Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 16 de junio de 2011

El Quijote, y la crítica social

 
 
¿Qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación?  (Quijote  Prólogo primera parte).

"Lleno de pensamientos varios y nunca imaginados". Partiendo de esta reflexión contenida en el prólogo de la primera parte podríamos -como de tantos otros fragmentos- comenzar estudios de lo más complejo y variado. Hoy, a mi mal cultivado ingenio le ha dado por lucubrar sobre la crítica social y el Quijote.

Cervantes retrata con El Quijote el  mundo social en el que vive mostrando al tiempo, su interpretación de la existencia. Un mundo en el que el linaje lo supone todo: la sangre de los nobles es valiosa, la de los plebeyos es ruin. Pero no queda  aquí todo, hay otra división de corte racista-católico: la sangre plebeya  si es “limpia”, no está contaminada, si por el contrario, pertenece al mundo infiel (judío, moro, cristiano nuevo…), ocupará, por definición, el escalón inferior de la sociedad.
El mecanismo de discriminación legal hacia las minorías por la sospecha de que seguían practicando sus antiguas religiones, o separación por la sangre, es un tema de continua referencia en El Quijote. De la misma forma, se repite con insistencia la máxima renacentista de que el valor de la persona no está en el linaje, sino en la virtud individual; ambos temas no presentan relación con la  afirmación inicial de que la obra nació para abolir los libros de caballería, lo que me plantea una duda, al menos razonable. ¿Perseguía  Cervantes algún otro objetivo al crear la obra?

La respuesta podía ser:

Elaborar dentro de la novela  una crítica  de la sociedad en la que transcurría la acción. SU ÉPOCA.

La España del Quijote es rural, castellano-manchega y eminentemente agrícola, el modelo de sociedad  muy simple en teoría, con dos clases privilegiadas, la nobleza y el clero, y un tercer estado que solía llamarse general o llano, sobre el que recaen los impuestos reales, eclesiásticos y nobiliarios; el distintivo común de los privilegiados era no pagar impuestos directos, personales, considerados símbolo de sumisión y servidumbre. Para la Iglesia, la sociedad era perfecta puesto que es obra de Dios.

En el vértice  de la pirámide social construida en torno a la sangre y el honor se situaban los condes o duques, después los  caballeros y nobles sin título, especialmente a los primeros se  les describe con precisión: sus banquetes, vestimenta, su derroche, una clase parasitaria cuyo único fin era conservar su puesto en la administración o el imperio aunque para ello hubieran de favorecer a los labradores ricos, que sufragaban sus deudas.
La base de la pirámide social estaba constituida por los campesinos, artesanos y comerciantes que no sólo se sustentaban a sí mismos, sino también a las clases superiores, aun así no eran los últimos, como ya apuntamos su sangre aunque plebeya era limpia. Por debajo, se situaban los cristianos nuevos y los moriscos.

Al mundo en el que viven nuestros protagonistas le rige  una casta social  en la que triunfa la pereza, la ociosidad la arrogancia y el vicio. Cuanto más elevada es su posición mayor es su degeneración moral. Se sienten orgullosos y realizados por conseguir burlar a un loco y a su  incauto acompañante, con la omnipresente influencia del clero. Cervantes fija  con  estos personajes un prototipo real, no imaginario, de esa clase social y en consecuencia una clara denuncia.

Hidalgo y escudero, dentro de este mundo en el que el linaje y limpieza de sangre legalizados por la iglesia marcan la pauta, aún persiguen alcanzar su sueño: el primero, conseguir una sociedad ideal a través de nuevas hazañas, el segundo gobernar una ínsula y alejarse del estado de necesidad en que se encuentra; que el bien triunfe sobre el mal y el trabajo sobre la holganza. Justamente lo contrario de los nobles.
Como es sobradamente conocido ninguno de los dos consigue su objetivo, realmente ocurre todo lo contrario:

Don Quijote obligado a volver a casa por el Caballero de la Blanca Luna,  resulta vencido en combate, pero vencedor de sí mismo. Sancho abandona el gobierno de la ínsula convencido de que la libertad aun acompañada de la pobreza, es mejor que la riqueza unida a la corrupción.
Los lectores de su tiempo vieron en El Quijote una obra cómica y divertida, a buen seguro que jamás pensaron pudiera tener la interpretación transcendente que alcanzó más tarde  hasta convertirse en  un auténtico símbolo.

Me permito la libertad de apuntar otra intencionalidad en Cervantes, denunciar que:

Sólo desde la locura es posible la práctica de la justicia

11 comentarios:

Jan Puerta dijo...

Esta entrada, merece un marco. Una pared para su exposición. Un espacio para que no se pierda.
Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Este texto es soberbio: acertado, inteligente y magníficamente escrito. Conozco pocos académicos que hubieran condensado tanto en tan poco.

Gelu dijo...

Buenas tardes, Paco Cuesta:

¡Qué grande Cervantes, y qué requetebien lo has explicado!.

Saludos.

Myriam dijo...

¡Magnífico! Me encantó, cuánta razón tienes, Paco.

Besos

pancho dijo...

Yo también me quito el sombrero, buena gana de darle más vueltas. Abarcas en unas líneas todos los aspectos debatidos en casi tres años de lecturas. Se conoce que no te han afectado las rimas ni el corazón doliente de Bécquer todavía.

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Al igual que los compañeros, he quedado extasiada con tu maravilloso resumen. Excelente. Besotes, M.

Aldabra dijo...

Querido Paco: Coincido con todas las alabanzas que te han hecho todos, en serio. Además de que todo lo que has escrito resulta muy ameno.

Leyéndote, se me ha ocurrido pensar que en el análisis de esa sociedad que tan bien describe y apunta Cervantes, no reparas en una distinción a mi modo de ver importante: la de los hombres y las mujeres, un poco mal paradas a lo largo de toda la obra.

¿Crees que Cervantes lo escribe en plan irónico o que estaba plenamente de acuerdo con esa discriminación por razón de sexo propia de la época?

me gustaría saber tu opinión.

biquiños,

Abejita de la Vega dijo...

Esos odiosos duques existían, eran reales, Cervantes los critica duramente, pero con cuidadito, que menudas malas pulgas que se gastaban.

Has hecho un buen trabajo, Paco.
`
Por cierto ¿qué tal las notas?

Besos

Asun dijo...

¡Qué decirte que no te hayan dicho ya mis compis...!

¡Excelente!

Besos

Doña Bostezos dijo...

He leído el Quijote, por supuesto...mas no creo haber puesto mucha atención en mis clases de literatura..o quizás como eso ya hace ufff tantos años que no me acuerdo..
Lo cierto que leer tu explicación del contexto de la novela me sitúa en otra perspectiva y por supuesto me enseña...Es bueno aprender, porque aún tenemos generaciones a quien enseñar y me produce un dolor muy grande cuando a un joven le preguntan quien escribió "El Quijote de la Mancha" y no sabe responder..
Por algo dicen que es uno de los libros mas vendidos pero no mas leídos...
Bueno..ha sido un placer descubrir tu mundo virtual..seguiré tus entradas..
Saludos

lambe goa dijo...

Me gusta mucho leer este blog, porque su blog es muy útil para mí
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