Veremos, era el fin de nuestra anterior entrada y en eso permanecemos.
El recomendado de Roque Guinart, pone a Quijote y Sancho en manos de don Antonio Moreno, amigo de holgarse, sin ofender demasiado. En ésta ocasión el Autor nos presenta a un don Quijote, exhibido como trofeo y a Sancho como bufón de la corte. Contentos ambos con el trato que reciben, se dejan querer y agasajar, ajenos, como ya ocurriera con don Diego de Miranda y el duque, a los devaneos de las clases superiores. A la sazón,vestido de calle, con sotana, sobre un gran macho en lugar de Rocinante y portando un pergamino -inocente, inocente-, don quijote orgulloso exclama:
" Grande es la prerrogativa que encierra en sí la andante caballería, pues hace conocido y famoso al que la profesa por todos los términos de la tierra. Si no, mire vuesa merced, señor don Antonio, que hasta los muchachos desta ciudad, sin nunca haberme visto, me conocen".
Tras la presentación de la cabeza encantada las preguntas para el lector se suceden: ¿ Que pretende Cervantes con éste relato? Ridiculizar tal vez las supersticiones. Crear un paralelismo con la cabeza del gigante de su imitador Avellaneda. Simplemente describir el artificio de las ferias de antaño.
En éste punto aparece un castellano que increpa a don Quijote.¿ Porque un castellano precisamente es el que le acusa de loco mientras los catalanes se ríen de él?
"¡Fugite, partes adversae!" -huid demonios-
Con ésta fórmula exorcista y el recuerdo de la sin par Dulcinea, consigue don Quijote, aunque molido y quebrantado librarse del asedio de las dos pícaras damas que le acosan con sus requiebros.
La popularidad de la cabeza de emperador romano que para don Quijote y Sancho queda como encantada, especialmente para aquel, puesto que le auguró el desencantamiento de Dulcinea, llega a suponer para don Antonio una fuente real de peligro al hacer jugar a la Inquisición un papel de antagonista.
"Aquí se imprimen libros".
Una vez dentro de la imprenta, las preguntas sin respuesta hacen mella en éste desocupado lector:
¿Cual es la razón por la que cita don Quijote a Ariosto autor de Orlando el furioso. Resta mérito a traductores y copistas con la excepción de Figueroa en la tragicomedia Pastor Fido y del amigo y retratista de Cervantes Juan de Jaúregui traductor del drama pastoril de Amintas y la ninfa Silvia. Lanza aviso sobre los problemas de distribución de una obra y firma la oportunidad de escribir por provecho y no por fama?
"¿Imprímese por su cuenta o tiene ya vendido el privilegio a algún librero?"
"¿Quiere vuesa merced que se lo dé a un librero que me dé por el privilegio tres maravedís, y aun piensa que me hace merced en dármelos?"
"Provecho quiero, que sin él no vale un cuatrín la buena fama".
La vena mística de Cervantes hace una breve aparición con Luz del alma y sus infinitas luminarias.
No podía faltar en una imprenta la segunda parte del Ingenioso Hidalgo que en opinión de don Quijote aun cuando todavía no ha sido quemado, le llegará su San Martín como a todo puerco.
Con tanta pregunta por resolver y el jefe de galeras como guía, dejo a la comitiva mientras pensamos en la siguiente entrada de tan vacacional mes.
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