Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 31 de octubre de 2013

Sin nombres ni fechas. Intemperie


Tener nuestras propias fechas -cumpleaños, aniversarios- nos parece obligado y necesario, también lo es o al menos nos lo parece compartir otras -fiesta del pueblo, Navidad e incluso ¡Halloween!

En estos complejos tiempos en los que la NSA “hackea” los servidores de Google y Yahoo, al santoral le ha salido competencia: día de la no violencia, día del Hábitat, día de la salud mental…, todos los días tienen su afán. Tal vez por estas u otras razones cuando nos situamos “A cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno” (definición de intemperie en DRAE) reaccionamos en principio con cierto rechazo ante un mundo cerrado sin nombres ni fechas, como se define en la contraportada la novela de Jesús Carrasco.

El nombre es necesario para identificar a las personas. Si lo que intentamos es definir, comprender, el apelativo es prescindible. Con las fechas ocurre lo mismo, música de los 60 nos lleva directamente (depende de gustos y tendencias) a, por ejemplo, Puente Sobre Aguas Turbulentas de Simon & Garfunkel, o a Black is Black de Los Bravos. Aquel tema del primer guateque, el primer beso, aquella letra por la que nos dimos la mano; no importa el lugar sino lo que allí sucedió.

Tampoco en Intemperie hay lugar ¿Hacía falta?


jueves, 24 de octubre de 2013

Mimetismo, Intemperie


Cuando una cadena consigue éxito de audiencia con un programa genera en la competencia una capacidad mimética de producción directamente proporcional que, cuando menos, confunde al espectador y el mando a distancia, tan útil para el zapeo, pierde lo más granado de su función por la repetición de temas. Normalmente el programa exitoso ocupa un espacio virgen, o sin descubrir, o sin explotar que estaba ahí.

En narrativa, el escaparate del librero, las páginas culturales y ¡Cómo no! las entrevistas en prensa radio y televisión son como  un mando a distancia para que los editores muestren al lector el filón descubierto o los sucedáneos correspondientes a fin de explotarlo debidamente.

Intemperie es una novela de éxito inmediato naturalista, descriptiva rica en imágenes que conduce al lector manteniendo la tensión de principio a fin y viene a ocupar un espacio no  explotado que pudiera llevar a través del mimetismo de lo anecdótico (persecución, hambre, sed, sufrimiento, resignación) a la multiplicación de la especie, tal vez no en el mismo autor, pero quizá si en el seno editorial, mecenas al fin, cuyos designios son inescrutables.
Esperemos.


Imagen: Mimetismo. Lastro - Cintia Clara Romero

jueves, 17 de octubre de 2013

Cineclub, Bergman e Intemperie

Tiempos modernos: Charles Chaplin

El cine, en su infancia y adolescencia, vivió como espectáculo, alcanzada la mayoría de edad coqueteó con la literatura significándose ya como arte séptimo. De alguna manera, literatura y cine tienen el objetivo común de contar historias sirviéndose de la palabra y la imagen.

Intemperie es palabra. Rica en términos, precisa, descriptiva, agobiante a veces, dramática y desesperanzada. Con su lectura hemos revivido el cine de Bergman, encontramos un paralelismo no en el argumento, si en las sensaciones, en simbolismos como: la imagen de una humanidad desesperada y triste en El manantial de la doncella, el ser humano frente a la vida y el “Silencio de Dios” en El séptimo sello, la reflexión sobre la experiencia y la filosofía de la vejez en Fresas salvajes.

La narración escrita de Carrasco se asemeja a la visual de Bergman: lenta y desesperada en ambos casos, busca con premeditación dar tiempo al lector/espectador para la reflexión. En ambos, la limpieza del lenguaje aleja de la monotonía. En ambos, en fin, la vuelta atrás (flashbacks) ayuda a situarse en el conjunto de la obra.

Y…., ya está.

Cuatro años en la Web


Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro.

Al margen de si este es el orden de la cita la primera de las exigencias es factible prácticamente a cualquier edad con un poco de ayuda y el ser vivo plantado requerirá pocas atenciones, según la especie podrá desarrollarse normalmente solo. Tener un hijo ya es harina de otro costal, requiere la edad fisiológicamente necesaria y la obligación de cuidarlo, mantenerlo y educarlo, afortunadamente y a pesar de que la tasa de fecundidad española es de 1,36 por mujer, madres hay más que escritores. Escribir es moneda de uso diario, está al alcance de cualquiera, ser escritor no, entonces… ¿qué hacer para cumplir el tercer requisito?

-      Tú también puedes hacer un blog –dijo.

Corría octubre del 2009, guardé -sin respuesta- la sugerencia y el día 17 del mismo mes El Alfoz se asomaba a la Web 2.0 con mil dudas, no pocas indecisiones y mucha osadía. Hoy, cuatro años después, gracias a la protección de cuantos le visitan, continua editándose en el espacio virtual con menos dudas y el mismo o mayor atrevimiento. Admitido pulpo como animal de compañía quien esto escribe y cambiando libro por blog, considera cumplida la tercera de las exigencias.


Disculpad los errores cometidos. Os quiero. Muchas gracias

sábado, 12 de octubre de 2013

Las Vanguardias, a vueltas con el arte


Jackson Pollock trabajando

Un tema de conversación es elemento indispensable cuando el aroma del café alegra la tertulia. Hay asuntos escabrosos  -mejor no tocarlos- y otros simplemente polémicos. En el fragor del cambio de opiniones hablando de arte no suele faltar la frase “arte con mayúsculas”, que parece, por lo asumido, un axioma pero no lo es tanto.
Hablamos con frecuencia de artes liberales, artes marciales, arte de la pesca, artes decorativas…, arte, ¿qué es arte?, el tema ha ido evolucionando como y con la humanidad. En su primera acepción hacía referencia a las disciplinas exclusivamente intelectuales en detrimento de las destrezas prácticas, entendiéndose entonces como tales la arquitectura, escultura y pintura.
El arte moderno tuvo su principio con el Manierismo y a partir del siglo XX los “ismos” se sucedieron vertiginosamente dando lugar a nuevas tendencias artísticas que rompieron con la tradición anterior.

Sembrado el cisma es difícil tras contemplar (por ejemplo) el Suprematismo dinámico de Malevich o los Dripping de Pollock, evitar pensar en la similitud del primero con los recortes de cartulina que el encuadernador guarda para emergencias, o la concordancia entre el segundo y nuestra torpeza al dejar los botes de pintura sobre el alféizar antes de cerrar la ventana.

Se han roto los moldes del arte, las Vanguardias no buscan permanecer si no provocar, y lo han conseguido. Tal vez no se nos ha educado para comprender este arte, tal vez sea menos comprensible que  comercial, no sé. Lo evidente es que infinidad de objetos que nos rodean, y adornan nuestras paredes son Vanguardia.  Se han roto los moldes. Quizás era necesario romperlos.  

jueves, 10 de octubre de 2013

Las comparaciones y el texto. Intemperie


Expresiones como: “valga la redundancia” o “las comparaciones son odiosas", se descalifican por sí mismas. Si la redundancia no aporta nueva información, no redundemos.  Si comparar es detestable, no comparemos. El recorrido hoy por Intemperie de Jesús Carrasco, nace a la luz de las (quizá fuera más acertado decir fuentes) comparaciones. Tal vez por lo sorpresivo del éxito, o por la condición de debutante, o por política editorial, o vaya usted a saber, lo evidente es que, la nómina familiar adjudicada a Intemperie resulta notoria: Hernán Rivera, Miguel Delibes, Cormac McCarthy, Raymond Clevie Carver, Ignacio Aldecoa….

A través del agujero de arcilla de este espacio no acertamos a posicionarnos sobre la legitimidad o adscripción de tal familia por esto nos  alejamos como liebre acosada por hurón de estas etiquetas, y tomando por bandera que hay tantas obras como lectores, nos atrevemos a decir que  lo más importante en la novela no es lo que el autor dice, si no como lo dice. Las cinco primeras palabras marcan ya el ritmo de la historia. En el espacio de 213 páginas con caracteres aptos para ligera presbicia, construye, en prosa impecable con tintes de poesía una trama capaz de colocar al lector en estado de tensión. Algunas claves que posteriormente se confirman, aparecen ya en las primeras páginas:

La estampa del padre, solícito y servil, volvió a su mente en compañía del alguacil. Una escena que, como ninguna otra provocaba en su cuerpo desórdenes de todo tipo.


En páginas posteriores hay señales de un desarrollo futuro, pero solo es eso, una intuición que confirmaremos o rechazaremos. La tensión narrativa se mantiene, el lector-espectador se obliga a continuar la lectura, y esa es otra seña de identidad que justifica la instantaneidad del éxito.

jueves, 3 de octubre de 2013

Jesús Carrasco, Intemperie.


“Desde el agujero de arcilla“de este espacio nos asomamos a Intemperie de Jesús Carrasco con algunas incógnitas que esperamos resolver tras la lectura completa de la novela y las aportaciones del Club de Lectura que desde La Acequia dirige el profesor Pedro Ojeda.

El libro, que triunfó en la feria de Fráncfort antes (octubre 2012) de editarse en España (enero 2013), apenas si tiene diálogo hasta alcanzar el ecuador de su desarrollo y transcurre en medio de un paisaje hostil en el que sobrevivir es un éxito.

Las páginas culturales y revistas especializadas abundan en calificativos como: hermoso debut, conmovedora, maravillosa, extraordinaria, emocionante…. La impresión tras los primeros capítulos es de sobreabundancia descriptiva, detallista y minuciosa, seguramente para conducir al lector al espacio previsto por el narrador.

En la solapa de la contraportada, se dice que estamos ante la riqueza de Delibes. Este humilde lector piensa que si bien Carrasco cuenta y describe muy bien -sería absurdo negarlo-  no penetra como Miguel Delibes en el alma de los personajes.


Avanzaremos en la lectura y resolución de las incógnitas con la ayuda del Club.