Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 26 de marzo de 2014

La saga / fuga de J.B. Reto para Damas y Caballeros de la Tabla Redonda. Lectura colectiva: presencial y virtual


Desde la lectura de las aventuras del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha el Club de lectura virtual de La Acequia no se había enfrentado a un reto como el presente: la lectura de La saga/fuga de J.B. El programa, compartido con el Club presencial de lectura de la AA.AA. de la Universidad de Burgos,  amplía el radio de acción y opinión, que en empresas de cierto calado como la presente es un dato a tener en cuenta.

La saga/fuga de J.B., no es -evidentemente- para leerla de una sentada, es más me atrevería a decir que ni de dos, o tal vez de más. Porque, Castroforte del Baralla, escenario de La saga se sitúa  entre lo real y lo fantástico, más bien lo segundo,  y Torrente Ballester  padre de la criatura delega según su confesión -mi estructura mental no sirve para contar esto y necesito que lo cuente otro- en  José Bastida: pobre, feo y represaliado profesor de gramática que inventa la historia en aras de conseguir algún provecho.

En el siglo XVIII Godofredo Barallobre crea la leyenda de unos personajes cuyos nombres responden   a las iniciales J.B. predestinados a conseguir la liberación de Castroforte y que seguirían reencarnándose en personas que tuvieran esas iniciales hasta que uno de ellos llegara a conseguir la independencia de Castroforte y liberarla del poder opresivo de los godos, habitantes de Villasanta de la Estrella, principales enemigos de los nativos de Castroforte que eran celtas.

El párrafo que antecede es ya de por sí farragoso, y solo consta de unas líneas. Si sumamos a esto un sin fin de idas, venidas,  descripciones y diálogos fantásticos en  no menos de setecientas páginas , tendremos ya una aproximación del reto al que Damas y Caballeros de ambos clubs de lectura se enfrentan.

Puede acometerse la   lectura como una metáfora sobre la España de la época (1972) con las características del poder y clima moral impuesto como asegura el propio escritor: Al fondo está, quieta y terrible, la realidad española. Por ejemplo: país ocupado por partidarios de la república (celtas) que desea liberarse de la opresión de unas figuras, civiles y religiosas,  autoritarias (godos).
También en clave de la historia como invención: el gobierno los Godos no admite la existencia de Castroforte -ni por supuesto de los J.B.- en la que sí creen lo Celtas.
Puestos a buscar, encontraremos también rastros Quijotescos: en La saga/fuga hay, sin duda, relatos épico-caballerescos, con un tanto de locura imaginativa sin olvidar la reinterpretación cervantina de la novela.  José Bastida, sin dejar de ser quien es, parte de una situación límite y  como Alonso Quijano, ambos se ven obligados a refugiarse en su mundo interior.

El argumento está ramificado en mil y una direcciones, historias entremezcladas y humor, mucho humor, tanto que rompe los clichés establecidos. Pueden extraerse tantas conclusiones que como afirma respecto de la novela Pere Gimferrer: “es una sátira literaria que reclama varias lecturas”.

Fieles al consejo de los que más saben nos proponemos leerla con reposo, en varios tiempos para interpretarla digerirla con el sosiego que merece. Sin pausa pero sin prisa.

miércoles, 12 de marzo de 2014

No hay quinto malo. Saga/fuga de JB, G.Torrente Ballester


Torrente Ballester, foto Chema Conesa

La expresión “No hay quinto malo” proviene al parecer del léxico taurino y viene a explicar una situación: los ganaderos, tiempo atrás, eran quienes diseñaban el orden de la lidia, eligiendo el lugar en que cada una de las reses debía enfrentarse con el diestro de turno. El ganadero conocedor del previsible juego de sus toros,  reservaba el de mejor nota y presumible mejor comportamiento para ser lidiado en quinto lugar.

Situados en el contexto de fantasía, ironía, parodia y humor con el que Torrente Ballester construye esta novela, desarrollada en la capital de la “quinta provincia” gallega, Castroforte del Baralla, el título dado a la entrada nos parece en cierto modo adecuado.

Por la Quinta provincia discurren dos ríos: uno malo el Mendo que canaliza las aguas materiales y otro bueno el Baralla al que se le encomienda recoger las espirituales. En el fondo son una metáfora de la obra de Torrente, que discurre entre lo ¿real? y lo fantástico. Los habitantes de Castroforte necesitan dos polos para sobrevivir y unos mitos a los que poder recurrir como si fueran reales.

Todo es sorprendente en la novela: la introducción Incipit cuyo sentido final queda en el aire, la Balada que narra el descubrimiento de un cuerpo incorrupto y una  primera parte narrativa en la que José Bastida pone al lector en conocimiento del pasado del pueblo, de  sus mitos y sus tramas, como lo son la llegada del Cuerpo Iluminado de Santa Lilaila de Éfeso por el mar acompañada de una flota de lampreas, la leyenda de la ocupación mercantil de Argimiro el Efesio, la conquista de Castroforte, el descubrimiento del Cuerpo Santo por el primer Barallobre o las vidas de los cuatro J.B. del pasado: el Obispo Bermúdez el canónigo Balseyro, el almirante Ballantyne y el vate Barrantes.


¿Ironía al tema de la  investigación histórica sus referencias y fuentes? 

Continuemos.