Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 21 de octubre de 2015

EN RED DESDE EL SENO MATERNO


No diré que me ha sorprendido.

Vivimos tiempos nuevos, y con esta verdad de Perogrullo quiero referirme  a este tiempo tecnológico de desarrollo continuo en el que los  acontecimientos se transmiten  por “la red” prácticamente en tiempo real.

7:30 AM, café con leche, tostadas (2), recojo mis bártulos sin olvidar el Smartphone, bus repleto –tengo que hacer un artículo para Literatura y Periodismo- voy sobrado de hora, la lucecita azul parpadea: es un WhastApp. No me ha sorprendido, tal vez sí apenado y empujado a la reflexión recibir la ecografía enviada por una alborozada pareja cercana: “Te mando la primera fotografía de nuestra hija”.

¿Por qué he de extrañarme que si  los niños, tan pronto adquieren capacidad visual,   si ya están en la red desde el seno materno,  se resistan a tomar el “bibe” de refuerzo si papá no pone los Cantajuegos en su Smartphone; que alcanzados los tres años, lo educacionalmente correcto sea que se familiaricen con la consola, para que a los cinco manejen la tablet con soltura y a los siete tengan  la necesidad vital e imperiosa de un móvil con tarifa plana?

Hoy un niño mientras toma el pecho está ya recibiendo estímulos e imágenes televisivas en ocasiones violentas que, sin propósito pero con insistencia, se van grabando en su cerebro. Formación suplementaria; inconsciente si se quiere, pero formación al fin de contenido no controlado.  Esto sin hablar de la publicidad. No hay grupo social que, especialmente en fechas señaladas, reciba más presión publicitaria televisiva –muchas veces engañosa- que el infantil. No es este un alegato contra las nuevas tecnologías. No. Sí, una llamada de atención a la propia conciencia.

Ordenadores tablets y smarthones, son necesarios, imprescindibles, pero no debemos dejar a un medio mecánico, por muy técnico y sofisticado que sea la formación infantil. Es obvio que el binomio niño – pantalla dará como fruto tranquilidad en el entorno familiar abrumado por el trabajo; novedosos conocimientos; asombro de familiares y orgullo de padres y abuelos. No lo es menos que aun cuando elijamos para la consola juegos estimulantes la relación humana, se verá resentida.

La televisión anula el diálogo en las comidas, el WhatsApp se cuela en nuestras reuniones, Facebook divulga a nuestro pesar imágenes de un evento en el que sólo pretendíamos participar. La tecnología que forma ya parte de nuestra vida, debe estar presente en la escuela y en la vida como herramienta no como fin, la educación en suma debe dejarse a los educadores humanos.


A fuer de ser sincero no me sorprende, pero me confunde.

2 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Estamos en una mala digestión de las herramientas digitales. Un momento crucial: ¿aprenderemos a usarlas para no perder las claves de comunicación que nos han hecho seres humanos o prescindiremos de nuestra realidad física cada vez con más alegría?
Magnífico tema para el debate, Paco.

pancho dijo...

También he visto este verano cómo un niño de menos de un año cerraba la boca y se quedaba sin respirar si hacía falta para que su madre le enseñara el móvil antes de meterle una cucharada. Qué chantajistas son ya desde pequeños.
Objeto de deseo.
Un abrazo.