Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 25 de noviembre de 2010

El Heptacordo.-


Antonio José Martínez Palacios nació en Burgos el 23 de diciembre del año 1.902. Su padre, Rafael Martínez Calvo, era maestro confitero, su madre, Angela Palacios Berzosa, procedía de una familia de agricultores de Ibeas de Juarros.
Su hermano Julio nacido en 1899, fue maestro de escuela pública y periodista; Antonio José, desde muy niño, mostrará un especial fervor por la música. Los dos encontrarán un día la muerte en idénticas circunstancias. Se han cumplido ya cien años del nacimiento de este músico castellano al que se recuerda más por la forma en que desapareció que por su música.

En 1936, a los pocos días de haber comenzado la guerra, Antonio José es detenido, y sin juicio ni expediente previos, fue fusilado, en un monte cercano a Burgos en la madrugada del 11 de octubre. Nadie contestó a su pregunta:

"¿Es posible que mi vida, consagrada exclusivamente al estudio y a la exaltación de Burgos, merezca ahora este odio, este desprecio y este espantoso trato?".

Antonio José trabajó para y con las organizaciones populares y aunque parece que no participó directamente en actividades políticas, sí es cierto que al abrigo de alguna organización sindicalista, intervino en la propagación de la cultura entre los obreros. Constan sus contactos con la Institución Libre de Enseñanza. Creó un coro de "obreros y campesinos”, fue en cierto modo un educador social del pueblo.

“Confieso sinceramente que de política no entiendo una palabra, -escribe- sin embargo, no puede sernos indiferente el descontento que sentimos ante este estilo de vida política"..

A quienes decidieron su suerte de no les bastó con la muerte sino que trataron de borrar sus huellas en este mundo. Andrés Ruiz Tarazona escribía: "Ningún diccionario musical español, ningún libro sobre la moderna música española recoge siquiera el nombre de Antonio José”.

Su Obra.-

Cazadores de Chiclana (1915). 
Sonata castellana (1921).
Poemas de juventud (1921).
Sinfonía castellana: una de sus obras más importantes. Consta de cuatro movimientos: El campo, Paisaje al atardecer, Nocturno y Danza Burgalesa.
Himno a Castilla (1929).
Danzas burgalesas.
Danza de bufones.
El mozo de mulas (ópera cuyo argumento está basado en algunos capítulos del Quijote).
Evocaciones.
Cantos populares burgaleses (1932).
Sonata para guitarra (1933).

Recientemente se ha comenzado a publicar su obra musical, aunque queda pendiente el estreno de su obra más esperada: El mozo de mulas.
Poco han cambiado las cosas. El "delfín de la música española", como lo definió Regino Sainz de la Maza, uno de sus amigos más incondicionales, sigue esperando que alguien haga escuchar sus obras. Sólo cuando esto ocurra podremos comprobar si Ravel tenía o no razón cuando dijo: "Antonio José llegará a ser el gran músico español de nuestro siglo".

Promocionar un producto, significa informar y persuadir al futuro cliente para que lo adquiera, para lo cual llevaremos al comprador en potencia, del desconocimiento del producto a la acción de comprar. La promoción suele acompañarse de un símbolo o icono que ayude en la retención y captación del mensaje.

En la plaza de San Juan en Burgos, frente al Conservatorio Municipal de Música se alza “El Heptacordo” (Gama o escala usual compuesta de las siete notas musicales), un conjunto escultórico en memoria de Antonio José. La única relación visual con el homenajeado es una pequeña placa en la base del conjunto.

Sin entrar a valorar la obra como tal, analizar su mensaje, ni cuestionar a su autor, no puedo por menos que preguntarme si lo que se pretende con la escultura (símbolo, icono) es, acercar el músico a los ciudadanos y reparar el olvido al que se sometió durante tantos años al creador del Himno a Castilla, o simplemente cumplir un trámite en el centenario de su nacimiento (2002).

Si de “vender el producto” se trata, no hay duda de que con tan escasos medios el nombre y la obra de Antonio José, permanecerá, como hasta ahora en el recuerdo de unos pocos.

Humildemente desde aquí rendimos homenaje a ese gran músico y folclorista burgalés cuya vida fue segada por el absurdo, la incomprensión, el fanatismo y la ignorancia.


Fuentes consultadas:
Unión Musical Española, S.A. Madrid.
Instituto Municipal de Cultura. Burgos.



viernes, 19 de noviembre de 2010

Frustración


Sr……… Sr……… Disculpe, estaba distraído. Puede pasar el día 23 a las 9:30 a recoger los resultados. La voz de la amable funcionaria, consigue mi vuelta a la realidad.

Por un tiempo, mientras esperaba mi turno en la ventanilla, el poster que con toda seguridad ocultaba anterior ocupación del espacio consiguió transportarme a un claro del bosque en el que se reunían todos los tópicos del otoño: Hayas con pies de musgo teñidas en su copa de marrones ocres y amarillos,  que se estampan sobre el azul de un cielo inmaculado, animado todo con el rumor -a mí me pareció oírlo- de un torrente que diagonalmente partía en dos la alfombra verde cubierta de hojas  salpicada con algunos acebos orgullosos por el contraste rojo de sus frutos.

En la calle los paraguas parecen tener vida pegados al seto que rodea el recinto. Camino del quiosco, el centro de arte me hace un guiño al que no quiero resistirme, en cada nivel del edificio la oferta es diferente: La estructura de una cama pende amenazadora del techo  intentando aterrizar sobre un grupo de sillas y elementos de hogar depositados en el suelo.

Paso al ambiente contiguo: en el centro de la blanca sala, perfectamente iluminado, algo que me recuerda a un motor, permanece frio e inmóvil en el suelo. Espero un tiempo para ver que surge de su interior pero no. Es así.

Tercer nivel: por fin, seis grandes lienzos con tonos rojos, azules y amarillos, ponen una nota de color en la muestra.

Ya no llueve y recojo el periódico que de ordinario menos me enfada.
Me siento mal, fuera de mi tiempo. Una fotografía en la pared de un despacho ha influido más en mí que el centro de arte contemporáneo.

viernes, 12 de noviembre de 2010

LA ÚLTIMA BATALLA


Antoni Ferrer

La sensación de que ”algo falta” durante la presente semana, es evidente, se prodigan las entradas resumen con la secuencia propia del pésame por la muerte de don Alonso que dio lugar a la aparición de El ingenioso caballero don Quixote de la Mancha.
Al igual que ocurrió en 1615 con la obra Cervantina, podemos hacer que, el final de tantas semanas de lectura y comentarios transforme la tristeza del fin, en alegría por el nacimiento de una prole numerosa y fiel que continúe paseando por las orillas de La Acequia.

A imitación de don Quijote,  con el atrevimiento propio de la locura, sin experiencia previa, con un blog recién creado como arma, y la osadía propia del desconocimiento, entré en la batalla de comentarios en la que un experimentado ejército combatía hace tiempo. El grupo me arropó, corrigió mis fallos tácticos y juntos hemos ganado la guerra.

Evidentemente estoy orgulloso de la victoria que no hubiera sido posible sin ayuda.

Justo es reconocer mi egoísmo al pedir que la experiencia vivida continúe, mi permanencia ha sido corta pero altamente gratificante gracias a todo el equipo capitaneado por el  Profesor Pedro Ojeda.

Gracias a todos por vuestro apoyo y aliento continuado.

¡UN ABRAZO!

jueves, 11 de noviembre de 2010

Meditando sobre la muerte del / don Quijote.


Awilda Soto

Pedro Ojeda en su entrada “Cómo don Alonso mata a don Quijote y éste le sobrevive” (La Acequia 8/11/2010) escribe en el último párrafo: Como la mayor parte de los lectores NO hacen la elección….

Algo como de mágica incitación en el comienzo de párrafo que me empuja a hacer una elección y en consecuencia recojo la invitación.

En muchas obras de ficción, la muerte es un recurso con el que el autor cuenta, para hacer que desaparezca o se calle un personaje que cumplió su misión en el texto. Cervantes hace uso -es mi opinión- de éste recurso con la intención literaria de inmortalizar a don Quijote, haciéndolo al mismo tiempo irrepetible, para evitar futuros plagios y anular otros que se habían producido.


Cuando don Quijote sale en busca de caballerescas aventuras -salvo con el Caballero de los Espejos- siempre resulta molido y vapuleado; dada su edad y complexión física, semejante trato le hubiera dejado al borde de la muerte, hecho que no ocurrió, como bien sabemos, más bien, ante el “éxito” de sus empresas lejos de acobardarse acomete nuevas aventuras de las que siempre se repone, resurgiendo de sus propias cenizas con nuevos bríos.
Se ha comentado con frecuencia la presunta crueldad de Cervantes al ensañarse con el protagonista, conviene considerar que realmente, y al modo de los héroes cinematográficos y de los actuales dibujos animados, el autor le otorga una capacidad de recuperación fantástica -superpoderes diríamos hoy- verosímil en función de su locura, para hacer que muera, cuando literariamente convenga en la obra.

Alonso Quijano se transformó en don Quijote de la Mancha y éste nuevamente en Alonso Quijano. Don Quijote según mi opinión, representa un ideal, una utopía. Lo irreal permanece, y quien  muere por obra y gracia del autor es Alonso Quijano el Bueno.

Me permito reproducir lo más fielmente posible el fragmento de una de las clases impartidas por Pedro Ojeda a las que he asistido, posible detonante de la presente meditación, si yo entendí correctamente:

Durante un tiempo el propietario de la comunicación era el autor, no se podía corregir su opinión, a partir de los años 60 – 70 lo importante es el receptor, si no se lee una novela, la novela no existe, por tanto el dueño de la comunicación es el receptor. Esto implica que un texto no es siempre aceptado por la audiencia, debido a que el lector interpreta el texto basado en su cultura y vivencias.




sábado, 6 de noviembre de 2010

La péñola de Cide Hamete. Don Quijote. Cap. 74 / fin

Sanabria Medina

La péñola de Cide Hamete, sale de su plumier con finalidad crítico–didáctica, manifestada en el prólogo de la primera parte:
 
“La obra fue creada para derribar la máquina mal fundada de estos caballerescos libros”.
y capítulo 74 de la segunda:
“No ha sido otra mi intención que poner en aborrecimiento los libros de caballería”.

Aun incluyendo numerosos elementos fantásticos, la novela no se desliza por los terrenos de la fantasía: los lugares por donde se desarrolla la acción son reconocibles; situaciones y personajes, creados como parodia de los libros de caballería se corresponden con la realidad; modo de vida y localización de nobles y plebeyos son veraces.
El texto está construido respondiendo a un mundo real ficcional; persigue el entretenimiento, al tiempo que trata de transmitir, mensaje y denuncia

El tratamiento aparentemente humorístico que El Quijote encierra, contiene, especialmente en la segunda parte, una crítica social y costumbrista junto con una visión ética, denunciando la pereza, ociosidad, arrogancia y despilfarro. La parte más pura de esa sociedad orgullosa de su limpieza de sangre, resulta moralmente la más contaminada.

Don Quijote es un hidalgo, no un caballero, su pretensión de ser lo que no es, molesta tanto a los de su categoría, por la presunción de arrogarse el título, como a los nobles, que lo entienden como invasión de su espacio producto de un trastorno que, sin rubor, aprovechan para su divertimento. Locura e incomprensión son elementos inseparables. La sociedad cuerda asegura actuar por el bien de los locos, impidiendo en la mayoría de los casos su desarrollo personal. Don Quijote es un ejemplo de la lucha por conseguir un sueño.

Sancho Panza, un campesino pobre, al que Cervantes convierte en la imagen de su mundo, es como un espejo en el que se reflejan necesidades, vicios, costumbres y miedos. Sueña con el poder y el dinero, en definitiva, símbolo de la humanidad en su diario vivir.

Dulcinea –que no Aldonza Lorenzo- es la luz que guía el espíritu caballeresco del héroe, la razón de ser de la caballería, la dama nunca vista pero siempre viva.

La péñola de Cide Hamete es juez y parte, y como tal presenta batalla al escritor tordesillesco que aún pretendía una nueva salida a Castilla la Vieja, sin tener en cuenta que con las anteriores, don Quijote ya llevó su fama a los más extraños reinos.

Con Cervantes la novela conquista la verosimilitud, don Quijote no quedará encerrado por loco, el sufrimiento por la derrota le lleva a recuperar la cordura y muere en casa, reposando en la sepultura sus ya cansados huesos, sin dar lugar a mas industrias ni aventuras

El desocupado lector que ha conseguido llegar hasta aquí, espera y desea acompañar, con todos vosotros y un punto de locura, al paseante de La Acequia en cualquiera otra singladura que su agudeza proponga. Vale

Gracias a todos.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Y la luz se hizo; Alonso Quijano el Bueno. Don Quijote. Cap. 74 / II



El comienzo de la lectura, en tono un tanto notarial, deja un cierto sabor a despedida, adentrándose de inmediato en lo que podríamos definir como una proyección de lo cotidiano, en cualquier desenlace familiar semejante, aportando, eso sí, un punto de mensaje y denuncia, con el propósito final de devolver la cordura al protagonista.

La narración presenta un situación normal, extremadamente cotidiana:
Cuantos rodean a don Quijote quieren conservar la esperanza, o transmitírsela al enfermo, cada uno colabora en la medida de sus conocimientos; el bachiller aportando su cultura para el ejercicio pastoril en la nueva Arcadia y Sancho en lucha desesperada por animar a su amo, haciéndole ver la posibilidad de que Dulcinea ya desencantada aparezca tras una mata.

El médico cumple con su deber y aconseja la cura del alma ante la dificultad de la cura del cuerpo,
El enfermo contempla la escena y cansado de tanta actividad, pide cordura a cuantos le rodean. Se acabaron las ilusiones, han cambiado las circunstancias.

“Rogó don Quijote que le dejasen solo, porque quería dormir un poco”..

Un sueño reparador y la proximidad de la muerte sirven para la transformación del personaje, la personalidad literaria -don Quijote de la Mancha- y la real -Alonso Quijano el Bueno- quedan separadas. Se ha producido el cambio en el personaje; recobrada la cordura, don Alonso puede criticar ahora sin piedad los libros de caballería, personalizando en su pasada locura la incidencia negativa de este tipo de literatura,. es en definitiva, el objetivo de la obra desde su comienzo.

“Ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante caballería”.

Como ya ocurriera en otras partes de la obra, la religiosidad del protagonista debe mostrarse,  acude el cura a petición del enfermo -es importante ver que admite su situación con total naturalidad, sin desesperación- para que antes de dictar testamento, le sean administrados todos los sacramentos.

El testamento de don Alonso Quijano, conforta a todos señalando de forma inequívoca algunas condiciones que no hacen sino confirmar la lucidez del hidalgo: si Antonia Quijana se relaciona con quien atienda o entienda de libros de caballería, queda desheredada. Se puede decir más alto, pero no más claro. .

Nueva y finalmente Avellaneda sale a escena cuando don Alonso el Bueno ruega a sus albaceas, en un guiño malicioso, que pidan disculpas por haberle dado la ocasión de escribir tales y tantos disparates. Al convertir en cierto modo al autor del Quijote apócrifo en sujeto del testamanto, le obliga a dejar reposar al Quijote de Cervantes en su sepultura

Durante los tres días que don Alonso continuó vivo, la realidad se impone el dolor de sobrina, ama y escudero van aminorado por la herencia recibida, y es que:"las penas con pan son menos".

Cide Hamete que en principio no quiso poner lugar, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, al fin de la obra establece un diálogo con su pluma que -con permiso de todos- comentaré en una nueva entrada

Habitación, seis días de calentura, reunión de familiares, amigos, cura y notario en torno al lecho del enfermo: Secuencia cinematográfica, con la plasticidad suficiente para, por si sóla definir el capítulo.





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