Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

martes, 28 de enero de 2014

La expresión poética del amor. Veinte poemas y una canción, Pablo Neruda


Eros y Psique. Antonio Canova

El lector sigue confuso: la poesía es manifestación de belleza dicen unos, sentimiento estético dicen otros, ¡ritmo! ¡ritmo!, ¡sobre todo es ritmo! sentencian los más, Veinte poemas es la tipificación de la melancolía, el tránsito hacia la angustia que aparece en la poesía inmediatamente posterior [sic]. El lector abandona por un momento la bibliografía y se adentra en el espacio multimedia a la caza de podcast poéticos en busca del ritmo; la poesía ha de ser escuchada, fue la última recomendación. Pinganillo, habitación en penumbra, los Veinte poemas y “play”.

La magia de la flauta travesera en el Bolero de Ravel, disuelve la ironía de los tres primeros versos del poema 20:

               Puedo escribir los versos más tristes esta noche

               Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada,
               y tiritan, azules, los astros a lo lejos"

El lector está  llegando al final, las diferentes visiones de análisis consultados quedan atrás archivadas en la memoria. En los foros de discusión (Club de lectura) la pregunta en el aire es con seguridad quien es la mujer de los Veinte poemas: ¿todas? ¿ninguna? El joven que en Chile se encontró con la vida, el amor y la poesía escribió cartas de amor que han sido publicadas, en ellas, hay algunas claves que ayudan con el poemario. Pero no hemos de buscar una amante particular,  sino la expresión poética del amor reflejada en paisajes naturales habitados por seres  posiblemente solo perceptibles por el poeta. Marisol y Marisombra bien  podrían  ser otras mujeres. O metáforas paisajísticas.

El lector-escuchante encontró por fin una manera -otra- de acercamiento a poeta y poesía, posiblemente no la políticamente más correcta, pero sí válida para crear proximidad. Como dice nuestro profesor Ojeda no todas las personas saben métrica. Yo añadiría que tampoco todas entonamos con la debida musicalidad.

Por la misma razón que en el arte de vanguardia hay que buscar particularmente el color, en poesía hay que captar el ritmo, y en ello nos afanamos.


lunes, 20 de enero de 2014

¡SOLO!. Veinte poemas de Pablo Neruda


Juan-Muñoz.-Waste-Land.-1986.-Linóleo-madera-y-bronce

Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), 'El teatro del arte'

Con el poema 9 de Los Veinte, se vino abajo el castillo de naipes que leyendo a Pablo Neruda había construido, no encontraba  las claves para un comentario coherente. La comunicación establecida entre poeta y lector estaba fuera de cobertura, se encontraba incomunicado ¡SOLO!

La palabra, eso tan importante en Neruda se le antojaba impenetrable, cambiante. El paisaje… ¿Dónde quedó el paisaje? Olas, agua, islas, un ambiente frio, onírico. Un mar devorante,  repentino, agrio, surrealista que rompe la  relación, la comunicación.

El aprendiz de brujo travestido a funambulista por obra y gracia de la lectura está solo como el observador del espacio  de arte contemporáneo que ilustra esta entrada. Dicen las guías que el visitante pasa a ser un figurante más de la escena que está observando, porque con su presencia participa en la corriente artística contemporánea. Este visitante, lejos de figurante, se sintió solo en el espacio expositivo como solo en el océano de Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

¡Volvió a perderse!

miércoles, 15 de enero de 2014

Platero y yo, elegía andaluza. Juan Ramón Jiménez



La cita que ayer cumplió un siglo de lectura, se publicó el 14 de enero de 1914 con el subtítulo de Elegía andaluza, y una dedicatoria:

A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles.

Con frecuencia se hace una utilización infantil y -permítaseme- “ñoña” de la obra, que no concuerda en absoluto con la verdadera intención del autor que utiliza la figura del burro delicado y tierno para hablar de poesía en formato de prosa poética. Platero es -formalmente- la segunda persona de la narración utilizada por el autor para aislarse mediante un segundo “Yo”, transfiguración de la poesía, y destinatario de las reflexiones del poeta que, mediante emociones pretende acercar al lector a su objetivo: la poesía.
La elección de Platero, destinatario sin respuesta por su condición no humana del mensaje, permite a Juan Ramón Jiménez mostrarnos su mundo interior, distinto al exterior reflejado.

El mundo es Moguer, su campo, tú y yo, Platero (JRJ)

En el mundo de Platero hay niños, pero niños desvalidos, pobres: el niño tonto, los niños pobres, la niña de la carretilla. La niña de la carretilla: poesía atascada en el arroyo grande de la creatividad. Platero, segunda persona acariciado por la primera persona –el Yo poético- sacan la vieja carretilla de atolladero. ¡Qué alegría! ¡Qué sonreír! Como premio dos naranjas: una para el borriquillo débil, otra para Platero.

Ahora que no somos niños. Releamos Platero y yo.

¡Feliz aniversario, Platero!


martes, 14 de enero de 2014

Caminar por la cuerda floja. Para que tú las oigas como quiero que me oigas.


Equilibrios de un bloguero con el poema 5 de Pablo Neruda

Amado Alonso afirma que, “acercarse a la obra nerudiana es dar a una poesía hermética, una interpretación dentro de las posibles”. Las referencias a Veinte poemas de amor y una canción desesperada hablan de: condensación sentimental, historia de un encuentro y fracaso amoroso, eros que irrumpe con fuerza, amor adolescente…

Con la aventurada intención de ir “más allá” en busca de interpretaciones alejadas del terreno firme, este funambulista, decide caminar en la cuerda floja por Veinte poemas de Neruda sin red, con el cable a poca altura y sin perder el contacto con la pértiga de notas y obras de consulta. No se trata de enmendar la plana, sino, escuchando la voz de Amado Alonso, dar al Poema 5 otra interpretación ¿posible?

La presentación de imágenes poéticas  expresión del sentimiento del mundo del poeta, suele ser una realidad que se nos presenta difuminada como un trampantojo interpretable que solo él capta nítidamente. Desde la oportunista situación en la que el acróbata se ha situado, le parece que el poeta podría estar hablando no en clave de amor hombre-mujer, sino de poeta-poesía.

Por eso, sus palabras se adelgazan a veces para que no pierdan el sentido, para que la comunicación, la voz poética, el Yo llegue a realizarse en el –la poesía- completando un conjunto armónico de sonidos y ritmos. La palabra tiene especial importancia para Neruda, se funde trepa, invade, huye, pero todo lo llena, como la naturaleza. Ellas y Eres: Palabras y poesía están personificadas, comparten una relación dolorosa y creativa. Para el poeta la obra ya no es suya, pertenece a las paredes húmedas de la poesía, Palabras, Ellas, Tú, se repiten cobran entidad, vida, indican al lector el objetivo del poema: la amada es la poesía.

Son tal vez los versos 16 y 17 los que hacen que asido firmemente a la pértiga mantenga el equilibrio.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
La estrofa expresa con firmeza, incluso con cierta desesperación el  deseo de comunicación, la necesidad de que la voz del poeta sea escuchada para reflexionar en la estrofa siguiente sobre la palabra perdida, sin audiencia, incomprendida: el viento, los huracanes, otras voces en su voz dolorida. Angustia y tristeza; la comunicación es la vida del poeta, la poesía su amor.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
En las dos últimas estrofas el registro cambia, se hace amable ha conseguido el objetivo de comunicarse, de llegar tiñendo las palabras. Ahora Ella -la poesía- todo lo ocupa. Un Collar infinito, símbolo de unión, relación, cohesión aísla la incomunicación.  Uvas y manos blancas: fruta apetecible, naturaleza, dulzura; manos de mujer, amor, respeto, calidez. El ciclo se ha cumplido, el poeta presta su voz la poesía la recoge la hace suya.
¿Y si fuera así?
Soñar es gratis, el aprendiz de  funambulista despierta, está en tierra firme, a su lado Veinte poemas, Como leer a Neruda, Poesía y estilo de Pablo Neruda y una mente calenturienta.


miércoles, 8 de enero de 2014

El aprendiz de brujo. En torno a la poesía de Pablo Neruda


Los apuros de un bloguero no versado en poesía ante: Veinte poemas de amor y Una canción desesperada.

2014 amaneció inusualmente cálido, la ciudad aún dormía a la hora del desayuno. Chocolate con churros como prólogo a voluntariosos  proyectos anuales: gimnasio, dieta saludable, retomar el idioma abandonado, leer Veinte poemas propuesto por el Club de lectura para enero….

Abducido por el aroma del chocolate pensó en los libros de auto-ayuda o, mejor aún, en un conjuro para saber como leer a Neruda. Los recursos habituales en caso de dificultad -notas al pie, manuales e historia de la literatura- no consiguieron hacerle pasar del primer poema; el poemario se abría con lenguaje erótico: muslos blancos / vasos del pecho / rosas del pubis, apenas atenuado en los versos siete y ocho en los que parece reflexionar sobre la poesía:

Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda

Tal vez era la resaca navideña, pero la tentación de copiar, cortar y pegar de cualquier página Web o impresa para salir del apuro, le perseguía. El último churro se mantenía erguido sumergido en chocolate excesivamente denso y casi sin aroma. Tal vez por asociación de ideas le vino a la memoria la escoba de El aprendiz de brujo poema sinfónico de Paul Dukas,  basado en la balada del mismo nombre de Goethe. En él, un aprendiz de brujo decide darle vida a una escoba para que le ayude a transvasar agua. La escoba sigue las indicaciones y acarrea agua para limpiar el estudio, el aprendiz olvida las palabras para detenerla la rompe, esta se multiplica y continua la tarea, provocando una inundación.

Decidió tras apurar la taza que, a pesar de no saber si situar a Neruda en las vanguardias, el modernismo o en un nuevo romanticismo, no era conjuro lo que necesitaba, sino como el conde Lucanor un Patronio (entiéndase como tal seguir ahondando en el tema). Copiar, cortar y pegar solo conduce como en El aprendiz de brujo a verse sepultado por la comodidad.

Hasta para los milagros se necesita tiempo