Reflexión

Cuando triunfó el nuevo material de escritura [el pergamino], los libros se transformaron en cuerpos habitados por palabras, pensamientos tatuados en la piel. (El infinito en un junco. Irene Vallejo).

lunes, 22 de mayo de 2017

EMBORRONAR CUARTILLAS.


Con regularidad de estación meteorológica, frecuencia inmisericorde de buzoneo publicitario, o vaya usted a saber, en el cajetín que todos llevamos dentro, se desarrolla (o lo engendra uno mismo) un «no sé qué» no evaluado por los servicios médicos que, incrustado como garrapata nos arropa durante el día como una calima de obstinada y terca desgana. Tal vez, en un futuro próximo, la Seguridad Social lo reconozca, investigue, encuentre tratamiento y el asunto apunte solución.

En tanto esto ocurre bien podrían los laboratorios poner en el mercado un “ibu” para esta suerte de alergia periódica, o Protección Civil, tan atenta siempre a los eventos de masas, colocar barreras protectoras para, al menos minorar el desaliento que de propagarse, paralizaría a buen seguro la ciudad.

Esto suena a desvarío –lo sé– y como esperar sentado ver pasar el cadáver del enemigo no levanta el ánimo,  pongo rumbo al gimnasio en busca de una solución de alcance. El idilio con la cinta de correr con vistas a la cristalera, dura lo que «caramelo a la puerta de colegio» (es un decir). Me divorcio de la estática cuando el sudor nubla mis ojos (o sea, pronto). Las pesas, que no me han hecho nada, están mejor en su soporte esperando a otro culturista.


Camino de vuelta, tiro piedras al río. Probaré a emborronar cuartillas. 

viernes, 19 de mayo de 2017

RETORNO AL PASADO PRÓXIMO. Pasos en la Piedra, de José Manuel de la Huerga.


Dodge 3700 GT (1971-1977)

Parte de las lecturas de este curso han discurrido por la senda de un pasado próximo que, de cerca o a cierta distancia, muchos hemos vivido.

Patria plantea la división en buenos y malos de una comunidad, la vasca, cuya plausible cohesión social rota por el fanatismo político, condujo al acoso de los considerados «diferentes».

A sangre y fuego, escrito en 1937, huye sabiamente del guerracivilismo para situar al lector en el conflicto del 36 retratando tanto a la izquierda como a la derecha desde una óptica antifascista y antirrevolucionaria.

Media vida, recorre con experiencias de mujer el camino que va de un internado de los 50 (también había monjas buenas –dice Care Santos–) a situaciones tan nuevas, treinta y un años más tarde, como la ley del divorcio.

A la inquietante grieta de portada, se asoman en Pasos en la Piedra (última lectura del curso) personajes tan significativos como el Gobernador Civil –Dodge Dart incluido– de una pequeña ciudad de provincia que vive intensamente la Semana Santa en un abril de 1977.

«La primera luna llena de primavera lleva corona de espinas. Se parece a un planeta. Hay un pájaro solitario capaz de remontar el vuelo hasta su altura y arrancarle la espina más honda».
José Manuel de la Huerga, Pasos en la Piedra.


Cuatro ocasiones de revivir el pasado próximo. 

martes, 9 de mayo de 2017

¡¡ Viva la gente !!.



A veces, algunas veces, parece complicado entender este mundo en el que a pesar del caos, las prisas, la presión, estamos tan «a gustito», y digo esto, porque no conozco (yo) a nadie con voluntad firme de abandonarlo motu proprio. Tal vez esa complicación de la que sin lugar a duda formamos parte, nos lleve a despotricar en primera instancia de quienes por su aspecto no encajan (el hábito sí hace al monje) en el perfil fijado por nosotros.

La salida de un colegio, el autobús urbano, una feria, o cualquiera otra aglomeración variopinta en la ciudad, son buen motivo para que el despotrique prolifere. Un motivo puede ser la pareja de padres, ella con minifalda y camiseta de tirantes; él con coleta y pendiente. Otro, el vecino –trasculado  por mor del pantalón– con  barba yihadista y cadenas colgando que no sujetan nada. No se salva de nuestra indiscreta cámara oculta el señor entrado en años con sandalias, camiseta y pantalón bermuda.

Todo esto que parece baladí y propio del chismorreo gratuito, tiene su reflejo cada día en el despotrique de pago de los programas de  telerrealidad que de una manera u otra subvencionamos, si no véanse los índices de audiencia («yo solo veo la 2»).

Tal reflexión viene a mientes en un día cualquiera cuando los gorriones –descarados ellos– buscan algo entre mis pies, bajo el banco del paseo; los chiquillos corren las palomas acompañados de un caniche juguetón; las mamás –tan jóvenes– charlan en grupo al sol; los repartidores se afanan ante el cierre inminente de los bolardos automáticos y la ciudad en fin, vuelve a su prisa sin sentido aparente. Por cierto, de la pareja de padres, ella regenta con éxito una tienda de moda, él tiene cierto renombre en el mundo de la arqueología. El vecino trasculado a decir de sus compañeros, es alumno aventajado en la facultad de Historia. El señor entrado en años disfruta, gracias a toda una vida de trabajo en un banco, de saneada pensión y «pasa» de convencionalismos.


Los gorriones, cansados de buscar, juegan entre las ramas, los chiquillos –con sus jóvenes mamás– vuelven  a casa, el juguetón caniche –atado ahora– sigue sin afán a su dueña, los bolardos, para preservar la tranquilidad del paseo, emergen del enlosado. En el banco vacío queda el despotrique. Conmigo, la convicción de que la  gente es como es, no como parece, que se afana, estudia, trabaja y se divierte; la realidad de un mundo con sus modas, sus prisas, sus tertulianos, su desgobierno, su…,  en el que en el fondo estamos todos tan «a gustito», aunque a veces, algunas veces, nos gustaría cambiarlo.

Francisco Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo; (Quito, 1747 - 1795)
Escritor ecuatoriano. 

sábado, 6 de mayo de 2017

Dentro – Fuera.


A veces, algunas veces, se hace difícil enfrentarse a la rutina de la vida, se está mejor, más recogido y calentito dentro de uno mismo. Fuera, en esa vida a la que nos asimos con usura, están: el amigo al que evitamos clavados insulsamente en un escaparate de tattoos y piercings; la bicicleta que, escapada del verano, nos arroja a la calzada con nuestro interior a cuestas; tres señoras que hablando de sus cosas, frenan la prisa que no tenemos; el aullido del camión de incendios que tal vez vuelve de rescatar a un gato enredado en un tejo del parque; el griterío de un ejército de chiquillos jugando al pilla – pilla.

En la terraza de un café tranquilo, de poco futuro, vuelvo al reencuentro conmigo mismo; a mis adentros; a las ocasiones perdidas; al amenazante lunes ¡tan próximo!; al recibo impagado; a la casa vacía…
  • -      Algo me decía que estabas aquí.
  • -      ¡Tuuu!
  • -      Fue una chiquillada. Perdona.
  • -      La culpa es mía, a veces no se escuchar.
  • -      ¡Por favor! Cortado, con leche y dos milhojas de crema.

La vida es, en ocasiones, lo que nosotros queremos que sea.  

miércoles, 26 de abril de 2017

-«IN EXTREMIS». Media vida, de Care Santos.



A veces, algunas veces, al lector le surge la duda. ¿Media vida es una novela?; ¿son dos?

‘Desocupado lector’: hasta la cena (incluida esta) has podido participar de la vida, milagros, vivencias personales, sociales conyugales…, de unas niñas de los años 50, que venidas a mujer, se reencuentran tras treinta años de separación. También, a su reivindicación como mujeres, al conflicto moral y al perdón.

Con la tormenta –lluvia incluida– la reaparición de Julia, aparición de Ramona, el chofer, el accidente salvador que destruye comprometedoras cartas y –valga la expresión– la anagnórisis de Vicentín propenso a los deleites carnales, la novela parece desdoblarse en otra más.

Pero no es asi, Care Santos no dio ayer la clave: ella empieza a escribir «in extremis», desde un final pactado consigo misma. En su esquema por tanto estaba antes de: «- ¡Entra de una vez o empezaremos sin ti!», la figura del hermano lascivo en el Instituto Mental de la Santa Cruz.

Media vida es una novela de mujeres en la que los valores éticos se oponen al egoísmo la fuerza de la costumbre y la apariencia. En ella, el diálogo lo es todo.


¡Gracias Care! 

miércoles, 1 de febrero de 2017

REVIVIENDO EL PASADO. Patria de Fernando Aramburu


Con Patria, Fernando Aramburu cumple con la conveniencia/necesidad que todo escritor tiene/debía tener (utilizaré aquí este modo de expresión complementaria remedando a Aramburu) de escribir por y para la sociedad de su tiempo. Tiempo. Hoy parece lejana la fecha, pero ya/solo hace poco más de cinco años que los medios de comunicación anunciaban el «cese definitivo». Quienes geográfica, laboral, o socialmente estaban más próximos al entorno en que se desarrolla Patria, leerán esta –como  ya ocurriera con la trilogía dantesca de Oscar Esquivias– con otro afán. Los más distantes, podrán asomarse a una sociedad cerrada, recelosa y sujeta a la ley del silencio que durante 43 años fue, para propios y extraños, un mundo diferente y convivir con dos familias enfrentadas por «el conflicto» en las que se dan parte de todas las circunstancias posibles:

  • -      Dos amas de casa (etxekoandreak).
  • -      Sus maridos (uno víctima).
  • -      Tres hijos: médico, escritor, terrorista.
  • -      Dos hijas: una vive alejada con buena suerte, otra atada a tierra y familia por un ictus traicionero.

Cuando se visita un lugar por segunda o más veces se hace este más de uno más familiar, tras reconocer espacios que, motu proprio, hacemos nuestros y depositarios de nuestras experiencias. El entorno espacial de Patria bien pudiera ser: Rentería, Oyarzun, Azpeitia, Azkoitia, Llodio…, Aramburu lo silencia como los apellidos de los protagonistas. Yo lo he situado en tiempo y espacio conocidos pero, de cuyo nombre no debo acordarme:

Mientras que Olatz, la amatxo de Jose Mary preparaba la comida, este, antes cazador que amigo –y de esto lo era y mucho– me hacía conocer el pueblo en su esencia. Llegados a un bar que bien pudiera, pero no era el Pagoeta, cambió Jose Mary la sonrisa habitual por un gesto de silencio:
-Aquí –dijo– hablar solo del tiempo, ni de futbol por si acaso.
Así lo hice.
-Es un amigo, maqueto pero legal.
Sentenció presentándome a la cuadrilla de la que desde aquel momento formaba parte, cuidando siempre el consejo inicial.

La situación, de allá por los años 70 es real, los nombres supuestos, el lugar permanece en los tenebrosos rincones de mi cerebro.
Todos vamos a entender Patria, a vivirla. Algunos a revivirla.
Hasta aquí, la anécdota y el recuerdo, aun toca hablar de Patria en su faceta de construcción literaria.

domingo, 29 de enero de 2017

-¿DE AQUELLOS POLVOS ESTOS LODOS? AL TEATRO LO QUE ES DEL TEATRO.



Matrona o prostituta, sacerdotisa o emperatriz, la mujer en la Antigua Roma era considerada inferior según las leyes y permanecía siempre como una menor, es decir, jurídicamente igual que un niño. Dependía de la autoridad de su padre y si contraía matrimonio, de la de su esposo. De aquellos polvos, estos lodos.
El cuerpo sin vida de una mujer con señales de violencia ha sido hallado esta mañana en una vivienda de la urbanización de El Pocero en Seseña (Toledo). Horas después, la Guardia Civil ha detenido a su pareja, […] la Policía Judicial de la Guardia Civil está investigando la autoría del suceso, así como el grado de implicación del detenido en los hechos.
El País 28 ENE 2017
Casi a diario desayunamos con una noticia como la que precede a estas líneas y la pregunta se impone: ¿qué hacer para detener la violencia contra la mujer? De la duda surgen –políticamente justificadoras las más de las veces– soluciones como el teléfono 016, el alejamiento, la pulsera telemática, etc.; bienvenidas sean estas o cualquiera otra actuación en este sentido pero, quizá debiéramos plantearnos si el problema no hunde sus raíces en una forma de educación, en la relación de poder que la sociedad patriarcal estableció entre hombre y mujer. En el primer párrafo aludíamos a la Antigua Roma pero no es necesario retroceder tanto para encontrar situaciones de dominio de aquel sobre esta. Roberto Cantoral[1] popularizó la canción  El preso número nueve en cuyo contenido hay un mensaje inequívoco:
Al preso número nueve ya lo van a confesar.
Está rezando en la celda con el cura del penal.
Porque antes de amanecer la vida le han de quitar.
Porque mató a su mujer y a un amigo desleal
En 1993 Patrice Leconte[2] estrenó una película con el título La maté porque era mía (Tango). Recientemente el articulista José Confuso se preguntaba: « ¿Hay que acabar de una vez por todas con Mujeres Hombres y viceversa? Se les tacha de machistas […] y con todo llevan ocho años en antena».[3] Sin motivo aparente el cancionero, el cine, la prensa, han hecho mención a la mujer como propiedad del hombre y el teatro ha recogido el aplauso al don Juan burlador desde,  El infamador (1581) de Juan de la Cueva,[4] hasta, por ejemplo, La sombra del  Tenorio (1944) de Alonso Santos.[5]
El tema (más bien sinrazón) que, sin duda existió en el imaginario popular mucho antes de tomar cuerpo literario ha maridado con la noticia al releer El burlador de Sevilla. En la obra –dejando  para mejor ocasión el comentario sobre varias prostitutas y el intento de engaño a otra dama llamada Beatriz– cuatro  mujeres resultan burladas por «el campeón»: Isabela, Tisbea, Ana de Ulloa y Arminta, dos nobles y dos plebeyas «no importa la condición».
Pero… se impone la reflexión.
Los escritores del XVII obligados por espectadores, autores de comedia, actores y su propia subsistencia, reflejaron en Don Juan el deseo de divertimento de la sociedad, decantándose por la «reconocida» superioridad del hombre frente a la mujer como tema teatral. Lo verdaderamente dramático en este nuestro siglo XXI se evidencia a poco que indaguemos: «Desde los 18 hasta los 29 años, la cantidad de víctimas de violencia doméstica crece en España de forma progresiva. Muy especialmente desde los 19 años…»[6].
Al margen de la absurda «igualdad», la sociedad va allanando la senda de las desigualdades. Demos al teatro lo que es del teatro y a nosotros como sociedad, la capacidad de convencer razonando, de poco sirven las órdenes ni los dispositivos electrónicos ante la sinrazón.



[1] Roberto Cantoral García (1935 – 2010) cantante y compositor mexicano.
[2] Director de cine, guionista y actor francés.
[3] Periódico EL PAÍS (2-10-2016).
[4] Poeta y dramaturgo (1543 - 1612).
[5] Dramaturgo, director escénico, guionista.
[6] Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, Jóvenes y género el estado de la cuestión, CRS – FAD, 2014