Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Radio España independiente


Transmite: Radio España independiente, estación pirenaica.

En contra de lo que es frecuente, recuerdo la letra, pero no la sintonía. ¡O no la había! Radio nacional sí la tenía, con ella se iniciaba “el parte”, así llamaba padre al noticiario de los años 50 que sí se podía oír, es más, se oía; no todos los vecinos tenían radio. Se podía pagar a plazos, cada entrega se apuntaba en una cartilla hasta que acababas. ¡Ahora ya es nuestra! dijo madre un día mostrando la cartilla completa.

Era clandestina, lo sabía porque padre por las noches, antes de la cena nos mandaba callar a todos también a madre. Ponía la radio muy baja y sentado en la mesa pegaba el oído al aparato que sobre un estante presidía la cocina. Un día le oí decir a mi tío: Radio España independiente es clandestina, emite desde Moscú, ¡ten cuidado!, pero padre, cada noche volvía a sentarse en la mesa.

Otro día, mi tío que sabía mucho dijo algo de la Pasionaria y que “La Pirenaica” cambiaba de frecuencia para evitar interferencias del gobierno. Los ruidos –decía padre.

Tardé un tiempo en comprender todo, pero nunca dije nada. Ni a Blas, mi mejor amigo. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Decadencia , la realidad diaria


El hastío ante la realidad diaria hace que,  en  un intento  de huida hacia adelante se desarrollen  paraísos artificiales en  busca de horizontes más halagüeños. La lucha contra la decadencia, no es nueva.
Decadentismo, según la RAE es: tendencia de algunos escritores y artistas de fines del XIX y principios de XX que afirman su personalidad en la sociedad tratando temas artificiosos con afectado refinamiento.
Esta afirmación de personalidad  de artistas y escritores suponía un reflejo  de la situación creada por la burguesía de entonces que a través de la  concentración económica industrial y productiva llevó a las clases menos favorecidas a un estado de represión y en consecuencia de preocupación social. El decadentismo de fin del XIX por medio de la  transgresión a  las normas de una  sociedad burguesa que resultaba  insoportable para su sensibilidad artística, hizo del sexo uno de los temas capitales de sus obras, buscaba el goce a sabiendas de la amargura que suele acompañar a cada experiencia recurriendo al alcohol y estupefacientes en pos de alucinaciones creativas.
Los paraísos artificiales (Baudelaire 1861) uno de cuyos capítulos se tituló: “Sobre el vino y el hachís como medios para multiplicar la individualidad”  reúne las conclusiones que  deparaban a los decadentes esas vías de escape (el alcohol, el hachís o el opio) en busca de  realidades alternativas.

Cabe preguntarse tras abundar en estos datos si en el fondo de muchas de las actitudes que a diario criticamos de nuestro tejido social no subyace también una lucha contra la decadencia de un sistema social excesivamente globalizado.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Charlatanes de feria


Tal vez durante un paseo, quizá bajo la sombra amable de una terraza, o tomando un helado junto al puerto no sé. Lo cierto es que apareció un folleto:

Fabulosa excursión gratis. Día completo
Salida en autocares de lujo.
Breve presentación comercial.
Comida en uno de nuestros restaurantes.
Paseo por la ciudad con visitas guiadas.

   -Esto tendrá truco, ¿Qué hay que comprar? –Pregunté.
   -Nada si no quieres, todo es gratis. Hay que asistir a una presentación de productos normalmente a dos o tres de ellos los más  destacados se van añadiendo otros por el mismo precio si la venta no prospera.

Por unos instantes volví a la infancia, el camino de la escuela pasaba por el mercado en torno al cual, a principio de verano los charlatanes montaban sus tenderetes.
Uno con  sombrero y traje negro, vendía caramelos de malvavisco:

“De un catarro mal curao, un tísico declarao –gritaba.

Otra, recuerdo bien su nombre “La Maña”, vendía plumas estilográficas de oro de 18 quilates y billeteros de piel de serpiente del Amazonas:

“Al primero que diga: Maña, esto para mí, le voy a regalar esta medalla de oro para su mujer más un bolígrafo de oro si se lleva el billetero o un monedero  de piel de leopardo si se lleva la pluma y además, porque quiero y me da la gana este porta retratos de plata de ley. Y ahora me dirás: ¿Cuánto vale eso Maña? La cartera o la pluma valen en el mercado diez duros, pero yo te los doy por cinco, pero como me habéis caído bien no voy a cobrar ni cinco ni cuatro ni tres; dos duros, diez miserables pesetas, para que quedéis como Dios en casa.
Anda secretario, atiende al público que veo muchas manos levantadas y sólo hay lote para diez –decía a su ayudante”.

El folleto seguía en mi mano, lo miraba sin verlo.

   -¿En qué piensas?
   -A la vuelta del colegio cuando había charlatanes, siempre llegaba tarde a comer y me quedaba sin postre. La técnica cambia pero el fondo es el mismo. ¿Podemos apuntarnos a uno de esos viajes? Será toda una experiencia.
   -Vale, pero sólo a uno.
   -Por supuesto


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Pensando volver.


Tras el viejo banco besado por la marea y en su mitad hundido quedan algunas horas de lectura separadas por espacios propios de la holganza veraniega. A veces fue un paseo, en ocasiones la sombra amable de una terraza con cerveza y olivas, una comida acompañada de buen vino, o el helado junto al puerto al atardecer. Estos pequeños placeres quedarían enmarcados en la dinámica de playa y chiringuito de no contar con la inestimable compañía de anfitriones (realmente anfitrionas) de excepción que te  hacen sentir bien. Paseos, comidas, terrazas y... -sabor venezolano con alma hispana- el guayoyo de media tarde han dado pie a comentarios, charlas y confidencias con las que el verano alcanzó  la dimensión de empatía que tantas veces buscamos.


¡Gracias! Habéis creado un monstruo que piensa volver.