Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

viernes, 2 de julio de 2010

La victoria de Cupido. Don Quijote. Cap. 56/2


Podría definirse el presente capítulo como cuenta atrás para una despedida. Un cuento, para el cambio de decoración, entre la estancia en casa de los duques, el reencuentro de Quijote y Sancho y la despedida de ambos. Una despedida ya anunciada, que no puede saldarse con un simple adiós, es una forma más sutil de terminar el artificio urdido. Se prepara una lucha desigual: un joven bien pertrechado con caballo fuerte y relucientes armas, contra un loco soñador sobre flaco rocín. La batalla presenta dos claros objetivos: Liberar de compromiso al don Juan huido y humillar a don Quijote en aquello que más aprecia, su orgullo de caballero.
“Habiendo el duque una y muy muchas veces advertido a su lacayo Tosilos cómo se había de avenir con don Quijote para vencerle sin matarle ni herirle”.
La impresión inicial de que nos encontramos frente a una sonada derrota aireada con fanfarrias y tambores no es cierta, Cervantes en los prolegómenos posiciona al lector contra los duques, para dar inmediatamente un giro inesperado a la narración. En principio mantiene el suspense sobre si será descubierta la identidad del contrincante de don Quijotemás terde introduce un elemento fantástico –Cupido- con lo que la novela se convierte en cuento:
“Porque el amor es invisible y entra y sale por do quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos. Digo.
Tosilos, está tan absorto con su descubrimiento amoroso que ni trompetas y tambores le sacan de su ensimismamiento, dándose por vencido para casarse con la dama. Hemos de apreciar en este hecho el interés del Autor por dejar en evidencia a los duques, mostrando que por encima de castigos, órdenes o burlas está el sentimiento, el amor. El pensamiento afortunadamente es libre.
El descubrimiento de la verdadera personalidad del presunto marido de la niña Rodríguez, da pié para que don Quijote vuelva por sus fueros con los encantamientos de sus contrincantes y quede al descubierto el juego del duque:
“¡Este es engaño, engaño es este! ¡A Tosilos, el lacayo del duque mi señor, nos han puesto en lugar de mi verdadero esposo! ¡Justicia de Dios y del rey de tanta malicia, por no decir bellaquería!”.
De nuevo interviene el Maestro Sancho (creo que a estas alturas de la obra se ha ganado el título) con otra de sus apreciaciones sobre los encantamientos:
“Así, imagino que este lacayo ha de morir y vivir lacayo todos los días de su vida”.
En todo cuento que se precie:
  • Los enamorados se casan -Tosilo y niña Rodríguez.
  • La batalla la gana el protagonista –don Quijote.
  • Los malos pierden –los duques.

El público ansioso de sangre y espectáculo gratuito se vuelve a casa con dos palmos de narices.
Una vez más Don Miguel nos sorprende.

Con permiso de Pancho, yo diría que: ÉSTE CUENTO SI ES CUENTO.

7 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Ay, el AMOR sale triunfante y los duques se quedan con un palmo de narices. ¡Bien! Me parece que a Sancho ya le podemos llamar "maestro", sí. Besotes quijotescos, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Muy bien visto e paralelismo del capítulo con la estructura de un cuento con final feliz...y mira que lo que se veía venir era un apaleamiento y don Quijote por los suelos....un abrazo

Asun dijo...

A mi también me ha gustado la comparación con la estructura de un cuento. Es verdad qeu leyendo el título del capítulo una se teme lo peor,pro mira por donde las cosas van cambiando hasta resultar todo lo contrario.

Un abrazo

Myriam dijo...

Igual que a los comentaristas anteriores, me gustó mucho esta comparación tuya.

Un abrazo

Antonio Aguilera dijo...

PACO:

Tal como dices, Cupido deja “empanao” al Gran Lacayo Tosilos. Se rinde a don Quijote y a la belleza de la niña de la Rodri.
Creo que Pancho te dará permiso, pues has enumerado las premisas que debe cumplir un cuento para ser auténtico cuento. “El cuento la haba ...”decían nuestras abuelas.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

¡El Cupido de tu ilustración cómo espeta a Tosilos con su lanza!

Es verdad el esquema de cuento que propones. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Y el duque se lleva un chasco. Y Tosilos al calabozo a ver si se produce alguna extraña metamorfosis.
Un abrazo, Paco

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, una burla de los poderosos ganada por el amor a primera vista...