Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 5 de septiembre de 2013

Charlatanes de feria


Tal vez durante un paseo, quizá bajo la sombra amable de una terraza, o tomando un helado junto al puerto no sé. Lo cierto es que apareció un folleto:

Fabulosa excursión gratis. Día completo
Salida en autocares de lujo.
Breve presentación comercial.
Comida en uno de nuestros restaurantes.
Paseo por la ciudad con visitas guiadas.

   -Esto tendrá truco, ¿Qué hay que comprar? –Pregunté.
   -Nada si no quieres, todo es gratis. Hay que asistir a una presentación de productos normalmente a dos o tres de ellos los más  destacados se van añadiendo otros por el mismo precio si la venta no prospera.

Por unos instantes volví a la infancia, el camino de la escuela pasaba por el mercado en torno al cual, a principio de verano los charlatanes montaban sus tenderetes.
Uno con  sombrero y traje negro, vendía caramelos de malvavisco:

“De un catarro mal curao, un tísico declarao –gritaba.

Otra, recuerdo bien su nombre “La Maña”, vendía plumas estilográficas de oro de 18 quilates y billeteros de piel de serpiente del Amazonas:

“Al primero que diga: Maña, esto para mí, le voy a regalar esta medalla de oro para su mujer más un bolígrafo de oro si se lleva el billetero o un monedero  de piel de leopardo si se lleva la pluma y además, porque quiero y me da la gana este porta retratos de plata de ley. Y ahora me dirás: ¿Cuánto vale eso Maña? La cartera o la pluma valen en el mercado diez duros, pero yo te los doy por cinco, pero como me habéis caído bien no voy a cobrar ni cinco ni cuatro ni tres; dos duros, diez miserables pesetas, para que quedéis como Dios en casa.
Anda secretario, atiende al público que veo muchas manos levantadas y sólo hay lote para diez –decía a su ayudante”.

El folleto seguía en mi mano, lo miraba sin verlo.

   -¿En qué piensas?
   -A la vuelta del colegio cuando había charlatanes, siempre llegaba tarde a comer y me quedaba sin postre. La técnica cambia pero el fondo es el mismo. ¿Podemos apuntarnos a uno de esos viajes? Será toda una experiencia.
   -Vale, pero sólo a uno.
   -Por supuesto


9 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Al final te pondrán el bolígrafo en la mano...

Ele Bergón dijo...

Yo también recuerdo a esos charlatanes que venían de vez en cuando por mi pueblo y me llamaba la atención esa forma de no parar de hablar y de regalar. Tengo en la imagen un peine que siempre daban. Creo que una vez mi padre picó.

Besos

Luz

Aldabra dijo...

PUES me encantaría saber si fuisteis a la excursión y qué os trajísteis para casa, porque nunca se vuelve uno con las manos vacías.

Mis padres fueron a algunas de esas excursiones y siempre se han vuelto a casa con algo: un colchón y de regalo, dos sartenes...

Lo títpico.

biquiños,

Jan Puerta dijo...

Esos viejos charlatanes, aun viven en este país que me acoge. En la “micros”, los buses y los trenes, suelen estar presente con sus billeteras maravillosas, sus rotuladores casi mágicos y los bolígrafos que parecen no tener fin…
Los continentes están alejados y separados por una franja de mar inhóspita e insalvable. Pero los genes, renacen sin que uno repare en ellos.
Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Recuerdo a aquellos charlatanes, no lo vendo ni por...ni por...

Esas excursiones comerciales son el truco del almendruco, recuerdo a un grupo de mujeres madrileñas que viajaron a Burgos en una de ellas, no vieron ni la catedral y les encerraron en un hotel de ´la Brújula donde tenía lugar la charla. Siempre cae alguno, vender venden.

Vieja picaresca con nuevos métodos.

Besos, Paco.

Jorge dijo...

Si vas acompañado, alguna ganga caerá.
Así que, al menos id a un lugar en el que merezca la pena estar.
Y un consejo: si el charlatán vende crecepelo y tiene alopecia, desconfiad... Bueno, y si no la tiene, también.

MIMOSA dijo...

¡Cuánto charlatán de feria hay aún hoy por hoy! En todos los ámbitos...

Un placer pasarme por aquí para volver a comentar...

Un abrazo!

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

Te dejo unas escenas de la película
‘Los ladrones somos gente honrada’

Saludos

Myriam dijo...

ajjjj.... estos charlatanes abundan, ¡sí señor!....pero... ¿al final, fueron?