Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 4 de octubre de 2012

Víctimas del miedo. El lector de Julio Verne



…. Todos víctimas. Víctimas del miedo.

En circunstancias normales, dar cobijo a un amigo, conseguir comida a un hijo o coger moras en la trasera del huerto del alcalde, son hechos normales  -obligado en los dos primeros casos, diría yo. Pero… en tiempos de guerra, peor aún, de posguerra, cuando  se han perfilado ya dos bandos, el miedo todo lo cambia. Lo normal, ya no es normal.

Por miedo, a pesar del hambre, las moras siguen en la zarza, hasta que el  alcalde escoja las más granadas.

Por miedo a sus mandos, dispara el subordinado a sabiendas de que la víctima es inocente. Por miedo a su mirada, lo hace por la espalda.

El odio se auto alimenta del miedo, se convierte en un remolino que, inexorablemente engulle cuanto tiene a su alcance.

Un conflicto  sólo es interminable si “vencedores” -se gana la batalla, no la guerra- y vencidos, quieren que así sea.

La valentía consiste en superar el miedo como tantas veces recordó Doña Concha en Romance de  valentía.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Al otro lado. El lector de Julio Verne



Lo sé. No hay una relación clara entre la novela El lector de Julio Verne y el disco de Hevia.
¿Qué aporta este a aquella?... frescura, diría yo.
Frescura a un episodio -otro más- que sale de la prolífica túrmix de una guerra olvidable. En cualquier caso el título es sugerente, sí aporta algo.

Parto del principio de que en una guerra, fundamentalmente hay víctimas. Víctimas entre los que combaten y los que no, víctimas situadas  a ambos lados de la línea divisoria, y víctimas muy alejadas e incluso ajenas al conflicto y sus causas.

Madres, padres e hijos que, en muchos casos por azar, se han visto situados “al otro lado”, en el menos afín a sus ideas y en consecuencia corren el riesgo de ser: “el enemigo”.

Madres, padres e hijos, que por determinada situación económica o familiar no por convicción, forman parte de un sistema situado “al otro lado” y en consecuencia se convierten en "administradores de la verdad".

Unos y otros, han sido y serán víctimas. En uno u otro lado habrá gente ruin. Es obvio.
Si pudiéramos cambiar  posiciones… ¿Cuál sería el resultado?
Posiblemente el mismo: todos víctimas.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Después de todo era invierno. El lector de Julio Verne



La gente dice que en la meseta norte siempre hace frio, pero aquel día, comenzada ya la tarde el termómetro hacía guiños al puesto  37 de su escala. En consecuencia,  la opción razonable se imponía: bajar la persiana y esperar que pasadas unas horas, los casi 900 metros de altitud llevasen  el mercurio a cotas más razonables.
Sin asociación alguna de ideas, me vino a la memoria Almudena Grandes. En su día, Pedro Ojeda desde el club de lectura de La Acequia, propuso como actividad tras el reposo veraniego El lector de Julio Verne. La circunstancia era propicia para una primera toma de contacto con la obra, y en eso se quedó el intento.

El sol buscaba su hueco en el horizonte, la calle se volvió tentadora, pero ahí estaba yo, analizando línea por línea la novela sin pasar de las dos primeras páginas. Recursos a mi juicio  bien trabajados en el comienzo hacen que el lector, especialmente si esta familiarizado con la climatología adversa, vea el hielo. Sienta el frío.

... y luego viento, un  viento tan cruel y delicado como si estuviera hecho de cristal, un cristal aéreo y transparente que bajaba silbando de la sierra sin levantar polvo de las calles.

Al viento se le antojaba perseguirnos por las callejas y arañarnos la cara con sus uñas de cristal….

… mi nariz que se despertaba en mi cara como un apéndice helado, casi ajeno, antes que yo mismo.

La narración detiene el tiempo en este fragmento sobre el frío, los sentimientos del personaje detienen la acción, y yo, quizá como animal mesetario he sucumbido a una descripción que utilizando técnicas cinematográficas me ha hecho recordar sensaciones vividas en muchas  ocasiones durante los largos inviernos de Castilla.

Ha pasado un tiempo.  He superado las dos primeras páginas y hoy,  a punto de comenzar el otoño, continúo la lectura



jueves, 16 de agosto de 2012

El jardín



Un tanto de rabia y algunas gotas de impotencia multiplicaron sus escasas fuerzas y el eco del portazo, llegó hasta recepción. Su cuerpo, ligero por el paso de los años, se hundió en la butaca orejera que tras mandar a retapizar, se trajo de casa.

-   Hace juego conmigo –solía decir.

Realmente, visitantes y visitados, esperaban con impaciencia la hora de la cena, los primeros, una vez cumplido el trámite para volver al ocio o sus quehaceres, los residentes, libres ya de las permanentes alabanzas a la institución y sus cuidados espacios, se acomodaban, admitido el exilio, a la espera de un nuevo día.
Los nudillos de Marta repicaron a la entrada de la habitación entreabriendo ligeramente la puerta

-   ¿Estás bien? He oído un portazo.
-   Si, si. Ha sido la corriente, ya he cerrado la ventana.
-  Hoy hace un buen día para salir al jardín, no se mueve ni una hoja –contestó la auxiliar. Si necesitas algo, llamas. ¡Hasta luego!
-  ¡Hasta luego! ¡Gracias!
-  Todos aluden al jardín como si fuese la Tierra Prometida.

Lo cierto es que se le fue la mano al cerrar la puerta, pero prefería la soledad de su cuarto en penumbra salvando el sol de justicia del verano y el fingido alborozo del dichoso jardín.

***

-  ¡Hola mamá! Hace un día de perros, parece mentira que estemos en primavera. ¿Cómo estás?
-    Hola hijo, muy bien. ¿Y vosotros?
-   Laura con sus mareos, y los niños cada vez más revoltosos. Ayer Álvaro rompió el jarrón del comedor.
-   Les consentís demasiado. He recibido una carta de la residencia con la solicitud de ingreso.
-   ¿Seguro que quieres irte? Sabes que en casa tienes sitio.
-  Lo sé hijo. Lo sé, pero… Laura, últimamente tan delicada… Tú tienes una familia que atender y tu hermana tiene derecho a su vida, no es justo que se sacrifique por una vieja.
-  Por una vieja ¡No! ¡Por su madre!
-  Lo sé hijo. Lo sé. Cuando llegue Rosa llenamos el impreso y tú me lo llevas.

***

El reloj repitió campanada en cinco ocasiones, la hora taurina marcaba el comienzo del espectáculo en “La Arcadia”:

-  ¡Aquí se está como en la gloria…! -  ¡Qué césped tan tupido…! -  ¡Pero… si esto es lavanda…! -  ¡Tenéis sol y sombra a elegir…! -  Pues no has visto nada, pasa dentro. ¡Tienen hasta Jacuzzi!

Desde la penumbra de su habitación, María veía llenarse de figuras parlantes los espacios en sombra. El eco de un bolero llegó de una radio lejana.

-  Son los Panchos –pensó.

Junto con la butaca, le habían dejado traer el viejo “cuco” que asomó por dos veces su cabecita “cu-cu, cu-cu”.

-  Rosa  no tardará en llegar, sale a las cinco.
-  ¡Hola mamá!
-  ¡Hola hija!
-  Esperaba encontrarte en el jardín, hace un día espléndido.
-  Me agobia el calor, estoy bien  aquí.
-  Pero…tan a oscuras…
-  No empieces otra vez. Estoy bien así.
-  ¡De acuerdo mamá! ¡De acuerdo!

viernes, 6 de julio de 2012

Si los políticos leyeran a Cervantes



Políticos y todólogos (los que todo lo saben) por medio de comunicados de prensa y tertulias, nos obsequian con soluciones definitivas – que al día siguiente dejan de serlo- para los mil y un problemas con los que desayunamos a diario: índice bursátil, prima de riesgo, educación, sanidad….

La literatura viene demostrando al menos desde 1613 (véase las Novelas ejemplares) su derecho a figurar entre las asignaturas obligatorias  junto con economía o ciencias sociales para quienes pretendan aspirar a dirigente político.
Miguel de Cervantes tras El casamiento engañoso, advierte a propios y extraños con el diálogo entre Cipión y Berganza en El coloquio de los perros, las consecuencias de una gestión poco acertada:

-  CIPIÓN.-Ansí es, pero bien confesarás (…..) que alguna calamidad grande amenaza a las gentes.
-  BERGANZA.-Desa manera, no haré yo mucho en tener por señal portentosa lo que oí decir los días pasados a un estudiante, pasando por Alcalá de Henares.
-  CIPIÓN.-¿Qué le oíste decir?
-  BERGANZA.-Que de cinco mil estudiantes que cursaban aquel año en la Universidad, los dos mil oían Medicina.
-  CIPIÓN.-Pues, ¿qué vienes a inferir deso?
-  BERGANZA.-Infiero, o que estos dos mil médicos han de tener enfermos que curar (que sería harta plaga y mala ventura), o ellos se han de morir de hambre.

Tal como sucediera en tan lejana fecha a Cipión y Berganza, que por una noche adquirieron la facultad de hablar, hemos tenido nuestros días de gloria gastando más de lo que teníamos, creando estructuras no mantenibles a futuro, cargos prescindibles….

Igual que sucediera a los protagonistas caninos, al amanecer, aún con el triunfo de la Selección española, volvemos a la realidad y los recortes. El perro sigue siendo perro. Como Cipión y Berganza, durante la noche veo a los políticos leyendo a Cervantes. Está amaneciendo y como el alférez Campuzano, acabado el coloquio despierto y oigo al licenciado:

-  El bono a 10 años llega al 7%.
-  La prima de riesgo rebasa los 560 puntos básicos.
-  El IBEX 35 baja 2,88 %.

Afortunadamente, el Euribor se desploma y marca un mínimo tras la rebaja de tipos, con suerte conservaremos el troncomóvil.

jueves, 21 de junio de 2012

Un ramito de violetas




Nuestras decisiones producen resultados que  guardan relación con la perspectiva del tiempo. Con lo que cabe preguntarse cuál es el modelo temporal óptimo:

  • Alto si al  pasado le damos carácter  positivo
  • Moderadamente alto si pensamos en  futuro
  • Moderado  para el momento presente
  • Bajo si  adoptamos un modelo de pasado negativo o presente fatalista
   
Deseo que te guste –ponía en la pegatina dorada emparejada con un rizo de cinta azul.

-  ¡Ábrelo, es sólo un detalle!
-  Que día es hoy. ¿He olvidado algo?
-  Cualquier momento es bueno para un detalle.

El envoltorio rompió aguas dando a luz un coqueto aparato del que tras el “ON” correspondiente surgió la voz de Cecilia:

Era feliz, en su, matrimonio
Aunque su marido era el mismo demonio

-  ¡Me encanta! Gracias ¡Es fantástico!

Un cariñoso beso inmortalizó el momento. Su mente retrocedió en el tiempo cuarenta años. Con la perspectiva del tiempo, las decisiones tomadas tenían matices diferentes.

Desde un principio enfocaron sus vidas al futuro, sacrificando en cierto modo horas de sueño, diversiones, consentimiento personal…. Vivieron para el trabajo, quizás como consecuencia del ambiente familiar más pendiente del pasado, ubicado en el presente.
Con el tiempo aprendieron a mantener el equilibrio, agregando dosis de hedonismo en compensación del sacrificio, sin olvidar el pasado puesto al día. Hoy, pasados los años, la convivencia es más productiva, más enérgica, más feliz.

La voz de Cecilia se fue apagando.

La-rai-ra, la-rai-ra, la-rai-ra …..

-  Te has quedado ensimismado
-  Cuantos años nos contemplan juntos. ¿Tantos como a la canción?
-  Tal vez más.

Muchos de los conflictos se resuelven a través del entendimiento personal y ajeno, es obvio, simple y factible; si se realiza la gimnasia mental adecuada

jueves, 31 de mayo de 2012

El cine y La viuda valenciana



La adaptación de La viuda valenciana realizada por TVE busca, como dijo Aitana Sánchez Gijón, la cercanía del teatro del Siglo de Oro. Teatro sí, pero en alta definición, en lenguaje audiovisual de hoy, rodada en tiempo de televisión con gran carga cinematográfica, luz, planos, secuencias, transiciones, fundidos….  La tentación de contemplar cinematográficamente  la obra, puede más que la nostalgia por los corrales de comedias. En consecuencia me arrojo a la piscina aun a riesgo de que el agua sea escasa.
Cuando hablamos de adaptación cinematográfica de un texto literario, nos referimos a  un proceso que va más allá de la simple traslación textual. Lo que se adapta son cada uno de los elementos que constituyen el relato: punto de vista, espacio, tiempo, lenguaje y personajes. Hay adaptaciones que no consiguen su objetivo, no por mala película, sino porque no siempre es fácil pasar de la imaginación a la imagen. Las diferencias de lenguaje obligan  a la adaptación de la sustancia original y por tanto el resultado para muchas obras será siempre una rebaja. Esto no ocurre con este trabajo de TVE el lenguaje técnico ha superado la dificultad de una obra en verso, colocando al espectador actual en situación paralela a la de aquel que acudió en el siglo XVII al corral de comedias.
La decoración, responde más a los cánones del teatro que a los del cine y esto es importante para no perder el concepto de escenario para el que fue pensada la obra. Se ha recreado la estancia de la viuda y apenas un asomo de mercado con un fondo negro que aporta protagonismo a los personajes –y economía al presupuesto.
Merece mención especial el tratamiento de la luz por parte del equipo de fotografía al conseguir la sensación de oscuridad que añoraba “la viuda invisible”. Vemos sin ver, al rodar no con iluminación, si no que la misma luz es protagonista aportando el clima idóneo a la escena, cuyo símbolo es la  chimenea permanentemente encendida.
Otro elemento que habitualmente no figura en el teatro, es la música, adaptada a la obra que busca conducir emocionalmente al espectador en determinadas escenas, creando –junto con la luz- el clima integrador.
El montaje, es  quizá la parte más importante de toda producción cinematográfica-como cine lo estamos tratando- ha de acoplar todas las piezas del puzle para que el resultado sea el requerido -en el tiempo establecido. Es aquí  donde la similitud con el cine es más evidente: transiciones de fondo negro a personajes, montajes paralelos de algunas secuencias, corte y prolongación de escenas, fundidos….
El tiempo filmado siempre es superior al  de la proyección final, lo que para una obra en verso supone dificultad añadida al no poder fraccionar una estrofa en el momento en que la acción lo requiere para no destrozar la obra.
En relación con la comedia escrita, el texto esta respetado en lo esencial, suprime gran parte del diálogo de los galanes cómicos y algunos de  Camilo y Leonarda. Tampoco aparecen los emparejamientos –tan de Lope- finales  de Floro-Celia y Urbán-Julia, para encajar el recurrente tema del tiempo tan manido como necesario en el medio audio visual.
El teatro barroco se enriquece con nuevos modos y espacios narrativos, el teatro-cine puede aportar un sin fin de posibilidades de conocimiento y penetración en la mentalidad del ciudadano moderno.
La distancia que hay de la escritura cuneiforme al ebook  se ha recorrido  con capacidad de adaptación y medios, de ambos es buena muestra Radio Televisión Española con Estudio 1 en su tiempo y ahora con Televisión a la carta.
Amén.

jueves, 3 de mayo de 2012

La viuda erótica



Los medios de comunicación utilizan con frecuencia el término “consejo comercial” en lugar de publicidad para mantener a sus seguidores sujetos a la frecuencia o canal en el que transmiten. Todo esto viene a colación de solicitar licencia a los habituales seguidores de El Alfoz y dirigirme a los que ocasionalmente nos regalan con su visita.

Cuando hablamos de teatro clásico (¡Sigue! No lo dejes ahora, lector amigo) la mente  nos sitúa en paisajes idílicos amores románticos y mucho recato. Con Lope de Vega, nada más lejos de la realidad. La comedia “La viuda valenciana” tiene un propósito amoroso sí.  Pero desde el inicio está cargada de erotismo, y he aquí la justificación al encabezamiento de esta entrada, cuyo propósito es, lector amigo, que utilices el “ratón” sólo para cambiar de línea (gracias).

El personaje femenino (Leonarda) quiere tener relaciones sin casamiento, para lo cual urde una trama con el propósito de  llevar  al galán (Camilo) a su casa sin que este la reconozca. ¿Se puede pedir más a principios del siglo XVII?.

Lope, escribió la comedia para su tiempo salvando hábilmente lo licencioso de la obra  con un final que contentase al rey, a la iglesia y a la inquisición. Televisión Española (click para enlazar con la grabación), como no podía ser de otra manera ha traído el teatro a la pantalla de alta definición montado para el espectador del siglo XXI. La obra dirigida por Carlos Sedes, tiene en su reparto a Aitana Sánchez Gijón espléndida en todos los sentidos acompañada de Fran Perea como personajes principales.

A propósito de Lope añadiremos que dedica la obra a Marcia Leonarda este nombre era el seudónimo que utilizaba para referirse  a su amante Marta Nevares, mujer casada con quien mantuvo después de ordenarse sacerdote una apasionada relación.
Insisto en la pregunta: ¿Se puede pedir más?

La viuda valenciana será comentada durante el mes de mayo por el club de lectura del blog La Acequia dirigido por Pedro Ojeda, con la colaboración de blogs y lectores adheridos. Si tras la lectura de estas líneas decides seguirnos en la aventura: se bien venido. Si te animaste y ves el trabajo de Televisión Española espero que disfrutes. En cualquier caso, si has llegado hasta aquí y hemos aportado algo de interés nuestra labor está recompensada.

¡Gracias!. 

sábado, 28 de abril de 2012

Monasterio de San Antón (Castrojeriz)



Los peregrinos que recorren el Camino de Santiago al entrar a la villa de Castrojeriz (Burgos) el primer monumento que se encuentran son las ruinas de San Antón antiguo monasterio, actualmente abandonado.
San Antón fue palacio y Huerta del rey Pedro I de Castilla; posteriormente fue regido por la orden de los antonianos. Hacia el año 1146, el rey de Castilla Alfonso VII fundó el hospital de San Antón, destinado a la atención de los peregrinos. El Camino (hoy carretera) pasa por debajo de los dos arcos del pórtico elevado que protegía la entrada a la iglesia. La Desamortización del siglo XIX consagró su ruina definitiva.

La cruz de Tau, que aparece en ventanas y muros, es un emblema que adquirieron los hermanos  antonianos como símbolo de su orden. Después la tomaron los templarios, y posteriormente Francisco de Asís la cogió como cruz de los franciscanos.

En los siglos X y XI la ingesta de pan de centeno, más económico que el de trigo era frecuente en las clases más desfavorecidas; las características del propio cereal y posiblemente las condiciones de cultivo -entre otras causas-  hacen que se extienda una patología gangrenosa conocida con el nombre de "Ergotismo" o "Fuego de San Antón" causada por el ergot o cornezuelo que contamina el centeno, y que, entre otras sustancias químicas,  contiene el ácido lisérgico, precursor del alucinógeno conocido como LSD. 

Los monjes antonianos elevaron la popularidad de este Hospital atendiendo y curando a los enfermos ofreciéndoles pan de trigo candeal (pan de San Antón), vino santo e imponiéndoles un escapulario con la Tau.  Todo ello , se supone, acompañado  de ceremonias y  bendiciones pertenecientes al ideario de los monjes.

Recogiendo las reflexiones de los profesores de Historia y Arte  Medieval a los que desde aquí rindo homenaje omitiendo su nombre (no he solicitado permiso), no quiero quedarme con el “chascarrillo” de la ceremonia el procedimiento o la posesión de mayor conocimiento en base a  la pertenencia a una determinada clase  social, sino situar el hecho en su contexto y época.
Las ruinas quedan como testimonio de una enfermedad que existió y de la que al menos algunos, salieron curados tras su paso por el Monasterio-Hospital.

El edificio pasó a convertirse en propiedad privada, ha estado cerrado muchos años, y en la actualidad acoge el albergue de peregrinos mantenido y regentado por un Hospitalero.

Imágenes: Ruinas de San Antón,  y la "Tau" antoniana


viernes, 20 de abril de 2012

Urtain. Camina o revienta


   
   -¿Y si cambiamos Zumaya por Benidorm?
  -¡Mujer! Acabamos de arreglar la casa de la abuela y además, el yodo de Itzurun…
   -¡Estamos todo el año en el norte Todas mis amigas van al Mediterráneo. ¡Anda! Sólo este año.

Sabido es que si tu pareja te pide que te tires por la ventana, lo más conveniente es comprar un primer piso.

  -Enrique, te traigo el R-12 para revisión, Maruja está empeñada en ir a Benidorm. Ya sabes. ¡Como va todo el mundo!
   -De vez en cuando está bien cambiar, lo pasareis bien. Mañana por la tarde lo tendrás listo. ¿Cuándo sales?
   -El sábado a la mañana para evitar atascos.

Benidorm  ha multiplicado  por veinte su población. La ley de costas, llegó tarde y a destiempo, nada que ver con Zumaya –pensó mientras se dirigía a recoger el coche. Convenció a Jose-Mari y Edurne para que fueran de vacaciones con ellos. Sabido es que las penas con pan son menos.

   -Hoy invito yo a comer, os llevaré a un sitio interesante.
   -Pero… ¿Se come bien?
   -Es interesante. ¡Vamos! Tengo reservada mesa.

El mesón situado en una esquina, tiene una atmósfera íntima y tradicional, con una buena barra situada en el chaflán del local.

   -Mira. ¿Ves aquel que está junto a la barra, al fondo?
   -¿El de la camisa negra?
   -No. El que está a su lado. Es tu chico, el del tren.
   -¿Urtain?
   -El mismo.
   -Y… que hace aquí.
   -Se dedica a los negocios, ya sabes que dejó el boxeo.
   -Algo he oído.
   -En el 70 ganó el título europeo de los pesados, lo perdió el mismo año y lo recuperó al año siguiente; lo volvió a perder en el 72. Al fin, en el 77 intentó recuperar el título en Amberes, perdió por abandono casi lo destrozan,  fue el fin del mito Urtain.
   -Me gustaría saludarlo.
   -Vamos mientras vuelven las mujeres. Y cuéntale quien eres.

José Manuel nos recibió con un abrazo cuando tras las presentaciones Jose-Mari le dijo sonriendo: “eskerrik asko”[1]. Aun recuerdo su apretón de manos y sus palabras de despedida: ¿Qué he hecho yo para que todo lo que hago sea tan sucio?
Edurne y Maruja hacían gestos desde la mesa y tuvimos que dejarlo. Tenían razón.

   -Al vino invita Urtain –dijo el camarero- lo que quieran.

Jose-Mari resultó buen anfitrión y mejor psicólogo, o quizás lo tenía preparado.

   -Me han regalado unas entradas, ¿Queréis ir al Festival de la Canción?

Las mujeres saltaron de alegría.

   -¿Hay que ir de etiqueta? Yo no he traído....
  -No es necesario intervino mi amigo, con cualquier cosa estaréis guapísimas.

La canción vencedora fue “Quisiera”. Letra de Eleuterio Sánchez (el Lute), música e interpretación de Jerónimo. Lo pasamos muy bien.
Mucho más tarde, en el verano del 92 pensé que lo del festival fue una premonición.

José Manuel Ibar Azpiazu fue siempre un hombre sencillo, valiente en el que la fuerza estuvo siempre por encima de la técnica. No pudo eludir la tentación del dinero y los halagos, pero tampoco fue vanidoso, era un niño con cuerpo de hombre, ”un chicarrón del norte”, con muchos amigos, no todos lo debidamente honestos y buenos que hubiera sido de desear.
En 1972 el periodista  deportivo José María García publicó un demoledor libro sobre su vida titulado "Comedia Urtain".
                               
Como indiqué en mi primera entrada, prefiero quedarme y me quedo -con el permiso de todos- con el aspecto humano de José Manuel Ibar Azpiazu. Su entorno y hazañas deportivas siempre teñidas de claros y oscuros, han sido suficientemente tratados en otros foros.

Imagen: Benidorm



[1] En euskera : “muchas gracias”

jueves, 12 de abril de 2012

Urtain y las doce cuerdas




La fuente de la plaza de  San Juan en Zumaya, conserva todavía el recuerdo de juegos, reuniones y algún que otro amorío que el tiempo se empeña en difuminar. Hasta el balcón llegaba el  protocolario olor dominical  a chocolate. María desde la plaza, con la bolsa de churros en una mano agitaba la prensa con la otra a modo de bandera. El Correo  y el Hola -dijo- mirando mimosa a su madre.

  - ¿Has leído la crónica de boxeo? ¿La de Urtain?
  - ¡No me has dado tiempo!
  - Tienes que leerla papá. ¡Es él! ¡El chico del tren! Hay una pequeña biografía suya y cuentan lo de Tudela.
  - Ahora que recuerdo creo que lo vi una vez en las fiestas de  Cestona levantando piedra. Si es él no le arriendo las ganancias.

Madre e hija salían a dar una vuelta; yo me reunía con Jose Mari, amigo de correrías hasta la adolescencia. Los trabajos nos separaron pero en cualquier oportunidad se producía el reencuentro en el pueblo.

  - ¿Has leído lo de Urtain pues?
  - María, apenas trajo el Correo, hizo la misma pregunta:  -Veintitrés combates por K.O. fue lo primero que dijo.
  - En el boxeo intervienen muchos factores. Hasta ahora, por lo que sé sólo   es un acontecimiento provincial.
  - Le llaman ya el nuevo Uzkudun ¡No?
  - Uzkudun fue aizkolari, consiguió ser un maestro peleando con los mejores de su tiempo; ganó muchas peleas,  pero sólo una por fuera de combate. Lo de este hombre es demasiado evidente.
  - ¿Crees que hay tongo?
 - Creer, creer… no creo nada. En todo caso un montaje.  Al espectador le gusta el morbo, o sea, que pagamos gustosos por ver a Urtain repartir mamporros.
  - Se rumorea que va a luchar por el título europeo.
  - Es el momento oportuno. Al margen de que Europa está a mucha distancia del boxeo americano, el campeón actual es un poco “fondón” y le han ofrecido tres millones y medio de pesetas [abril 1970] por pelear en Madrid.
  - Habrá una lluvia de txapelas.
  - Y de relaciones públicas, y de  famosillos, y de peces gordos….
    



jueves, 5 de abril de 2012

Urtain. La ermita de Santa Cruz



La vieja puerta del dormitorio, a pesar del cuidado se quejó por el empuje. Un sobresalto recorrió la estancia. Verdaderamente no eran horas.

   -¡Soy yo!. ¡Callad!

En Ibañarrieta, la ermita de Santa Cruz, a pesar de estar junto al camino no era  muy frecuentada, sólo se abría los domingos. Allí, en el porche, esperó a que anocheciera.

   -¡Seguro que padre lo entenderá! Eso no es para mí.

Entró por la puerta de atrás, por la cuadra, dejó la maleta en un rincón y fue directo al cuarto de sus hermanos, se tumbó vestido. Los padres y sus hermanas, no supieron del visitante hasta el día siguiente.

Lo complicado fue decírselo a padre que además andaba con dolor de estómago, madre no era problema, se alegraría.
Algo había aprendido en Tudela y comenzó por contar en qué consistía el trabajo de “pildu”. José Manuel esperaba una paliza pero no fue así, a padre no le iban las humillaciones y apenas hubo reprimenda.

   -Si no quieras estudiar, tendrás que trabajar.

Desde aquel día y hasta los quince años José Manuel trabajó en el caserío, partía leña con habilidad  y una fuerza   inusual para su edad y, Ahí…. comenzó todo. Desde chaval, los domingos antes de comer, vio a los mozos de Arrona, mostrar su fuerza levantando bloques de granito  entre chiquito y chiquito de Txacolí.  

   -Me gusta. Voy a probar….. fuerza ya tengo.
   -Tendrás que prepararte, hace falta técnica, la fuerza sola no vale.
   -Le diré a Suarte, él levanta piedra ha sido campeón varios años.
   -¿Con cuál vas a empezar?
   -¡Con todas!....  coño…. ¡Con todas!

La primera piedra que levantó, pesaba 96 kilos, -no pudo con la de 100- pero estamos en el principio, ya se lo dije, hay que depurar la técnica de aupar los bloques.
Al poco, alzó la de 100, la de 125, la de 170, hasta llegar a los 250 kilos.
Ha sido el único « harrijasotzaile[1]» capaz de alzar ciento noventa y dos veces la piedra de cien kilos con una sola mano.

   -Era muy bueno. ¿Verdad Josetxo?
   -Sí Antxoni. Muy bueno. Para todos menos para él.

Uno de los harrijasotzaile más célebre es Iñaki Perurena . En 1999 realizó  1000 levantamientos continuos de una piedra de 100 kg en 5 h y 4 minutos.


Recreación con cierta verosimilitud de lo que pudo ser la llegada de José Manuel Ibar Azpiazu al caserío de sus padres.



Imagen: "Ibiñarrieta. Arrona-Cestona. 1937", Indalecio Ojanguren  



[1] Voz compuesta del euskera harri, piedra y jaso, levantar

jueves, 29 de marzo de 2012

Urtain. Vuelta al Caserío



Lo recuerdo perfectamente, era el año 1954, la locomotora del tren correo resoplaba cansina a unos kilómetros de Tudela. Allí descansaba treinta minutos, mientras que un descomunal grifo la proveía del agua necesaria para continuar camino.
Como cada año, nos dirigíamos toda la familia a Zumaya. A mamá le venía bien el agua de la playa de Itzurun –Tiene mucho yodo, decía siempre papá.
Mamá y la abuela se quedaron en el departamento, papá y la chiquillería, bajamos a “estirar las piernas.”

Parece que estoy viéndolo: de pie en el andén, pelo corto, cejas pobladas y fuerte, muy fuerte. A su lado una maleta; la ropa con restos de barro mal limpiado y un lijero roto en la chaqueta.

La locomotora, repuesta ya, avanzaba hacia Zumárraga.

-  Billetes ¡Por favor! Se oía la voz del revisor.

La puerta del departamento se abrió enmarcando la silueta del fuerte. El muchacho del andén.

-  ¡No tengo billete! –exclamó- ¿Me pueden ayudar?

Yo conocía bien ese acento, no en vano pasábamos temporadas en Zumaya, en casa de la abuela, frente a la fuente de San Juan.

-  Que te ocurre –dijo papá.
-  Voy a casa, al caserío, con mis padres, sólo tengo tres pesetas.
-  Cómo te llamas. De dónde vienes.
-  José Manuel. Vengo de los Jesuitas, del colegio. Me he escapado.

Papá comprendió enseguida que tenía enfrente una víctima, no un delincuente.

-  Pasa, no temas, pero cuéntanos la verdad, sólo así podremos ayudarte.
-  Estaba de “pildu” [criado que paga con trabajo su estancia y enseñanza], eso no es para mí, no es por el trabajo, el año pasado, con diez años ayudaba a mi padre como cualquier hombre, pero libre, en el campo.
-  Pero…  te estarán buscando, llamarán a la policía, a tus padres….
-  Si llego pronto a casa mi padre lo arreglará. Sólo he roto alguna teja de la lavandería, era de noche. Lo que más me ha costado ha sido saltar el muro con la maleta, no podía tirarla, me la até al cuerpo con el cinto y a pulso subí hasta arriba.

-  Billetes ¡Por favor!

-  Aquí tiene, el chico es mi sobrino, lo he recogido en Tudela, sin tiempo para los billetes. Se lo pagaré con recargo.

El revisor, veterano ya de muchos viajes, miro a José Manuel Ibar Azpiazu, que no era otro el muchacho y se hizo cargo de la situación.

-  No es necesario, le cobraré billete infantil, tengo que cumplir. La diferencia de propina para el chaval. ¡Buen viaje!
-  Muchas gracias, muy amable.

José Manuel comió con nosotros. Papá desde el restaurante, hizo varias llamadas –conoce a mucha gente. Luego continuamos viaje. 
No he vuelto a saber nada de él; ahora debe tener…25 años.

Recreación con cierta verosimilitud de lo que pudo ser la huida de José Manuel Ibar del colegio de Jesuitas de Tudela.