Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 20 de junio de 2013

Injusticia y recelo. El hereje, Miguel Delibes


Cipriano, como adivinando el mundo que al exterior le espera se resiste a salir del útero materno,  doña Catalina, su madre fallece tras el parto y esta circunstancia evidentemente ajena al niño lo marca para siempre. La trágica situación es suavizada por Delibes  con la introducción de una nota de humor al narrar el alumbramiento:

Fue en ese momento, cuando el prestigioso Dr. Almenara, pronunció una frase que había de hacerse popular en la villa: Este niño está pegado –dijo-. Justo en ese instante ocurrió algo inimaginable: la cabeza de la criatura desapareció del acceso y en su lugar apareció su bracito con la mano abierta que se agitaba como si se despidiese o si saludase. Y allí quedó después el brazo desmayado y flojo como un pene entre las piernas abiertas de la dama.

Odiado por su padre (-Que pensará mientras duerme  el pequeño parricida- llegó a murmurar.) y apartado del mundo sólo Minervina Capa -a mi juicio el personaje más entrañable de la novela-  natural de Santovenia, madre frustrada y a la sazón, nodriza del pequeño le proporciona el afecto y cariño que todo niño  requiere.

Don Bernardo, el padre, es un personaje dual: pleno de virtuosismo y  decoro con su hermano, entonado a base de blancos selectos con los amigos de taberna, viudo desconsolado, mantenedor  con dinero de favores sexuales y finalmente (moraleja) burlado por su amante.

Ignacio, tío del pequeño,  de elevado rango en la Real Chancillería, es símbolo vivo de la clase dirigente  con poderes, honor, y completo conocimiento de cuanto acontece en sus dominios,  que no pudo -o no quiso- evitar la condena  de su sobrino.

El “pequeño parricida” internado en el colegio de los Niños Expósitos evoluciona hacia la perfección personal durante su estancia en un centro que Delibes describe minuciosamente recreando vida y personajes en ese tipo de establecimientos  mostrando a través de la narración su preocupación por los niños, y la necesidad de esfuerzo y sacrificio en toda formación.  
El tercer año en el colegio resulta crucial, Valladolid  invadida por la peste recurre incluso a los expósitos. La convivencia con los afectados, hace que Cipriano comience a atormentarse ante la injusticia humana,  de lo que se deriva una trasformación posterior de gran repercusión en el contexto de la obra.

Con exquisita delicadeza trata Delibes  su adolescencia haciendo que descubra el  amor y el sexo mudando cariño a pasión  tras una relación con su nodriza carente de  erotismo y abundante en emotividad  con significación especial hacia  el  recelo que le produce tener que compartir sus sentimientos con el confesor que no va a entenderlos.

El protagonista entra en la edad adulta tras el desamor de la infancia que le seguirá acompañando a lo largo de su vida.

5 comentarios:

Myriam dijo...

Maravilloso, como has descrito el contexto familiar de Cipriano y su crecer sin amor, tanto como lo que has dicho de como descubre el mundo en la adolescencia, cuando sale del fanal en el que estaba inmerso.

He leído, finalmente, tus entradas anteriores de Machado y Delibes y comentado en ellas. Como ves me he puesto al dia contigo, algo que ya me daba escrúpulo de conciencia... jejeje.

Besos

Abejita de la Vega dijo...

No quería aparecer por este mundo, con lo que le esperaba...
Buena pintura la tuya.

Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Una de las características de Salcedo es esta: está desvalido y solo. Por eso su evolución posterior. Qué gran lección de profundidad de análisis esta tuya, Paco.

Gelu dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

Has explicado el duro recorrido por la vida del niño Cipriano, desde el nacimiento. Su madre, le dejó con los cuidados y el amor de Minervina.
Miguel Delibes, una vez más, nos muestra con realismo la dureza del entorno, y lo que el hombre debe luchar contra las imposiciones de las creencias atormentadoras.

Un abrazo.

pancho dijo...

Excelente retrato de los personajes claves de la novela, ahondando en los orígenes de sus comportamientos, y su relación con el entorno y circunstancias de la época.
Para mí la novela no tiene desperdicio, entre los relatos esenciales está el episodio de la peste, que es aprovechado por el autor - entre otras cosas- para dar de baja al padre de Cipriano cuando el protagonista ya camina solo.

Un abrazo.