Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El Tiovivo



El niño enarbolaba su ficha de plástico seguro ya de cabalgar sobre el imponente caballo blanco -"Centella" ponía en su costado- el aullido de la sirena y la velocidad del carrusel disminuían: un sonrosado y alegre cerdito  paró insinuante  frente a él.
-¡Ese no quiero! gritó, con lágrimas apenas contenidas.
Cual te gusta, apaciguó una voz femenina.
-¡El blanco mamá, el blanco!

Al otro lado, junto a la taquilla origen del regocijo de la chiquillería, una joven pareja se regalaron una mirada y un beso.

-No es lo mismo.
-¿Qué no es lo mismo…..?
-Ves aquella pareja, la que está junto a la taquilla.
-¡Son jóvenes!

Nunca entendería ese razonamiento. El tiempo cambia las cosas, la fisonomía, el modo de vestir, incluso los hábitos alimentarios -con matices- pero los sentimientos, los sentimientos no cambian, no debían de cambiar. Las mujeres con la maternidad reparten sus afectos y eso es entendible, pero después, cuando los hijos se van, ¿Por qué no vuelven al estado anterior?
Si hay algo que me molesta es una pareja “normal” –buenos días, has dormido bien, que hay para comer….

-Son jóvenes, son jóvenes. ¡Se quieren y son jóvenes! Contestó.

Lo que más le dolió fue la risa.
-¿Te imaginas los dos peinando canas y haciéndonos arrumacos junto al tiovivo?

Todavía a lomos de “Centella” y con el sonido de la sirena amortiguado, el niño, con el dedo emulando a Colón señaló: ¡el tren!
Quedamos que un solo viaje. Sonrió y comenzó a sacar el monedero.

La imagen difuminada por el humo procedente del otro lado de la sartén preguntó: que le pongo churros o buñuelos.
-¿Puede ser mitad y mitad? Dijo ella mientras se apretaba más sobre el brazo de su marido.
-Por supuesto. Se los pondré en dos cucuruchos, todos están recién hechos.


Varias décadas de convivencia dan para mucho, debieran bastar; en el fondo él tiene razón. Mis sentimientos  están ahí son mios  pero me siento extraña mostrándolos  en público -y hasta en privado- tal vez un problema de formación, falso pudor, seré  poco moderna. No sé.

No es lo mismo, pensó él, no es lo mismo, pero sin Ella nada hubiera sido posible.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Inquietud


Puente San Pablo y Plaza de la República. (A la izquierda en primer término Teatro Prncipal, al fondo la Plaza de Prim)



Desde la perspectiva de un burgalés nacido después de 1936 la primera lectura de Inquietud en el Paraíso es diferente a cualquiera otra, los lugares por donde discurre la acción o los personajes que intervienen, quedan fijados a la memoria por obra de la identificación. Esa primera lectura se resiste, en contra de lo que indica Óscar Esquivias en la adenda final, a tomar carácter de fantasía.

El Salón Rojo

En contra de lo que pudiera parecer estar familiarizado con espacios físicos y personas dificulta la captación de la idea global del texto, la proximidad hace que la lectura sea como asistir a una proyección del NO-DO. Pedro Ojeda me aventuró esta posibilidad que desde luego se ha cumplido. Los árboles no me dejan ver el bosque, por lo que se hace necesaria  una relectura de la novela.
Compartir con  los no conocedores del Burgos de aquella época  recuerdos e imágenes , me parece de obligado cumplimiento. 
Casa del Cordón 
     

Muchas de los personajes que figuran en la novela Conchita Plaza, padre Belzunegui, Rodríguez de Valcárcel, capitán Movilla  vivían  durante mi infancia y adolescencia, y en cierta manera, tuve una relación indirecta con ellos. Con  otros, Saturnino Calvo (Maese Calvo) y Julio Gonzalo Soto, por tan diversas razones como diferentes eran las dos personas tuve la oportunidad de cambiar algunas impresiones.

Puerta de la Coronería


Lugares hoy desaparecidos, como Villa Pilar, y Fábrica de alpargatas Ruiz (Perfecto Ruiz Dorronsoro)  y otros actualmente habilitados para otros menesteres como el Palacio de Castilfalé, la Casa del Cordón, (fue capitanía general) o el teatro Principal antes de su restauración, en virtud de la profesión de familiares no me fueron desconocidos.



Escalera dorada
 (al fondo izquierda la carroza del Corpus)


He aprendido por tanto una nueva lección: en toda obra, el autor pretende transmitir un mensaje, un modo de interpretar los acontecimientos o las épocas, para lo cual sitúa la acción en un determinado entorno y con determinados personajes de los que se sirve para que el receptor construya un mundo no basado en reconstrucciones casi fotográficas si no en ideas.



He de recocer que durante la lectura tomé nota de diversos anacronismos que tras la certera aclaración de Esquivias en la adenda (debiera haber empezado la lectura por ella) me apresuré a eliminar.

 "En cualquier caso mi propósito ha sido inventar -no reconstruir- como fueron la conspiración y las primeras semanas del alzamiento militar".

Las conclusiones tras la lección son obvias, elementales, tan sencillas como caminar en línea recta pero no siempre lo hacemos -lo hago.



Cristo de Burgos (La imagen  de gran realismo data del siglo XIV y  es articulada, cuenta con cabellera y barba humanas, el cuerpo de madera está forrado de piel de vacuno que simula la humana)

 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Dilema / 2



Instituto Cardenal López de Mendoza


- Sr. la hora.
  La voz monótona del bedel interrumpió la explicación al tiempo que la puerta volvía a su estado de reposo.
- El próximo martes hablaremos del Arcipreste de Hita –dijo el profesor.

La explicación llegaba como de un país lejano, apenas como un murmullo, sólo algunas palabras “cantigas, arcipreste, amor”, sin conexión, sin orden, se le quedaron grabadas. Pensó volver andando, coincidir con su padre en la comida daría lugar a algún comentario sobre su deseo de buscar trabajo; mamá se alegrará, tendremos más dinero, y yo me compraré unos zapatos de ante, como los de Carlos. Salir de clase no supuso cambio, caminaba como un autómata ajeno al bullicio de sus compañeros..

- ¿Vas a casa?
La pregunta de Laura le sacó de su abstracción  sus pulsaciones subieron unos puntos, no sabría explicar   la razón, pero la forma de andar, su cabello rizado y hasta la forma de llevar los libros le producía una extraña sensación, había algo en ella que destacaba sobre el resto de las chicas.

- Ssss sí claro, he terminado.

Caminaba resuelta en dirección a la parada, Juan continuó a su lado incapaz de seguir otra trayectoria. De pronto reconoció el lugar donde estaba, sus compañeros y los jardines que rodeaban el instituto, la calle estaba viva, todo era real.

- Tengo que preparar un trabajo de historia medieval y la verdad es que estoy un poco perdida, me ha costado llegar hasta los romanos y a partir de ahí me lio.
Puedo ayudarla trabajaremos juntos, es mi oportunidad –pensó- lo cierto es que la historia se me da bien. La bolera, el trabajo y el dinero, pasaron en fracción de segundos a un plano inferior.

- Si puedes escoger no es complicado; de la baja edad media hay más documentación.
-¿Podrías ayudarme? –Preguntó. El ritmo cardiaco del muchacho se elevó hasta niveles de infarto, los Bárbaros, Carlomagno, las Cruzadas, Mahoma, ocuparon prácticamente todo el trayecto, al descender, la  salida de doble hoja apenas era suficiente para él.

- Adiós, Juan ¿Nos vemos mañana?
- Vale, ¡Hasta mañana!.
Su propia voz le sonó extraña, como un eco, la pregunta y la sonrisa, es todo lo que necesitaba. Sin apenas darse cuenta recorrió los dos kilómetros que separaban la parada, de su casa.

- ¡Hola! cariño, hola, hoy podemos comer juntos, el niño ha llegado y entra más tarde.
- Mayte, ¡que ya no es un niño!
- ¡Hola papa!
- ¡Hola! ¿Qué tal?
- Muy bien el nuevo profesor es muy bueno, lo tuvimos a primera hora y recuerdo todo con bastante claridad, creo que haré historia o literatura, quizás las dos.
- Como quieras, pero tienes más salidas con económicas.
- La historia es apasionante papá, me gustaría dedicarme a enseñar. Sabes, creo que tengo más suerte que Carlos, él juega mejor a los bolos y tiene dinero, pero no mola vender recambios toda la vida.








jueves, 16 de diciembre de 2010

El Autobús


Atravieso la avenida redibujando el contorno de la tarjeta – bus refugiada el fondo del bolsillo, temerosa de quedar desactivada al contacto con el gélido ambiente de la mañana.
El diario quehacer propone cambios de actitud, a veces simples y llevaderos y otras complicados y costosos, hoy  llevaré a cabo uno de aquellos, el objetivo es cambiar la independencia e incógnito del coche particular por la dependencia y conocimiento del transporte público.
Tras consultar en la Web horarios y recorridos, me enfrento a la aventura como si de encontrar el arca perdida se tratase.

-¿Sabes si ha pasado ya el de Plaza España?

La pregunta pone mi autoestima ciudadana en un punto elevado -tengo pinta de habitual. Ha pasado el 11 y el 3, de todos modos -contesto utilizando la ley de probabilidades- cualquiera le acercará al centro.

Al joven de la tercera parada lo que más le interesa en este momento no es la página de “Inquietud en el Paraíso”, su mirada va del libro a los ojos alegres e inquietos de la muchacha que repasa afanosa unas cuartillas con apuntes, se aproximan los exámenes. El marca páginas, a buen seguro, no se moverá de su lugar  hasta que uno de los dos llegue a  destino.

Desde el lugar que ocupo en la plataforma la ciudad es diferente, la visión queda ajustada a la realidad y la ausencia de responsabilidad hace que el trayecto sea diferente; si no fuera así, nunca hubiese visto que todavía se saca la ropa “al oreo” en las ventanas, ni que la ciudad imprime un ritmo a los transeúntes en función de la hora en que caminan, como si tuvieran el limitador de velocidad tarado en el mismo punto.,

-¡Ayer fue la caña, tía! nos pusimos hasta el culo, Juanma mezcló cerveza con anís y montamos una que te cagas.

La frase pronunciada casi en mi oído por un grupo que acaba de incorporarse rompe por un momento mi concentración. De no ser por este medio de transporte no se me hubiera ocurrido semejante mezcla, lo probaré en dosis pequeña.

En este micro-mundo los pasajeros se agrupan por castas, al centro y fondo los jóvenes que no han conseguido sentarse, señoras y señores cuidan de colocarse junto a alguien que les merezca confianza, los móviles son una buena oportunidad para aislarse del personal por medio del “pinganillo” o tecleando mensajes como posesos.

Me apeo.

Por listo, tanto observar, casi me paso de parada.

martes, 7 de diciembre de 2010

Nuestro pequeño mundo


Con trotecillo vacilante, el niño acortaba la distancia que le separaba de su objetivo, mientras que el columpio, ahora vacío, perdía recorrido en su vaivén.

Tengo hambre – dijo.

El lugar era un buen sitio para pasear, sobre todo en ésta época.

Al abrigo del muro, en la solana, un banco ejerce de improvisada sala de reuniones, a un grupo que peina canas, apenas disimuladas.

La verde bóveda, es ahora, una alfombra natural de ocres, amarillos, rojos, marrones… que cambia de forma al paso del caminante. Un olor a leña quemada, procedente de no sé donde, se mezcla con el aroma que la moqueta multicolor, desprende a mi paso, dejando en el ambiente una sinfonía de sensaciones única, pero no irrepetible.
Mañana, volveré.

El columpio inmóvil espera atemorizado la salida del colegio cercano. La reunión de la solana, se celebra hoy al amparo que proporcionan las hojas que aún resisten aferradas a las ramas conscientes de su inminente poda.

-Un día hermoso -dije- al tiempo que desplegaba el periódico.
Mi compañero de banco, encontró la oportunidad para romper el silencio:
-El parque es como un pequeño mundo –afirmó rotundo- se puede conocer a las personas con sólo estar atento. El periódico, por ejemplo, dijo señalando el mío, define la tendencia de quien lo lleva; sin dar lugar a réplica, continuó: y que me dice usted de los detalles, mire, aquella señora es venida a menos, la delatan sus pulseras siempre a la vista y su traje ajado por el tiempo…

-Es usted un gran observador, si le he comprendido bien, no hace falta ni siquiera hablar con una persona para saber cómo es, ¿no teme equivocarse?

-No demasiado, mis vecinos por ejemplo escuchan cada uno siempre la misma emisora, eso los define, deja traslucir su modo de pensar.

¿Me permite una pregunta?

-Claro –dijo.

-Tiene usted amigos?

-No hace falta, observar ya me divierte. Hasta otro día.

El observador se levantó sin volver la mirada, posiblemente pensando que no le comprendía.







domingo, 5 de diciembre de 2010

En torno a un proyecto



"Cuando un grupo heterogéneo se reúne por primera vez la situación que se vive es la de un agrupamiento, el objetivo del encuentro preliminar es pasar del agrupamiento al nacimiento de un grupo".

A un mes de la lectura del capítulo setenta y cuatro de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, un grupo heterogéneo ha llegado al encuentro preliminar tras la convivencia de muchas semanas en torno un fantástico proyecto: la lectura colectiva de la obra cumbre de Cervantes.

La indiscutible diversidad, apenas era perceptible en la reunión, con seguridad, a los ojos de un observador externo, no podría afirmarse que minutos antes, los miembros del grupo no se conocían; el ejemplo a buen seguro, hubiera hecho las delicias de cualquier sociólogo.

Como ha indicado el creador y mantenedor de la aventura, Pedro Ojeda, es posible que se hagan más lecturas similares, pero ninguna de ellas será la primera.

La olimpiada continúa portaremos la antorcha para que la llama continúe ardiendo, ésta vez en el pebetero de Óscar Esquivias.

Enhorabuena a todos, presentes y ausentes. Gracias  por vuestro calor  en el frio otoño de Burgos.
Gracias de corazón a los que desde la lectura, han participado en el proyecto.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Nacido para triunfar


Portada de Don Quijote traducido al Jidish

—Es tan verdad, señor —dijo Sansón—, que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de la tal historia……… y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzga.
(Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Capítulo III.).

La respuesta de Sansón Carrasco a la pregunta de don Quijote si es cierto que hay historia suya escrita por moro sabio, no puede ser más rotunda y precisa.

¿Sabía ya Cervantes que tal afirmación iba a convertirse en realidad? Quiero pensar que habrá ríos de tinta escritos sobre el tema, basados en sesudas investigaciones pero,  no podremos probarlol.

El éxito del Quijote fue fulgurante. En 1605 se pueden certificar no menos de seis ediciones. A la publicación de la segunda parte el número de ediciones con toda seguridad se había duplicado, y estaba traducido  a Inglés y francés.
Constan traducciones al menos a sesenta y ocho lenguas distintas, entre las que podemos encontrar tres al yidish .

A mediados de siglo XX el número de ediciones había superado las 2300 y el de ejemplares, los treinta millones. A fin del siglo XX el número de ediciones estaba prácticamente duplicado por lo que no es aventurado pensar que hoy supere las cinco mil

El Quijote por tanto sigue siendo el libro más editado (quizá con la excepción de la Biblia) y continúa su trayectoria.

Con la lectura colectiva del Quijote hemos colaborado a su difusión y conocimiento, hemos aprendido todos de todos y se ha formado un equipo -capitaneado por Pedro Ojeda- en torno a la cultura.

¡FELICIDADES! Os esperamos a todos