Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 6 de julio de 2011

El caudillo de las manos rojas

Dios Visnhú

De justicia es reconocer que el afán de corresponder a la perseverancia y paciencia que el profesor Pedro Ojeda ha tenido y tiene con este avisado lector, ha sido el impulso que le hizo asomar al mundo de la poesía, desconocido para él, salvo en pequeñas incursiones de los ya muy lejanos tiempos del bachiller.

Al abordar la lectura de las Leyendas de Bécquer, he comprendido el acierto de haber comenzado con las Rimas, “El caudillo de las manos rojas” se ve de otra manera tras la lectura de estas.

Su construcción dividida en capítulos con párrafos numerados supone la primera sorpresa, por lo que tiene de acercamiento a las estrofas. La redacción consigue el asombro del lector (no se cual sería la reacción del receptor del XIX) al presentar una serie de escenas saturadas de valor estético: auroras, ocasos, crepúsculos, aves, ruidos, pasión, amor, crimen, destrucción… Acompañados de una precisa descripción geográfica: Ganges, Himalaya, Tíbet, Benarés…
Dioses, templos, naturaleza, exotismo, vestimenta, tienen su espacio definido y preciso.

El contenido real, podría resumirse en unas líneas, pero la narración se presenta intermitente, como destellos de un faro, los sucesos quedan eclipsados por la explosión de escenarios y la ambientación amorosa de Pulo y Siannah.

Llegado al punto y final de esta leyenda el asombro del avisado lector subió de grado al comprobar que fue publicada por vez primera en 1858, por tanto Bécquer (1836 - 1870) no había cumplido todavía 23 años.

11 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Voy a leer detenidamente esa leyenda, para apreciar esa íntima conexión con las Rimas que señalas. Sí, fue un acierto empezar por la Poesía.

La vida es corta, pero en el XIX era mucho más corta. Gustavo Adolfo muere a los 34 años con la sensación de haber envejecido.

Bécquer no conoció la India y ni falta que le hizo.

Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En tu comentario, has dado brillantemente una clave: lo importante es la escritura, no su argumento. ¡Y era tan joven!

Merche Pallarés dijo...

No he leido esa leyenda todavía pero por tu reseña suena muy interesante. Besotes, M.

pancho dijo...

La vida era más breve que ahora, por lo tanto había que cambiar cantidad por intensidad.

Mi libro de Rimas y Leyendas no tiene ésta que señalas, no es de las más conocidas. Lo que más me atrae de Las Leyendas es la manera tan literaria de enfrentarse a la narración, como si quisiera lucirse en cada frase, siempre con la palabra justa y precisa. Es difícil descubrir una palabra o expresión fuera de lugar, no sobra nada.

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Recuerdo que leí esta leyenda hace ya varios años,pero tengo que volver a leerla, seguro que su lectura será distinta. No sabía por donde empezar, después de tu síntesis, comenzaré por ahí.

Un abrazo

Luz

Aldabra dijo...

tengo que leer alguna leyenda, sin falta.

¡me dais una envidia!

biquiños,

Belkis dijo...

Que bonito que hayas vuelto al contacto de la poesía y mejor aún de la mano de Bécquer.
Un saludo paco

Myriam dijo...

Tardé en venir a comentarte la entrada porque hasta ahora no había leído la leyenda. Es sorprendente como la escribió siendo tan joven. Tienes razón, la leyenda es una explosión estética que nos transporta a parajes misteriosos y lejanos.

Marina dijo...

Y yo me pregunto....¿Para cuando una poesía de producción propia? Porfa, porfa, porfa.

Besitos a tu "costilla"
Besín para tí
Besotes para ambos.

Mariola López dijo...

Paco gracias por viditar mi blog, y dejarme un mensaje. Al finsl con mucho trabajo te he localizado, no dejaste tu nombre. Veás blogger anda mal, pero es que si no estás añadido como seguidor no te deja que me comentes. Esto lo tuve que hacer por los SPAM, los mensajes mal intencionados de algunos internautas, y...como ya en internet ya va de vuelta (comencé en el 97) se sabe los trucos jejejeje. Un gran abrazo
Mariola López

Belkis dijo...

Te dejo un cariñoso saludo amigo Paco. Feliz semana