A
veces, algunas veces, se hace difícil enfrentarse a la rutina de la vida, se
está mejor, más recogido y calentito dentro de uno mismo. Fuera, en esa vida a
la que nos asimos con usura, están: el amigo al que evitamos clavados
insulsamente en un escaparate de tattoos
y piercings; la bicicleta que,
escapada del verano, nos arroja a la calzada con nuestro interior a cuestas;
tres señoras que hablando de sus cosas, frenan la prisa que no tenemos; el
aullido del camión de incendios que tal vez vuelve de rescatar a un gato
enredado en un tejo del parque; el griterío de un ejército de chiquillos
jugando al pilla – pilla.
- - Algo me decía que estabas aquí.
- - ¡Tuuu!
- - Fue una chiquillada. Perdona.
- - La culpa es mía, a veces no se escuchar.
- - ¡Por favor! Cortado, con leche y dos milhojas de crema.
La
vida es, en ocasiones, lo que nosotros queremos que sea.
4 comentarios:
Porque con venir de mí mismo no puedo venir más lejos.
Un abrazo, Paco.
Qué texto, Paco. Hay tanto ahí dentro que parece una novela en miniatura, quise decir, una vida.
¡¡Me super-encaaaantó!!
Besotes, Paco
¿Sólo en ocasiones? Yo diría que podrían ser más veces, pero uizá nos asusta tanto control.
Magnífico texto.
Un beso grande.
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