Reflexión

Cuando triunfó el nuevo material de escritura [el pergamino], los libros se transformaron en cuerpos habitados por palabras, pensamientos tatuados en la piel. (El infinito en un junco. Irene Vallejo).

lunes, 4 de abril de 2011

La música, y Viene la noche



 
El local tiene aspecto de haber albergado en vida pasada algún almacén, quizás de vino o comestibles, al menos los apartados de ladrillo tabiquero, desnudo, visto; convertidos por obra de la moderna arquitectura en objeto decorativo simulando reservados, así lo manifiestan. Al lado contrario a modo de dique, una gran barra colmada de tentaciones culinarias protege el ir y venir de media docena de figuras uniformadas que se estorbaban intentando, en un exceso de atención, no perder el contacto tanto de los consumidores ya instalados, como de los que acuden a la tapería para comprobar, alabar o criticar continente y contenido. Su función con  estos últimos es hacer que pasen de presuntos a clientes. Más o menos convencidos, pero clientes.

Como si de ratificar la evolución de la Trilogía dantesca se tratase, Lucía y Pablo, cambiaron, tal vez sin pensarlo, por mimetismo, el viejo café con piano y tulipas en el que tomaron el compromiso de leer Inquietud en el Paraíso (1936) por éste recién inagurado para comentar Viene la noche (2006).

- ¿Qué te ha parecido?

- Desconcertante, en relación con los otros dos.

- También yo he pensado así, pero me ayudó a cambiar de opinión leer reseñas, entrevistas y contrastar criterios de otros lectores y críticos.

- Lucía: y donde busco yo más lectores, sólo te conozco a ti. Por otro lado, si para leer una novela, hace falta un manual… No sé.

- Te pasaré por correo direcciones de Blogs que te servirán de ayuda. Verás: la música descriptiva, especialmente la del periodo romántico de la que ya hablamos en otra ocasión nos sirve de buen ejemplo:
Musorgski en Cuadros de una exposición, Saint-Saënts en El carnaval de los animales , Paul Dukas en El Aprendiz de brujo

Habían pasado dos años desde que por azar, al compartir asiento en el autobús, conoció a Lucía. Era mayor que él y se convirtió en la hermana que siempre había deseado tener, alegre, positiva, y con una excelente capacidad de persuasión.
Fantasía de Walt Disney. ¡Me encantaría tenerla! Le dijo en cierta ocasión. Pablo recorrió todos los establecimientos habidos y por haber hasta localizar Fantasía 2000.
- ¡Para ti! Sólo he encontrado esto y en video, imposible en otro formato.
No fue capaz de esperar a una fecha señalada, la verdad es que siempre actuaba al margen de eventos y ceremonias. Ahora, con la habilidad de siempre, ella utilizaba el regalo como elemento de convicción.

El aprendiz de brujo, lo recuerdo perfectamente gracias al video de Disney.

- ¡Ahí quería llegar! La explicación mediante imágenes hace que nos identifiquemos con un pasaje musical, lo mismo ocurre con una novela (pocas veces leemos el prólogo), con un cuadro, con la poesía, con todo. Primero hemos de comprenderlo, luego puede gustarnos o no, pero hemos de comprenderlo, para lo cual -yo al menos- siempre necesito ayuda.

- No. Si Viene la noche, me gustó, pero hubiera ocurrido lo mismo, sin leer Inquietud y La ciudad.

- De acuerdo, estoy contigo. Pero si te apoyas en otros conocimientos y opiniones verás que existe un nexo de unión y disfrutarás más del conjunto.

- Al final conseguirás que me guste hasta  la poesía.

- No pierdo la esperanza, con la música, ya lo hemos logrado.

En realidad se sentía satisfecho con sus propuestas, aceptaba de buen grado sus retos que espoleaban su inquietud; esa que permanece dentro de cada uno, esperando a que algo o alguien nos ayude a manifestarla 

- ¿Me trae la cuenta por favor?

- ¡Ahora mismo!

- ¡Gracias!

lunes, 28 de marzo de 2011

Sobre una trilogía



Circunstancias ajenas a mi voluntad me han mantenido alejado de toda actividad durante las dos últimas semanas. Publico la presente entrada tal como estaba preparada el pasado día 15. Visitaré apartir de hoy todos vuestros blogs, aunque de momento no prometo comentario.
Perdón por el alejamiento y muchas gracias

Considero concedido el permiso de Pedro Ojeda y la comprensión y paciencia de cuantos visitan El Alfoz cuando comienzo a escribir este diálogo. Las preguntas -de escaso valor- son del mantenedor del blog. Las respuestas, sacadas literalmente de entradas, opiniones o entrevistas del profesor Ojeda.

Al dar a este resumen la forma de entrevista el propósito es refundir en un solo espacio su orientación referencias y aclaraciones a la trilogía dantesca de Esquivias en el momento en que la lectura colectiva está próxima a terminar.

- Profesor: Parece que en esta segunda lectura colectiva hay, como diría…menos cohesión.

- Tengo conocimiento de cierta polémica que se ha puesto en evidencia en foros de Internet sobre la novela, en la que se manifiesta la decepción de algunos lectores porque el autor no decidiera continuar la trama argumental de las dos primeras

- O sea, que no lleva el esquema de Harry Potter.

- Exigir que una trilogía sea sólo continuación del argumento inicialmente planteado, pone de manifiesto, sin que esta afirmación tenga la intención de ofender a nadie, la lectura fácil a la que ha habituado el tipo de literatura de consumo masivo que sólo aporta al lector el mero placer de la lectura directa. Necesaria, por supuesto, y gozosa, pero insuficiente.

- Volviendo al inicio: esta lectura, es trilogía, o no es trilogía.

- En primer lugar, cabe señalar que entender el concepto de trilogía sólo desde el punto de vista argumental es un empobrecimiento de la materia artística. Además, quien compra un libro de una obra en curso de publicación no firma un contrato con el autor que obligue a éste. El buen lector sabe que buena parte del placer viene dado por las sorpresas y giros introducidos por el autor en lo previsible.

- El lector admite sorpresas, pero como afirmas, las que se encuentra. ¿Son realmente previsibles?

- En la Trilogía dantesca de Esquivias encontraremos el plano de la ciudad de Burgos tratado de tres maneras: de forma realista en Inquietud en el paraíso, onírica en La ciudad del Gran Rey y recordado en Viene la noche.
Si prestamos atención a la primera, veremos en su tratamiento del espacio el mismo pulso de la gran literatura en el que se mezclan lo local y lo universal. El Paraíso del que habla el título hace referencia a un espacio simbólico (como en Dante), también a un espacio-tiempo (la juventud del protagonista) y, por supuesto, al latido de una ciudad de provincias de la España de la década de los treinta del siglo XX, como lo era Burgos.

- No es demasiado brusco el paso de la primera -realista- a la segunda –onírica.

- Del fuerte contraste que consigue Esquivias entre los sucesos históricos de 1936 y la alucinación colectiva que parece vivir toda una ciudad sale una evidencia: el mundo ha pasado a ser gobernado por la locura, por los extravagantes y los fanáticos iluminados, y nadie parece tener la oportunidad para frenar el derramamiento de sangre. Hay una lectura secundaria: cuando un colectivo -un grupo, una ciudad, un país- traspasa la raya de lo irracional, todas las secuencias siguientes lo impulsan por inercia hacia la locura puesto que aquellos que hablan desde la cordura son apartados o eliminados. Por eso mismo, el segundo volumen será el reino de la alucinación.

- De las opiniones recogidas, se puede deducir que el lector considera la obra inconexa, inacabada.

- Entiendo la frustración de los que esperaban saber exactamente qué pasaba con los expedicionarios de las dos primeras novelas cuando no se les ha dicho directamente su final. Pero alabo la osadía de Esquivias. En primer lugar, porque el final ya estaba escrito en la Historia y en las dos primeras partes. En segundo lugar, porque ha enriquecido la trilogía. A pesar de lo que he dicho hasta ahora, ha de advertirse a los que se han sentido decepcionados por este cambio, que Esquivias sí concluye la trilogía. Y lo hace de forma magistral: el infierno es un mundo contemporáneo en el que las certezas se han perdido, el sistema surgido tras una guerra declarada para afirmar una u otra ideología como verdad se ha derrumbado y cada uno debe pactar consigo mismo.
Además, Viene la noche, aunque no fuera la tercera parte de una trilogía, es una gran novela. Una de las mejores novelas publicadas en español en los últimos años. Y tiene muchas posibilidades de lectura.

Gracias maestro, esperamos que, utilizando un término policial –que no es el caso- hayamos contribuido de alguna manera al esclarecimiento de los hechos.

jueves, 10 de marzo de 2011

Viene la noche



- Es Miércoles de Ceniza. Tras la “Batalla de don Carnal y doña Cuaresma” los pasillos de la facultad recuperan -en parte- su habitual aspecto. La clase de literatura comenzó, en previsión de posibles amnesias, con un repaso a los conceptos básicos impartidos a principio del segundo cuatrimestre.
 
“Por tanto, para abordar con cierto éxito un comentario de textos, además de la descripción del mismo es un elemento fundamental EL TEMA. El tema tiene que explicar el texto de forma breve, en una sola frase”.
 
- Cuando el profesor hizo ésta aclaración ya había concluido Inquietud en el Paraíso y La ciudad del Gran Rey andaba por la mitad; desde entonces vengo pensando, quizás sin mucho acierto, que es lo que encierran los títulos de la trilogía de Esquivias; si no serán ésta la explicación que el profesor demanda como elemento fundamental, o sea: el tema en forma breve.
  • Un paraíso perdido para algunos con la consiguiente inquietud.
  • Una ciudad caótica donde un poder superior hace y deshace a su antojo. 
- Me pregunto: ¿Encerrará Viene la noche la descripción del cierre de la trilogía? 
- Pero, no, el comienzo de la novela, aparece tan distante de tragedia y muerte (noche - símbolo), tan distante, como el salto de 70 años respecto de la narración anterior o la abismal diferencia entre una ciudad de provincia, (Burgos) y la capital del estado (Madrid).
 
- Al menos en las cien primeras páginas la sensación es de una narración centrada en la perfecta y completa descripción de personajes, sus vidas, virtudes y miserias:
La evolución de un joven en la persona de Jaime, los temores de Sara tras el 11-M, el trío Benjamín - Teresa - Clarita, la técnica de comunicar incumpliendo del poeta guerrillero Garcilaso Morris y el sexo en sus variadas manifestaciones. También la complejidad de la vida en una ciudad cosmopolita donde casi todo es posible. 
- Hay, ¡cómo no! un tanto de crítica y/o denuncia en la transformación del comercio Español expresada magistralmente en la evolución de la lavandería industrial de Benjamín, y la transformación a locutorio-supermercado-peluquería de Magaly el aggiornamento de Teresa y el inmovilismo del hospital Padre Leduc. Vamos: un pack completo
 
- ¡Ah! y un mensaje contradictorio:

La gente que compra libros es tonta, consumista y acaparadora.
 
- Posiblemente quiera reflejar una realidad social, o el deseo de cultura gratis para todos. No sé, aparentemente no tiene cabida en un autor con premios y publicaciones. Claro que también se tilda a sí mismo de sosaina en varias ocasiones.
 
- Como dejándolo caer, desde el comienzo de la novela hay un tenue pero muy claro y hábil nexo de unión con la obra anterior: la compra de dos libros dedicados por el autor (¡Vaya sosada de dedicatorias!) como regalo de Navidad. Por más que pienso, alcanzado el tercio de la novela no encuentro más relación que la de dos libros envueltos en papel de regalo -se supone.
 
- Pero… en que estoy pensando, más me vale centrarme en Polifemo y Galatea de Góngora que es el trabajo del próximo día, y dejar por el momento a Benjamín leyendo Inquietud.
 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Rayuela y La ciudad del Gran Rey



Oscar Esquivias en su novela introduce -podría pensarse que- aleatoriamente, en función de determinados estados de ánimo o por acción de las musas rebeldes de su creatividad, micro relatos o pequeñas historias entre las que he intentado buscar conexión consigo mismas o con el relato con resultado nulo.

La Inquietud que durante la lectura de La ciudad del Gran Rey se acomodó en este lector ha sido similar a la vivida con Rayuela de Julio Cortázar.
Los relatos dentro del relato, en ocasiones con referencias a lo hasta ahora leído de la trilogía y en otras con “apariencia” de improvisación, se pueden leer saltando de capítulo en capítulo al modo de Rayuela o de la poesía objetual de Raimond Queneau, que permite al receptor componer a su gusto el poema.

No tengo argumento -ni conocimientos- para relacionar las obras de Esquivias y Cortázar, es repito, una percepción que me lleva a comenzada la lectura de Viene la noche, terminarla y si es preciso releerla antes de formarme opinión alguna.

Si la trilogía pretendía sorprender o provocar al lector, con el que esto escribe, lo ha conseguido plenamente.

lunes, 28 de febrero de 2011

Web 2.0. La Invasión digital

 
 
En la España de nuestros abuelos a principios del siglo XX (bien mirado no es tanto tiempo) se dieron dos situaciones curiosas y contradictorias:
 
El primer tercio de siglo, llamado por algunos la edad de plata contó con figuras tan destacadas como Machado, Juan R. Jiménez, Ortega y Gasset, Marañón, Gómez de la Serna, (por citar algunos de los más “sonoros”).
Paralelamente, en éste mismo periodo una gran mayoría de españoles no sabía leer, un núcleo menor conseguía leer pero no escribir y otro menor todavía había aprendido a leer y escribir.

La voz “analfabeto" no se recoge en el diccionario oficial hasta 1.914, como “ignorante que ni aun conoce el alfabeto”, modificándose en 1.925 por el de persona “que no sabe leer”.

Afortunadamente los cambios sociales y económicos de los años 60 nos llevarían a alcanzar en década de los 80 unos porcentajes de alfabetización, próximos al 95 %.

A los que vimos la luz del mundo entre los años 40 y 50, la era digital nos ha encontrado ya “maduritos”; nos vemos invadidos por nuevos términos: página web, modem, servidor, interfaz, etc. Todo, necesario para interactuar en la  Web 2.0.

Salvando la gran diferencia social y cultural entre 1.950 y 2011 nos encontramos ante un nuevo reto: rebelarnos ante, (permítaseme el palabro),  el "analfabetismo digital". Nuestros hijos, y más aun nuestros nietos utilizarán en un futuro inmediato, medios y lenguaje ante los que si no nos preparamos, nada podremos aportar.
Hoy, no basta con tener un ordenador, enviar y recibir correos con bellas presentaciones y maravillosas sentencias, es necesaria una formación informática básica que, en contra de lo que parezca, no es una moda, no es el futuro. Es el presente. Hemos de ser protagonistas, no espectadores.

Afortunadamente, para salir de tal situación nuestra generación cuenta con numerosos centros de apoyo y formación para colocarnos en la rampa de despegue, creados por diversas entidades y asociaciones. Quiero desde aquí, rendir homenaje a todas ellas, a los profesores/as y alumnos/as que cada día se afanan en conseguir resultados.

En cualquier acto público, las distinciones se personalizan -medalla, trofeo, placa- desde El Alfoz, quiero dejar sentado mi agradecimiento a un centro al que estoy especialmente vinculado y del que omito nombre por no pecar de publicista, en el que tres fantásticas mujeres: Bea, Piedad y Silvia (orden alfabético) día a día trabajan con entusiasmo, sin desmayo y con permanente sonrisa, para que sus alumnos, quizás con menos memoria que hace años (el tiempo pasa), pero con más entusiasmo, progresen adecuadamente, como figuraba en las tarjetas de calificación.

¡Un abrazo!

miércoles, 23 de febrero de 2011

La Puerta: (Huyendo del Gran Rey)



Puerta del Claustro Alto  (Aquí transcurre la acción final)

No fue un día pródigo en visitas el Papamoscas, aburrido, bostezó hasta en siete ocasiones desde lo alto del ventanal sobre el triforio mirando de soslayo al no menos aburrido Martinillo que momentos antes, para desperezarse movió sus brazos accionando los badajos que durante siglos parecían una prolongación de sí mismo haciendo sonar las campanas de su balconcillo. Su compañero, por simpatía correspondió con una campanada por cada bostezo, alertando a cuantos en la catedral estaban.

- Tenemos que salir, son las siete.
- Hicimos bien en visitar lo primero la exposición del Greco y dejar para el final la visita a otras capillas.

Las escaleras del Sarmental, barridas por la fina lluvia que durante la mañana se ocupó de su aseo, ofrecían aspecto de fiesta grande. Lucía y Pablo bajaron despacio, recordando alguno de los cuadros que dejaban atrás.

- ¿Has empezado Viene la noche?
- No. Verás, voy a seguir el plan de lectura marcado, no quiero mezclar conceptos. Al margen, tengo también las clases y ….
- Quizás tengas razón con no mezclar; suficiente variedad hay en la Ciudad mutante, como para pensar en nuevos temas.
- Resulta interesante el juego que hace Esquivias con los protagonistas. Beatriz, por ejemplo, es un personaje secundario pero está presente en toda la obra.
- ¡Ya!. Por el contrario don Cosme, verdadero instigador de la peripecia, apenas resucitado con la triaca, desaparece.
- ¡Exacto! Todos esperábamos su reaparición aunque no tan fugaz. El autor no quiere que se muera, pero lo envenena.
- En esta última parte hay muchas muertes: Paisán, Garachana, Dávila. ¡Muere hasta el autómata!
- La violencia surge. La misma ciudad es violencia. El Gran Rey impone sus criterios. Es como un gran dictador, cuando don Cosme alcanza la lucidez, afirma que no estaban en el Purgatorio. Las situaciones y la ciudad misma son un remedo del alzamiento de 1.936.
- Si. Parece que encaja. Dentro de la tragedia hay detalles grotescos: la conferencia con Dávila, la búsqueda de Sanjurjo. Resulta curioso cómo, para destacar la ineptitud de los hasta entonces dominadores, la solución final, la búsqueda de la salida, queda en manos de los secundarios.
- El desenlace, recupera en cierto modo un desarrollo clásico: “los malos”, por una u otra razón, desaparecen. Don Cosme y el maestro Ventura eligen terminar sus días en la ciudad. Gil Formoso, cinco soldados y el padre Talí traspasan el umbral de la “tierra de promisión”. Rodrigo y Galaz, emulando la tragedia de Romeo y Julieta se quedan, en busca del amor perdido.

- Lucía: sea como fuere, está claro que no puedes desprenderte de tu vena romántica.
- Puede ser.

Algunas gotas de lluvia y un largo silencio los acompañaron durante el resto del paseo por la calle de La Paloma. Sin pretenderlo, se encontraron frente al Teatro Principal.

- ¿Te apetece un café?
- ¡Vale!

jueves, 17 de febrero de 2011

Pirueta


Julian Vázquez

Con Inquietud en el Paraíso, el lector -cada lector- conformó una historia paralela en base al desarrollo de la novela y su particular concepción de las cosas. La primera impresión fue, a buen seguro, de novela histórica con final de Julio Verne. Por tanto nos adentramos en La ciudad del Gran Rey con intencionalidad histórica y una duda, razonable, sobre la aventura en la Catedral.

Hemos pasado del enjuiciamiento de valores y el miedo, al reto del autor a los lectores, del trastorno de una ciudad incoherente a la incomprensión por los relatos dentro de los relatos.

A punto ya de alcanzar el fin de la novela, quiero ver en la intencionalidad del autor una pirueta literaria; un modo atrevido de salir de ese conato de historia y afrontar la fantasía.

En el gran espectáculo de la trilogía a modo y manera del circense las piruetas -es de temer algún salto mortal- continúan para que los protagonistas comiencen su adaptación a la ciudad que no es ciudad con gente que no es gente.

La ciudad impregna de su absurdo a los que traspasaron la Escalera Dorada. La mutación por su contacto les hace crueles, capaces de asesinar como si el Gran Rey tuviera también poderes sobre ellos.
En ese mundo esperpéntico sólo sobrevive el más fuerte, física o mentalmente, solamente pueden aspirar a no perecer e intentar volverá España.
Este Burgos -el cantinero de la Pampa afirma que es Burgos- ya no les sirve para vivir, en la calle el riesgo es permanente y el blocao se desmorona.

Es de esperar nuevas piruetas, o quién sabe si un “triple salto” en lo que resta de obra.