Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 17 de junio de 2010

Moros y cristianos. Don Quijote. Cap. 54/2


Grabado: expulsión de los Moriscos

Los duques, faltos de entretenimiento y contrincante para don Quijote, han de recurrir a un lacayo en sustitución del mozo huido a Flandes. Si como es de suponer, doña Rodríguez y su hija son las damas del duelo, la posibilidad de que al menos una de ellas, desenmascare al suplantador, nos sitúa ante un nuevo desarrollo de la gesta y un seductor suspense para los lectores, en éste primer párrafo.

Sancho, última víctima de los duques, apenas alejado de la supuesta ínsula y con el ánimo más tranquilo, encuentra en su ruta a un grupo de peregrinos con los que muestra su generosidad ofreciéndoles los alimentos que posee. No es comida lo que pretenden, sino dinero “guelte, guelte”;  Sancho no comprende bien y duda, ha sido engañado tantas veces que decide escapar, el gato escaldado huye hasta del agua fría.
El grupo cuenta con un polizón que resulta ser antiguo vecino de Sancho, un morisco –Ricote- que disfrazado de peregrino intenta pasar inadvertido tras la expulsión promulgada por Felipe III:

“Si tú no me descubres, Sancho —respondió el peregrino—, seguro estoy; que en este traje no habrá nadie que me conozca”.

La situación en éste punto, nada tiene que ver con las anteriores; estamos ante gente “normal”, entre ellos y Sancho, hay más afinidad, no hay formalismos:

“Quitáronse las mucetas o esclavinas y quedaron en pelota (En pellote: en calzas y jubón) y tendiéronse en el suelo”.

Son amigos que comparten lo que poseen y calman juntos la sed –colambre-  a base de vino en bota  de la que hasta Ricote, para éstos efectos transformado, estaba provisto. Sancho, ha encontrado su mundo, la compañía y el vino, consiguen que no se acuerde para nada de lo sucedido en su gobierno.

“Español y tudesqui tuto uno: bon compaño. Y Sancho respondía: ¡Bon compaño, jura Di! (Español y alemán, todo uno, buen compañero juro a Dios)”.

Cervantes sitúa al pie de un haya a Ricote para que explique a Sancho el motivo de su disfraz y el porqué de su situación.
Resalta el morisco con pena, que el bando de expulsión no eran sólo amenazas sino leyes que él justifica como buenas, dando por merecido el castigo y lamentándose de haber perdido España y no tener patria natural. Como tantas y tantas veces sucede, tras un tiempo de ausencia, a la vuelta, en su propia tierra son considerados extranjeros.

La expulsión de los moriscos es un hecho relevante en la historia de España. Expulsión es destierro, exilio, socialmente, es la eliminación de una minoría por una mayoría.
La mayoría de la población morisca, tras más de un siglo de su conversión forzada al cristianismo, era un grupo social aparte. Cierto que, las numerosas incursiones de piratas berberiscos,  festejadas en ocasiones por la población morisca dieron lugar a ser considerados potenciales aliados de turcos y franceses.
El comienzo de una etapa de recesión llevó a la población cristiana a mirar con resentimiento a la morisca, y el 9 de abril de 1609 El Duque de Lerma firmó la expulsión de los moriscos de todos los reinos de España.
Cabría preguntarse como bien indica Sancho que ocurrió con los bienes escondidos por la población morisca antes de ser expulsados.

No es partidario Sancho del encubrimiento que le proponen. Ni es codicioso, ni hará traición a su rey a favor de sus enemigos, ha dejado el oficio de gobernador –permitámosle la vanagloria- muy rentable porque encerraba peligros para su persona.

“Y ¿dónde está esa ínsula?, preguntó Ricote.
¿Adónde? —respondió Sancho— dos leguas de aquí, y se llama la ínsula Barataria.
Calla, Sancho —dijo Ricote—; que las ínsulas están allá dentro de la mar, que no hay ínsulas en la tierra firme”.

La incredulidad sacude a Ricote, no es posible que quien reconoce que su labor es gobernar un hato de ganado, gobierne una ínsula. ¡Y en tierra firme!
La alusión a la bella morisca y el rico Pedro Gregorio nos da pié como lectores a sospechar de una nueva aventura amorosa, y la presencia de Ricote en los próximos capítulos.


He resuelto que se saquen todos los Moriscos de ese Reino y que se echen en Berbería.
(Bando de expulsión de los primeros moriscos, 22 de septiembre de 1609)


9 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Aquella expulsión explica la España del siglo XVII... y la nuestra, querido Paco.

Cornelivs dijo...

Como siempre, gran analisis, amigo. Y por cierto, triste expulsion la de los moriscos.

Un abrazo.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Poco ha cambiado el pensamiento español desde aquella expulsión a nuestro días....un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Qué cruel ha sido este país... ¿Cambiará algun día? Aunque cuando uno se ausenta de él, se le echa muchísimo de menos. Paradojas de la vida. Besotes quijotescos, M.

Asun dijo...

No había caído yo en que doña Rodriguez o su hija podían desenmascarar al sustituto, pero es verdad.

Este capítulo describe muy bien cual era la situación de los moriscos en aquellos entonces.

Un abrazo

pancho dijo...

Parece evidente que se saca más de pedir que de dar. Estos pobres llevaban hasta caviar en las alforjas además de bolsa de caudales. El ex gobernador sólo un poco pan y queso que tiene que compartir con el burro, el mundo al revés.

Según dicen, al final de su vida Cervantes optó por una política de integración con los paisanos de otras creencias.

Un abrazo.

Myriam dijo...

Viene bien recordar la historia.

Antonio Aguilera dijo...

No estaban los duques dispuestos a perderse el duelo entre don Quijote cualquier suplente.
Mala fama traen ya las suegras desde antaño.

Generoso Sancho, o abrumado por la superioridad numérica de los peregrinos: el queso está en juego.

Muy buena tu documentación y reflexión sobre los moriscos. Realmente España quedó muy perjudicda con las expulsiones de judíos y moriscos: retrocedimos brutalmente como pueblo.

Un abrazo Paco

PD. ¿Te dio ya Pedro Vacaciones?. Espero que te haya puesto buena nota, a un alumno aventajado...

Myriam dijo...

jajajaja lo del caviar que dice PANCHO, ya me lo habia pensado yo...