Reflexión

Cuando triunfó el nuevo material de escritura [el pergamino], los libros se transformaron en cuerpos habitados por palabras, pensamientos tatuados en la piel. (El infinito en un junco. Irene Vallejo).

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lunes, 1 de abril de 2024

La querella de las mujeres

 


Christine de Pizan escribiendo.British Library, Harley MS 4431. vol. 1, fol. 4r

Desde la Baja Edad Media y hasta el siglo XVIII Europa mantuvo un debate conocido como La querella de las mujeres (querelle des femmes), en torno a cuestiones como la dignidad, capacidad intelectual, raciocinio y/o posicionamiento político de las mujeres –dirigido por hombres– hasta  que Christine de Pizan, filósofa, poetisa humanista y escritora (Venecia 1363 – Francia 1431), con su obra La Ciudad de las Damas, vindica la causa femenina exponiendo bases filosóficas en las que muestra que la marginación de la mujer, no es una cuestión de naturaleza, sino social. Recordemos: en los siglos XIV al XVIII “la naturaleza hacía inferior a la mujer”.

En este nuestro país,  políticos, tertulianos y no pocos agregados (servidor sigue utilizando el “neutro”) pretenden abanderar como propia la lucha por la igualdad y equidad de mujeres y hombres olvidando (o tal vez ignorando) que tiempo ha, no pocas mujeres (también hombres) dieron ejemplo de lucha por el MOVIMIENTO FEMINISTA (así, con mayúsculas). Quiero decir con ello, sin remontarnos a Christine de Pizan que, si acaso, se ha retomado el tema.

Concepción Arenal (1820 – 1893), experta en derecho (tuvo que disfrazarse de hombre para acudir como oyente a la Universidad de Madrid), periodista, poeta y autora dramática luchó por la equidad social, derecho de voto y opción a cargos públicos de la mujer. Su obra La Mujer del Porvenir, combatió la entonces imperante inferioridad de la mujer, basada en razones biológicas. «Es un error grave [dijo] inculcar en la mujer que su misión única es, la de esposa y madre».

Emilia Pardo Bazán (1851 – 1921), novelista, periodista, crítica literaria, poetisa, traductora, catedrática, conferenciante; dedicó buena parte de su capacidad a defender los derechos de la mujer. En toda su obra se aprecia una constante: las mujeres deben tener las mismas oportunidades que los hombres. Propuso a Concepción Arenal y a Gertrudis Gómez de Avellaneda para la Real Academia Española. Ambas candidaturas, también la suya, fueron rechazadas alegando defectos de forma. Un tema recurrente en sus cuentos y novelas es el de la violencia machista. Para doña Emilia, «la igualdad entre hombres y mujeres, es una meta posible».

Carmen de Burgos (1867 – 1932), conocida como “Colombine”, escritora de ensayos y novelas, periodista, traductora, activista de los derechos de la mujer. Presidenta de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas y afiliada al Partido Republicano Radical Socialista, y considerada como la primera corresponsal de guerra, fue también profesora de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. «No es la lucha de sexos ni la enemistad con el hombre, sino que la mujer, desea colaborar con él y trabajar a su lado», afirma en La mujer moderna y sus derechos, ensayo importante para conocer la situación y evolución de la mujer en su época. Otra de sus obras El divorcio en España –publicado en 1904– se convirtió en escándalo para una sociedad en retrocesión.

Clara Campoamor (1888 – 1972), abogada, escritora y diputada en Cortes se manifestó públicamente como defensora de los derechos de la mujer. En 1931, las mujeres podían ser elegidas, pero no podían votar porque se les suponía influenciadas por la Iglesia con la que su voto favorecería a la derecha. Clara Campoamor, creadora de la Unión Republicana Femenina, trabajó por eliminar la discriminación por razón de sexo, el reconocimiento de los hijos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y tiempo después, el sufragio universal. Hay que destacar que consiguió el derecho al voto para la mujer pese a la oposición de su propio partido y buena parte de la izquierda.

Cinco mujeres “desfacedoras de entuertos” abrieron camino antes de ahora.

viernes, 13 de abril de 2018

CON LAS NIEVES DE ABRIL…



Suspicaz ella, incrédula con los Meteosat, la ciudad se ha visto sorprendida por la nieve. Los coches, demasiado juntos en las avenidas, fuerzan guiños naranjas y rojos; por las calles, la urgencia, la compra distendida, el trote incansable de los niños, el paso indolente del jubilado y la zancada ausente del parado se ponen a cubierto en portalones y grandes almacenes. Un bolso previsor, da a luz a un paraguas “low cost” retráctil que –figura de vanguardia– encuentra cobijo en la papelera cercana.

La nieve, telón a veces blanco a veces gris difumina todo: el bar del barrio con olor a fritanga; la esquina donde se cambian billetes por la papelina salvadora; el pórtico de la iglesia ocupado por beatas de misa y telenovela; el porche del local en traspaso decorado con cartones y trapos de “Desi”, el sin techo. En la línea difusa de la calle, destellos verde ámbar y rojo con vocación de señal se hacen intento bajo el inesperado manto. A penas hay un respiro, la gente sale con prisa, no se sabe si en vano intento de buscar al Sol, si huyendo de la ciudad misma, si en busca del tiempo perdido, o de socorro para su atuendo.

Nieva en abril y la primavera, sorprendida, busca ponerse a salvo bajo los tejos del parque entre discretos gorriones y desaseadas palomas. Al desasosiego de infraestructuras, calles y edificios al que llamamos ciudad: luminoso en la mañana, ruboroso en la tarde, misterioso en la noche, con las nieves de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le saldrán.

domingo, 11 de marzo de 2018

Bola de nieve





Las Viburnun farreri Stearn han  florecido. La naturaleza empuja, tengo que
dejar atrás la pereza.

jueves, 25 de mayo de 2017

GENTE DE A PIE



No sé  si os habéis fijado en que con el arribo de lo políticamente correcto, la frase «ciudadanos de a pie» se aloja en el asilo de las palabras moribundas. Parir el lema debió ser un acontecimiento para tertulianos y políticos.

«Ciudadanos de a pie»

En un tiempo llegó a molestarme, me preguntaba si era una incitación al desgaste de zapatillas a fin de dejar la calle para uso y disfrute exclusivo de los con derecho (de pernada) a la motorización.

Hoy, arrumbada la expresión, pienso en que su verdadero significado está en tantos y tantos hombres y mujeres que van por el mundo mejorándolo con su semblanza a cuestas sin más que su propio ajuar, sin titulares, sin gesta digna de mención.

Hombres y mujeres a los que la vida sorprende cada lunes con el «mono» de trabajo recién lavado bajo el brazo; a diario, con el carro de la compra camino de la tienda de barrio; con un cartapacio de papeles en la puerta de la institución de turno; con la carpeta de la copistería low cost (2 cts. copia A-4 B/N) arropando veinte currículos. Hombres y mujeres que no dejan más rastro en la vida que el de su entorno más próximo y su diario afán, callado y necesario para que el mundo siga caminando.

Son millones los «Ciudadanos de a pie» que cada semana, toman el bus municipal con su «mono» de trabajo recién lavado; cada día van a la compra, educan, venden, derrochan currículos sin respuesta. Millones de anónimos granitos de arena que renuevan la playa de la vida si ser mencionados en los anales de la historia.


                                                                        ¡Viva la Gente!

Imagen: Mundo-Nomada.com

martes, 9 de mayo de 2017

¡¡ Viva la gente !!.



A veces, algunas veces, parece complicado entender este mundo en el que a pesar del caos, las prisas, la presión, estamos tan «a gustito», y digo esto, porque no conozco (yo) a nadie con voluntad firme de abandonarlo motu proprio. Tal vez esa complicación de la que sin lugar a duda formamos parte, nos lleve a despotricar en primera instancia de quienes por su aspecto no encajan (el hábito sí hace al monje) en el perfil fijado por nosotros.

La salida de un colegio, el autobús urbano, una feria, o cualquiera otra aglomeración variopinta en la ciudad, son buen motivo para que el despotrique prolifere. Un motivo puede ser la pareja de padres, ella con minifalda y camiseta de tirantes; él con coleta y pendiente. Otro, el vecino –trasculado  por mor del pantalón– con  barba yihadista y cadenas colgando que no sujetan nada. No se salva de nuestra indiscreta cámara oculta el señor entrado en años con sandalias, camiseta y pantalón bermuda.

Todo esto que parece baladí y propio del chismorreo gratuito, tiene su reflejo cada día en el despotrique de pago de los programas de  telerrealidad que de una manera u otra subvencionamos, si no véanse los índices de audiencia («yo solo veo la 2»).

Tal reflexión viene a mientes en un día cualquiera cuando los gorriones –descarados ellos– buscan algo entre mis pies, bajo el banco del paseo; los chiquillos corren las palomas acompañados de un caniche juguetón; las mamás –tan jóvenes– charlan en grupo al sol; los repartidores se afanan ante el cierre inminente de los bolardos automáticos y la ciudad en fin, vuelve a su prisa sin sentido aparente. Por cierto, de la pareja de padres, ella regenta con éxito una tienda de moda, él tiene cierto renombre en el mundo de la arqueología. El vecino trasculado a decir de sus compañeros, es alumno aventajado en la facultad de Historia. El señor entrado en años disfruta, gracias a toda una vida de trabajo en un banco, de saneada pensión y «pasa» de convencionalismos.


Los gorriones, cansados de buscar, juegan entre las ramas, los chiquillos –con sus jóvenes mamás– vuelven  a casa, el juguetón caniche –atado ahora– sigue sin afán a su dueña, los bolardos, para preservar la tranquilidad del paseo, emergen del enlosado. En el banco vacío queda el despotrique. Conmigo, la convicción de que la  gente es como es, no como parece, que se afana, estudia, trabaja y se divierte; la realidad de un mundo con sus modas, sus prisas, sus tertulianos, su desgobierno, su…,  en el que en el fondo estamos todos tan «a gustito», aunque a veces, algunas veces, nos gustaría cambiarlo.

Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo; (Quito, 1747 - 1795)
Escritor ecuatoriano. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

jueves, 17 de septiembre de 2015

El toro de la Vega. La identidad. La tradición, Los localismos. La no dependencia


El tema no es nuevo. La competencia entre el hombre y el toro (al margen de la caza) en la Península Ibérica ha tenido desde antiguo partidarios y detractores. Ya a mediados del siglo XIII Alfonso X prohibió que el hombre se enfrentase a cualquier animal para combatirle por razones económicas, admitiendo no obstante el encuentro si el fin era mostrar su valor y destreza. Las fiestas, torneos, o como quiera que -con más o menos acierto- se quiera denominar siempre vivas e imprevisibles en que el toro es protagonista de un espectáculo con más defectos y brutalidades que estética, han sido y son cuestionadas por razones económicas, religiosas o de sensibilidad pero se mantienen al día de hoy.

En España, a diferencia de otros países europeos perviven costumbres creencias y actitudes de tiempos atrás -podríamos con certeza remontarnos al Medioevo- actualizadas y puestas al día en lo externo pero sin perder la esencia primitiva en lo emocional. Estos usos y costumbres se detectan con profusión en el sentido de lo religioso no sólo en recónditos pueblos, también en las ciudades. Leo en dos artículos de Antonio Muñoz Molina recogidos en La huerta del Edén[1]: “La semana Santa a parte de confirmar la evidencia de que todo rastro de laicismo público está siendo abolido en Andalucía…” (Ética del agua) y más adelante: “Si los novios (en referencia a Antonio Banderas y Melanie Griffith), como han prometido en público, vuelven por Semana Santa, lo más probable es que los alcen sobre un trono y los paseen en procesión” (El pelotazo del verano). Recordemos que Banderas ha dirigido el trono de la Virgen de las Lágrimas en las procesiones de Málaga. Creencias y actitudes que también se hallan presentes en la mal llamada Fiesta (de origen incierto) Nacional que forma parte del modo de ser español (hasta en pequeños pueblos había plazas de toros fijas o improvisadas) y expresión del primitivismo (sin connotación peyorativa) hispano heredado de una tradición que vinculaba estos festejos al sentimiento: nobleza, valor, elegancia, arte…

Tal vez debamos buscar en lo profundo de estas y otras muchas manifestaciones e identidades “tan nuestras” la razón y empecinamiento en mantener como grupo, determinadas posturas que en ocasiones no mantenemos en lo individual. El toro de la vega, hoy de plena actualidad, es una de ellas. Localismos, independencias, diferencias étnicas, religiosas, la tolerancia a inmigración y exilio, son otras más. Los enfrentamientos no se producen sólo por defender ideas, situaciones o expresiones culturales, las más de las veces orgullo y sentido de pertenencia llevan a defender la sinrazón.




[1] Ollero Ramos Editores, Madrid,1996

jueves, 3 de septiembre de 2015

Nuestro pequeño mundo


Desayunamos cada día con una nueva entrega del drama Mediterráneo escenario del mayor de los éxodos humanos desde la segunda guerra mundial con… digamos cierta indiferencia y perspectiva de avestruz ante contratiempo. Olvidados deliberadamente  del mundo al que pertenecemos, tendemos al convencimiento de que “no  caben todos” obviando las soluciones globales que con razón reclamamos como europeos para otras cuestiones. Verdaderamente es difícil y conflictivo  instalar a todos en un solo lugar Grecia, Italia, España, (por ejemplo) pero sí pueden ser acogidos entre los 503 millones de personas que habitan en una Comunidad (UE) cuya superficie es  de cuatro millones de kilómetros cuadrados. La tan temida inmigración supone solamente una  pequeña parte del total que abandona su país de origen por miedo a guerras, hambruna, violaciones y destrucción, la mayor parte de refugiados se queda en países en vías de desarrollo como Turquía, Jordania, Irak, Egipto, unos por convicción, otros por imposibilidad económica de sufragar un viaje en patera.

La respuesta-rechazo a la migración tiene a mi juicio su origen no en  estos movimientos, sino que nace de nuestro entorno más próximo, de nosotros mismos por miedo a perder eso que llamamos nuestra libertad. El pequeño mundo de trabajo, descanso costumbres, vida social en suma, donde quema horas el reloj de nuestra vida reacciona en contra del fenómeno migratorio.

Cuando el arribo de familiares o amigos a nuestra playa es liviano en responsabilidad, o de corta duración (vacaciones compartidas o “entrañables” fiestas navideñas con cuñado recalcitrante) nos mimetizamos con la circunstancia asumiéndola como mal menor: “para eso estamos”, “lo que haga falta” -solemos decir. Veamos: si por razones económicas, de enfermedad, sociales, etc., en nuestro espacio desembarcan familiares o amigos para tiempo no mensurable; horarios, costumbres, formas, chocan en nuestro pequeño mundo como en novela de ficción y comienza en nuestro interior la instalación de alambradas y concertinas mentales. Compartir pasa a ser oneroso, convivir trabajoso y nuestro tiempo se distorsiona. Somos... solidarios a tiempo parcial.


El tema de los refugiados no es fácil. No. Y menos para ellos, pero si volvemos la vista a nuestro pasado reciente veremos que la situación de hombres mujeres y niños que pueblan hoy andenes y fronteras huyendo del hambre, la guerra y la injusticia no difiere de lo que aconteció a nuestros padres o abuelos. También ellos buscaron un lugar mejor para sí y sus familias. Vivimos -a pesar de todo- en un mundo privilegiado.  Sólo cabe la generosidad.

sábado, 19 de julio de 2014

¿ NAUFRAGIO ?


La voz sonó a sus espaldas con la certeza de ser escuchada y la seguridad de  haber creado la inquietud de una obligación ineludible
-Tienes que escribir algo para Pedro
-¿Yo? ... !!Si el que escribe  es él !!
- Ya, pero....
No sabría decir cómo y por qué pero Echo al fuego los restos del naufragio, el último libro de Pedro Ojeda, aparentemente abandonado a su suerte, descansaba sobre el teclado del  portátil que, por similar sortilegio ya tenía una hoja de Word abierta en blanco.
Justo en el momento en que apuraba el segundo café de la mañana en un intento de espantar a los duendes del agitado día anterior, asumí el compromiso de seguir la sugerencia de –como reza la dedicatoria en la portadilla del libro- “la Notaria de la vida de los suyos” e intenté escribir algo.

Un naufragio nunca es deseado, ni previsto, surge de pronto o por la acción de las circunstancias o por el paso del tiempo que  tiende a deteriorarlo todo. Es lamentable, pero no algo de lo que debamos avergonzarnos. Bien como patrón o como pasajero hemos de asumir una parte de responsabilidad por no seguir la ruta adecuada o por haber embarcado pero sabido es que quien no se arriesga no pasa la mar. De un naufragio, si sobrevivimos, puede salir una experiencia y quién sabe si una liberación. En cualquier caso es obvio que siempre deja rastro.

Releyendo la obra de Pedro Ojeda, uno comprueba que todo no ha sido arrojado a la hoguera, una parte de la nave era aprovechable y se utilizó. Los restos una vez varados en la playa de la reflexión han servido para construir una goleta ágil y marinera, bautizada en tierra de secano el pasado jueves 17 en el Museo del libro, con la que explorar mares de sentimiento y reflexión personal. Quienes con él compartimos singladura literaria aprendiendo de sus clases guardamos con cariño la maqueta en un lugar accesible a salvo del olvido del tiempo.

¡Gracias Pedro!   


viernes, 29 de noviembre de 2013

Movilidad



Con la invención de la rueda el objetivo de  salvar la distancia (movilidad) que nos separa de los lugares donde satisfacer nuestros deseos o necesidades se vio considerablemente favorecido. Carro carreta, carroza con la revolución industrial fueron sustituidos -en España- por Hispano Suiza, Biscuter o el adorable “Seiscientos” que aun luce orgulloso por nuestras calles.

La movilidad está de moda. La  hay sostenible, reducida, laboral, funcional, geográfica, tecnológica…., parece fruto de nuestro tiempo pero es tan antigua como la vida misma; solo que, como el “Seiscientos”, ha evolucionado.

Autobús, metro, cafetería, cine, biblioteca, incluso en clase, por poner algún ejemplo, en todos estos lugares hay saturación de “movilidad”. A poca atención que prestemos, nuestro entorno abunda en ella. Basta mirar con disimulo y comprobaremos que Smartphone, iPhone, Tabletas, iPad, BlackBerry, incluso celulares convencionales nos rodean. Dedos ágiles -y no tanto- se afanan en pulsar, pellizcar o acariciar con más o menos acierto pantallas y teclados. ¡Lo que hubiera dado Filípides por tener WhatsApp y no correr desde Maratón hasta Atenas!

La “movilidad" celular se convierte en ocasiones en una auténtica pesadilla. Olvidamos en casa con más facilidad las llaves o la cartera que el móvil. Este, en justa correspondencia al cariño que le profesamos interrumpe las tertulias, la comida, la siesta. Nos persigue hasta en el baño.
Claro está que también salva vidas y situaciones comprometidas.

Imagen: Jesús_1233




martes, 6 de agosto de 2013

Honrosas excepciones


Con machacona frecuencia pasear produce sobresalto: liquidación por cierre, se traspasa, se vende, cierre por jubilación….
La pertinaz crisis de la que los ciudadanos “de a pie”  somos sufridos sufridores, (ya, las redundancias no valen) y los administradores por nosotros elegidos pésimos remediadores. La pertinaz crisis, digo, o el hastío, o la falta de motivación hace que la continuidad en los negocios pierda, especialmente en estos tiempos la esencia anterior. La jubilación del mantenedor de un comercio supone el fin de este, los posibles herederos buscan refugios más seguros tras años de oposiciones.
Afortunadamente hay honrosas excepciones como la de Librería Luz y Vida de Burgos. Desde 1948 tres generaciones han luchado en el complicado mundo de los libreros. La idea de Álvaro abuelo, defendida con tenacidad por Álvaro hijo, encuentra hoy continuidad en Álvaro Manso nieto con un nuevo establecimiento a unos metros (Laín Calvo  34)  del inicial y la misma o si cabe mejor atención a sus clientes.  Al margen del rendimiento económico que indudablemente todo negocio persigue cuentan con la fidelidad de sus clientes y algo no menos importante: trabajan en lo que les gusta.
¡Enhorabuena!
En estos tiempos en los que hasta la cultura sufre con los recortes es gratificante contar con la librería “de siempre” aggiornada conforme a las exigencias del siglo XXI.

Sirva la presente entrada de modesto homenaje al mundo de los libreros sin cuya colaboración la pequeña ventana de El Alfoz no sería posible y sirva también  de felicitación y reconocimiento a dos buenos profesionales de cuya amistad me precio.

miércoles, 30 de enero de 2013

Grafiti, Arte y Cultura



No reconocer que el título tiene doble sentido o que la  imagen encierra denuncia, sería dos veces injusto.

El grafiti no es un fenómeno nuevo, se remonta a los tiempos del Imperio Romano,y ha perdurado hasta nuestros días (se han encontrado muestras en muros y columnas escritas en latín vulgar).

¿Quién no recuerda grafitis sentimentales en los árboles de nuestros parques perpetuando amores efímeros?

Este "arte urbano" -también efímero- debiera realizarse en soportes adecuados, sin invadir territorios que no le corresponden.

En el caso que nos ocupa entiendo que, así, el "arte" es absolutamente acultural.

viernes, 6 de julio de 2012

Si los políticos leyeran a Cervantes



Políticos y todólogos (los que todo lo saben) por medio de comunicados de prensa y tertulias, nos obsequian con soluciones definitivas – que al día siguiente dejan de serlo- para los mil y un problemas con los que desayunamos a diario: índice bursátil, prima de riesgo, educación, sanidad….

La literatura viene demostrando al menos desde 1613 (véase las Novelas ejemplares) su derecho a figurar entre las asignaturas obligatorias  junto con economía o ciencias sociales para quienes pretendan aspirar a dirigente político.
Miguel de Cervantes tras El casamiento engañoso, advierte a propios y extraños con el diálogo entre Cipión y Berganza en El coloquio de los perros, las consecuencias de una gestión poco acertada:

-  CIPIÓN.-Ansí es, pero bien confesarás (…..) que alguna calamidad grande amenaza a las gentes.
-  BERGANZA.-Desa manera, no haré yo mucho en tener por señal portentosa lo que oí decir los días pasados a un estudiante, pasando por Alcalá de Henares.
-  CIPIÓN.-¿Qué le oíste decir?
-  BERGANZA.-Que de cinco mil estudiantes que cursaban aquel año en la Universidad, los dos mil oían Medicina.
-  CIPIÓN.-Pues, ¿qué vienes a inferir deso?
-  BERGANZA.-Infiero, o que estos dos mil médicos han de tener enfermos que curar (que sería harta plaga y mala ventura), o ellos se han de morir de hambre.

Tal como sucediera en tan lejana fecha a Cipión y Berganza, que por una noche adquirieron la facultad de hablar, hemos tenido nuestros días de gloria gastando más de lo que teníamos, creando estructuras no mantenibles a futuro, cargos prescindibles….

Igual que sucediera a los protagonistas caninos, al amanecer, aún con el triunfo de la Selección española, volvemos a la realidad y los recortes. El perro sigue siendo perro. Como Cipión y Berganza, durante la noche veo a los políticos leyendo a Cervantes. Está amaneciendo y como el alférez Campuzano, acabado el coloquio despierto y oigo al licenciado:

-  El bono a 10 años llega al 7%.
-  La prima de riesgo rebasa los 560 puntos básicos.
-  El IBEX 35 baja 2,88 %.

Afortunadamente, el Euribor se desploma y marca un mínimo tras la rebaja de tipos, con suerte conservaremos el troncomóvil.

sábado, 28 de abril de 2012

Monasterio de San Antón (Castrojeriz)



Los peregrinos que recorren el Camino de Santiago al entrar a la villa de Castrojeriz (Burgos) el primer monumento que se encuentran son las ruinas de San Antón antiguo monasterio, actualmente abandonado.
San Antón fue palacio y Huerta del rey Pedro I de Castilla; posteriormente fue regido por la orden de los antonianos. Hacia el año 1146, el rey de Castilla Alfonso VII fundó el hospital de San Antón, destinado a la atención de los peregrinos. El Camino (hoy carretera) pasa por debajo de los dos arcos del pórtico elevado que protegía la entrada a la iglesia. La Desamortización del siglo XIX consagró su ruina definitiva.

La cruz de Tau, que aparece en ventanas y muros, es un emblema que adquirieron los hermanos  antonianos como símbolo de su orden. Después la tomaron los templarios, y posteriormente Francisco de Asís la cogió como cruz de los franciscanos.

En los siglos X y XI la ingesta de pan de centeno, más económico que el de trigo era frecuente en las clases más desfavorecidas; las características del propio cereal y posiblemente las condiciones de cultivo -entre otras causas-  hacen que se extienda una patología gangrenosa conocida con el nombre de "Ergotismo" o "Fuego de San Antón" causada por el ergot o cornezuelo que contamina el centeno, y que, entre otras sustancias químicas,  contiene el ácido lisérgico, precursor del alucinógeno conocido como LSD. 

Los monjes antonianos elevaron la popularidad de este Hospital atendiendo y curando a los enfermos ofreciéndoles pan de trigo candeal (pan de San Antón), vino santo e imponiéndoles un escapulario con la Tau.  Todo ello , se supone, acompañado  de ceremonias y  bendiciones pertenecientes al ideario de los monjes.

Recogiendo las reflexiones de los profesores de Historia y Arte  Medieval a los que desde aquí rindo homenaje omitiendo su nombre (no he solicitado permiso), no quiero quedarme con el “chascarrillo” de la ceremonia el procedimiento o la posesión de mayor conocimiento en base a  la pertenencia a una determinada clase  social, sino situar el hecho en su contexto y época.
Las ruinas quedan como testimonio de una enfermedad que existió y de la que al menos algunos, salieron curados tras su paso por el Monasterio-Hospital.

El edificio pasó a convertirse en propiedad privada, ha estado cerrado muchos años, y en la actualidad acoge el albergue de peregrinos mantenido y regentado por un Hospitalero.

Imágenes: Ruinas de San Antón,  y la "Tau" antoniana


jueves, 23 de febrero de 2012

Duchamp, Bradomín y el cambio de identidad. Sonata de invierno



En ocasiones las ideas nos persiguen obsesivamente hasta llevarnos a situaciones contradictorias, a razonamientos que aparentemente nada (o sí) tienen en común. En la persecución perdemos la batalla, la idea persiste hasta que de palabra o por escrito le otorgamos la libertad.

Marcel Duchamp, “El hombre que encuentra  la belleza de las cosas feas”, a quien algunos acusan de asesinar el arte y otros defienden como libertador de las tiranías que definen lo bueno y lo malo, creó  un alter-ego, (Rose Selavy), con el que buscaba otra identidad sin abandonar la propia, (anteriormente firmó  su famosa “fuente” con el seudónimo de Matt).

Bradomín, el ínclito marqués de Valle Inclán -herido sin gloria- cuando llega a la conclusión de que no hay más solución que amputar el brazo dice: “Sólo pensé en la actitud que a lo adelante debía adoptar con las mujeres para hacer poética mi manquedad”. El marqués quiere para sí la identidad del Manco de Lepanto. La gloria del soldado al servicio de la causa (la carlista fue fallida), por encima de la de escritor. También como Duchamp aprecia la fealdad: “Por primera vez gusté ante mi fea manquedad”.

Bradomín se define a sí mismo cuando comprueba la buena impresión que su mutilación causa en las mujeres. Se siente pagado, resarcido de los dolores tras la estupidez del azar.

Marcel Duchamp define su vida: “He tenido suerte, una suerte estupenda. Nunca he pasado un día sin comer y nunca he sido rico”.

Notable y notoria diferencia que me lleva a recordar a Voltaire cuando en referencia a las invasiones germánicas que dieron al traste con el Imperio Romano afirma: “Los conquistadores llevaron por todo Occidente su ignorancia y su barbarie. Todas las artes perecieron”.

Hoy sabemos  que afortunadamente, en la  actualidad, las artes conviven sin destruirse y así, Cultural Cordón, pone a nuestro alcance el acontecimiento internacional de una exclusiva muestra de Marcel Duchamp.

En esta ocasión, como en tantas otras me asalta la pregunta.
Paco:
¿Cómo has llegado hasta aquí?
¿Quien te manda meterte en estos jardines?





viernes, 20 de enero de 2012

La rebelión de las masas, Arquitectura ornamental y Relación de pareja.



De justicia es reconocer -sufrido lector- que la tríada que encabeza estas líneas, no aparenta vinculación alguna. Que  desorienta. Todo viene a cuento de que las cosas no son lo que parecen, si no lo que realmente son. Empecemos por la segunda parte del título.
La arquitectura urbana, ornamental, o como quiera que se denomine a la distribución del espacio urbano creada –se supone- para la comodidad del ciudadano, se olvida con frecuencia de su natural tendencia. El Auto CAD y la lógica geométrica, luchan en cada rincón de nuestras ciudades con la lógica humana, como se puede apreciar en la imagen que encabeza estas líneas.
No tiene sentido, lo sé, pero el nuevo camino se asoció en mi mente con Ortega y Gasset. La rebelión de las masas que cada día se dirigen a un centro comercial cercano, ha trazado una nueva ruta, siguiendo su buen saber y entender en clara disidencia con los arquitectos de “la cosa”.
 Las numerosas sendas y caminos de nuestros pueblos, son un tratado de ingeniería popular en base a la teoría de “más corto, más cómodo”.
Hace unos días, un conocido, a la sazón alcalde de una localidad cercana atravesada por una carretera general, manifestaba su preocupación por donde situar un semáforo.
-  Habla con los vecinos -sugerí- para ver cuál es la ruta habitual de paso.
-  No, contestó, para eso están los ingenieros.
El semáforo está  ya colocado en el lugar elegido por los técnicos.
La relación de pareja (esto tampoco tiene relación y también lo sé) tiene un tanto de arquitectura emotiva. En ella, los arquitectos, son  usuarios del proyecto que no necesariamente ha de ser primoroso, perfecto, calculado (sábado por la mañana, domingo viendo la peli). Tampoco se trata de “aquí te pillo aquí te mato” (que también). El proyecto pasa porque en la arquitectura de pareja, lo ornamental no impida lo espontáneo, que los caminos se tracen de común acuerdo para que los espacios no se rompan.
-  Me preguntas lector sufrido que como he llegado hasta aquí…..
-  No lo sé, quizás atravesando un jardín camino del “super”



jueves, 16 de diciembre de 2010

El Autobús


Atravieso la avenida redibujando el contorno de la tarjeta – bus refugiada el fondo del bolsillo, temerosa de quedar desactivada al contacto con el gélido ambiente de la mañana.
El diario quehacer propone cambios de actitud, a veces simples y llevaderos y otras complicados y costosos, hoy  llevaré a cabo uno de aquellos, el objetivo es cambiar la independencia e incógnito del coche particular por la dependencia y conocimiento del transporte público.
Tras consultar en la Web horarios y recorridos, me enfrento a la aventura como si de encontrar el arca perdida se tratase.

-¿Sabes si ha pasado ya el de Plaza España?

La pregunta pone mi autoestima ciudadana en un punto elevado -tengo pinta de habitual. Ha pasado el 11 y el 3, de todos modos -contesto utilizando la ley de probabilidades- cualquiera le acercará al centro.

Al joven de la tercera parada lo que más le interesa en este momento no es la página de “Inquietud en el Paraíso”, su mirada va del libro a los ojos alegres e inquietos de la muchacha que repasa afanosa unas cuartillas con apuntes, se aproximan los exámenes. El marca páginas, a buen seguro, no se moverá de su lugar  hasta que uno de los dos llegue a  destino.

Desde el lugar que ocupo en la plataforma la ciudad es diferente, la visión queda ajustada a la realidad y la ausencia de responsabilidad hace que el trayecto sea diferente; si no fuera así, nunca hubiese visto que todavía se saca la ropa “al oreo” en las ventanas, ni que la ciudad imprime un ritmo a los transeúntes en función de la hora en que caminan, como si tuvieran el limitador de velocidad tarado en el mismo punto.,

-¡Ayer fue la caña, tía! nos pusimos hasta el culo, Juanma mezcló cerveza con anís y montamos una que te cagas.

La frase pronunciada casi en mi oído por un grupo que acaba de incorporarse rompe por un momento mi concentración. De no ser por este medio de transporte no se me hubiera ocurrido semejante mezcla, lo probaré en dosis pequeña.

En este micro-mundo los pasajeros se agrupan por castas, al centro y fondo los jóvenes que no han conseguido sentarse, señoras y señores cuidan de colocarse junto a alguien que les merezca confianza, los móviles son una buena oportunidad para aislarse del personal por medio del “pinganillo” o tecleando mensajes como posesos.

Me apeo.

Por listo, tanto observar, casi me paso de parada.