Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 25 de noviembre de 2015

APUNTE PREVIO: Los Pazos de Ulloa. Emilia Pardo Bazán


Doña Emilia Pardo Bazán desde el pazo del supuesto marqués de Ulloa, más que inventora de un mundo de ficción se convierte, en mi opinión, en observadora de una realidad contemplada en el atractivo marco de la campiña gallega donde tiene su asiento  un decrépito caserón escenario de concubinato, dudas y tentaciones de cura, amores de madre, decadencia familiar, naturaleza -Naturalismo-  y ambiente primitivo que prostituye la vida política y moral. Como dice nuestro profe: un novelón. Para leer “corriendito” –añadiría yo.

sábado, 21 de noviembre de 2015

miércoles, 18 de noviembre de 2015

DIÁLOGO SOBRE EL MUDEJARILLO de José Jiménez Lozano


Paisaje de Úbeda con la Sierra Mágina al fondo
Confortados por el “veranillo de san Martín” se encontraron un día de noviembre en la entrada de la librería, lugar donde ambos recalan con frecuencia. El más joven viene a ser un transeúnte callejero extrovertido y mirón de la vida urbana, el mayor por el contrario introvertido solitario y culto gusta del cobijo de la casa. En cualquier caso son buenos amigos, comparten y comentan  lecturas.
-Acabo de leer El mudejarillo como me recomendaste
-¿Y bien?
-Pues… no sé; es como la sencillez en estado puro, como si el narrador fuera  en ocasiones un niño. Desde luego hay que tener presente de quien está hablando el narrador. Quiero imaginarme a un no conocedor del santoral cristiano y creo que se perdería.
-No hace falta ser cristiano para conocen la obra de Juan de la Cruz. De todas formas creo que te dejé un apunte biográfico de sus primeros años como apoyo de la lectura.
-Me gusta empezar de cero “le plaisir de la découverte” y en este sentido si he de reconocer que la descripción de cuanto contenía Fontiveros es una solución magistral, una hoja por ambas caras señalando contenido hasta en sus más mínimos detalles. La pregunta y la respuesta de los niños se me han quedado grabadas. 
La torre, la iglesia, las campanas, […] Y los cristianos y los moriscos, y muchas cosas y muchos oficios más.
-       ¿Y cómo va a haber tantas cosas en tu pueblo si es más pequeño que Arévalo?
-      No sé.
-No me dices nada de los toques de ironía, el acercamiento al lenguaje de la época, la poetización del ambiente en que se desenvuelve fray Juan…
-¡Eh! ¡Para! ¡Para! Que te sigo como lector pero no soy de letras.
-¿Y el recurso del encuentro con Cervantes?
-¡Ah! ¿Pero también está Cervantes?
-Busca el capítulo de El señor Miguel:
-      Porque mi amigo andaba a vueltas con escribir un libro o novela sobre un hombre inocente que había conocido y que quería dejar el mundo limpio de injusticia y bellaquerías con el esfuerzo de su brazo […] tenía ya escrito algo y hasta mucho del libro del inocente, sobre todo cuando había estado en la cárcel…


-Tendré que volver a Jiménez Lozano, hasta ahora sólo había leído alguno de sus artículos en la tercera de ABC.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

PARA EMPEZAR A LEER: El mudejarillo. José Jiménez Lozano

Arévalo
Al comenzar la lectura de El mudejarillo de José Jiménez Lozano y a la vista de que un narrador anónimo al parecer  contemporáneo de San Juan de la Cruz recorre un camino paralelo al del santo,  decidí recurrir al pequeño tesoro de apuntes de Literatura del siglo XVI en dirección a la corriente que tiene como causa directa la Contrarreforma de mediados de siglo en busca de datos biográficos de Juan de Yepes Álvarez.
   San Juan de la Cruz, segundo de los tres hijos del matrimonio formado por Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez, modestos tejedores de telas, nace en 1542, en Fontiveros, un pequeño pueblo de La Moraña en Ávila. El padre procedía de Toledo, a la madre se le adjudica - no confirmada documentalmente- una ascendencia judeoconversa. En cualquier caso parece que las diferencias de clase social y de nivel económico entre el padre y la madre fueron determinantes para el distanciamiento con la familia paterna.
   Quizá a consecuencia de la crisis agraria de Castilla cuando Juan era un niño fallecieron su padre y el segundo de sus hermanos: Luis;  la madre, viuda  y sin recursos, buscó sin éxito la ayuda de sus parientes. Tras el  fracaso se traslada a Arévalo, agrícola, pero con una pequeña industria textil, donde permanecen cuatro años  para, posteriormente, establecerse en Medina del Campo.
   Juan de Yepes vive en un ambiente de miseria, desnutrición y raquitismo infantil de los que se derivan escaso desarrollo y debilidad que lo encuadra en el grupo social de los “sin calidad” obligándolo a criarse como "pobre de solemnidad", diferenciado, eso sí, de los pobres vergonzantes o los vagos y maleantes en  que mediante la ayuda de instituciones de caridad podía asistir al Colegio de los Niños de la Doctrina a cambio de  realizar trabajos como la asistencia en el convento, ayudar a Misa y a los Oficios, acompañamiento de entierros y la práctica de pedir limosna.
   Subordinada a la enseñanza religiosa recibió en este centro mitad reformatorio, una formación por la que se libra del analfabetismo y le dispone para seguir estudios en el colegio de los jesuitas con la ayuda de dos mecenas: los mercaderes Rodrigo de Dueñas y Pedro Cuadrado, compaginando sus estudios con un trabajo asistencial en el hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Medina, especializado en la curación de enfermedades venéreas.
   La educación recibida en Medina permite su ingreso en la Universidad de Salamanca y es a los veintiún años de edad, cuando a Juan de Yepes la vocación religiosa lo  lleva a ingresar en los Carmelitas de Medina, con el nombre de Juan de Santo Matía, renunciando a la ordenación sacerdotal paso previo necesario para ser nombrado capellán del Hospital y que hubiera solucionado los apuros económicos de la familia. La decisión evidencia ya su tendencia a la vida contemplativa.

Este acercamiento a Juan de la Cruz me ayudó en la lectura de El mudejarillo y a recrear la época y ambiente en que se desarrolló su vida. Queda ahora disfrutar de los rasgos poéticos que Jiménez Lozano nos regala.

lunes, 2 de noviembre de 2015

HABLAR DE SI MISMO, FÁBULA, CRÍTICA. El coloquio de los perros, Novelas ejemplares, Miguel de Cervantes.


  -¡No te lo vas a creer! Rebuscando en unas carpetas antiguas, ¿sabes lo que he encontrado? Es igual, ni lo intentes. ¡No vas a acertar! Anda, di, di, ¿ves cómo no? ¿te rindes?...
  -[¿…?]
  -¡Lo sabía!: un libro viejísimo de fábulas de Iriarte, lo he abierto al buen tun tun y a que no aciertas cual ha salido la primera, ¡bah! Ni lo intentes: la de los dos conejos ¿recuerdas?, sí mujer sí: la de galgos o podencos. De pequeña me la sabía de memoria.
Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré…
  -Vale, vale. ¡No irás a recitarla entera!
  -Porque no la recuerdo toda, que si no…, estaban muy bien, didácticas, con su pequeña moraleja y todo.
  -Eran otros tiempos en los que tal vez había que decir  cómo pensar o cómo  escribir.
  -También eran otros tiempos los de Cervantes: lee El coloquio de los perros y verás.
  -Lo he leído y no es lo mismo
  -¿No?
  -No. A primera vista parece un cuento de animales, pero Berganza es por decirlo de alguna forma un remedo del mismo Cervantes, no podemos olvidar su azarosa vida. Y Cipión a quien Berganza llama hermano es como la voz de su conciencia que establece la razón sobre el arte de escribir. Estoy de acuerdo contigo en que Esopo y Apuleyo están antes que Cervantes, pero él se sirve de los perros para contar su vida, o mejor dicho, de su visión y postura ante la vida que le tocó en suerte. Bajo el concepto de “ejemplar” pudo en sus novelas censurar y desahogarse de la injusticia, la mala suerte y de la falsedad de los hombres. No es una historia de animales, se trata de apuntar que en ocasiones los perros son más humanos que los hombres y estos más perros que los perros.
  -¡Bueno! ¡Vaya parrafada!
  -Perdona, pero es que me lanzo. Leyendo de esta forma apreciamos algo importante y es que no hay acritud en Cervantes al escribir El coloquio. Sitúa el punto de vista por encima de injusticias y falsedades con tono de tristeza.
  -Pues a mí, la escena de la moza hermosa que le quita la espuerta con la carne, me recuerda a la fábula El cuervo y el zorro de Samaniego.
  -Será por lo que a zorro/a se refiere, porque lo que realmente censura es que Berganza resulta castigado por lo que otros hicieron.
  -Y ya que te has puesto didáctica. ¿Qué me dices del episodio de los pastores?
  -Berganza abandona los rebaños con tristeza y desencanto; los tres pastores en los que el dueño confiaba incumplen su deber culpando a quien sí cumplía. La situación se asimila a la de los robos de los comisarios reales que hacían recaer la falta sobre sus inferiores indefensos por falta de audiencia. Muy interesante y actual es la referencia a los estudiantes de medicina. Los perros entienden mejor que los hombres la lógica de que la sociedad prepare profesionales en función de sus necesidades, no por moda o pública vanagloria.
  -Vale, pero y de la alusión a los gitanos que me dices, hoy sería motivo de escándalo.
  -Tú lo has dicho. Hoy. Eran tiempos y sociedades distintos, Cervantes trata de disipar el halo romántico y los condena por lo que hasta no hace mucho tiempo era socialmente admitido. En los pueblos cuando pasaba una caravana de gitanos sus habitantes se avisaban unos a otros y encerraban las gallinas. Pero no es aquí, aunque lo parezca donde reside el núcleo del mensaje, sino en la falta de fe. Condena a la etnia sin reprimirse:”¡Oh cuantas y cuáles cosas te pudiera decir, Cipión amigo desta morisca  canalla si no temiera no poderlas dar fin  en dos semanas!”. Para añadir a renglón seguido: “Por maravilla se hallará entre tantos uno que crea derechamente en la sagrada ley cristiana”. Cervantes manifiesta abiertamente su pasión por el Cristianismo.
  -Iba a decirte, en tono de broma por supuesto, que admito pulpo como animal de compañía, pero me has convencido. Los protagonistas son animales, no es fábula, pero... ¿no es algo inverosímil?
  -Quiero imaginarme a Cervantes tras escribir la primera parte de El Quijote con la idea, aparentemente disparatada, del diálogo de los perros de Mahudes ¿cómo hacerla verosímil? Para don Miguel no hay problema la dota admirablemente de verosimilitud con el Alférez Campuzano y el Licenciado Peralta en la novela previa  El casamiento engañoso con la que concluye El coloquio.
                                                              *  *   * 
"Los discretos perros callejeros Cipión y Berganza, que fueron bendecidos por el don del habla durante una noche, cosa sobrenatural y jamás vista, no pudieron gozar de los adelantos que disfrutan sus actuales congéneres de cuatro patas del siglo XXI".
Ramón Fontseré adapta El coloquio de los perros, de Cervantes para Els Joglars bajo el marchamo de: “el absurdo del mundo bípedo”.