Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 5 de marzo de 2015

El luto. Entre visillos. Carmen Martín Gaite

Los acontecimientos reales, salvo excepciones, son vividos por varias personas; si los acontecimientos son sociales la simultaneidad es incuestionable. El luto externo de los años cincuenta de carga emotiva bastante discutible  por lo usual y repetido alcanzaba valor de costumbre impuesta estimada de muy diferente manera en función de: la edad, la formación cultural, o la pertenencia a grupos sociales abiertos o cerrados.

Entre visillos publicada cuando el realismo social estaba en pleno auge, no es una novela social, pero sí refleja con intención de crítica algunos usos y costumbres imperantes en la época. Uno de ellos es el luto.

Carmen Martín Gaite presenta el luto bajo varios puntos de vista. El de Lucía, viuda del director de un instituto de provincia de convicciones liberales dominada por el provincianismo, inmersa en una  preocupación por las apariencias llena de artificiosidad que intenta transmitir e imponer a sus hijos, especialmente a su hija (por ser mujer) un luto duro y tradicional en tiempo: “Elvira se levantó a echar las persianas y se acordó de que estaría por lo menos año y medio sin ir al cine”. Y forma: “Con las medias grises, la primera película. A eso se llamaba el alivio de luto”.

El mismo tema  visto desde la perspectiva de Elvira, hija del director fallecido, lo presenta bajo el inconformismo propio de un talante abierto, joven y actual al margen de convencionalismos: “Le dijo Yoni a Elvira que si la veían acompañada de dos hombres que no eran Emilio  en pleno luto la iban a criticar.
       -Que digan misa –exclamó ella con voz alegre…”.

Veamos la posible percepción del luto  a través de los ojos un niño -observador externo- de los años cincuenta.

Las abuelas, por el hecho de serlo, tenían que ir de negro y con pañuelo, sería inconcebible para él una abuela con bata de flores y sombrero a la cabeza como traían las extranjeras que bajaban del autobús a la puerta del restaurante de la plaza. Las madres –su madre- deberían de irse preparando porque ya eran mayores y así, cada cierto tiempo, cuando alguien de la familia se moría, mandaban teñir la ropa (alguna) y durante un tiempo iban de negro. Luego se ponían una blusa con flores blancas y negras, pero eso era durante poco tiempo porque enseguida se moría otro y volvían a sacar la falda y la chaqueta teñidas.

Los padres eran distintos se ponían una tira negra en la manga de la chaqueta y la gabardina y ¡ya está!, pero durante mucho tiempo ponían la radio muy bajita.

Por eso, y porque eran mayores, no jugaban con el niño y a veces lo reñían.


Todos los caminos pueden llevar a Entre visillos.  

6 comentarios:

Myriam dijo...

El tema del luto obligado es muy fuerte. Me has hecho recordar la película " Volver" de Almodovar, que me pareció genial.

Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente, porque, además, el luto no era tanto una institución que venía de dentro, del dolor, como de fuera: el qué dirán.
Bien visto.

coroentreaguas dijo...

Puestos a hablar de películas, ¿qué me decís de La niña de luto? En Andalucía era todo un poco más exagerado, pues en algunos casos hasta llegaban a cambiar las cortinas. Aquí no llegan a tanto, pero casi.

Muy buena entrada, Paco.

Kety dijo...

Así era. Como dice Pedro, no por dolor -que si lo abría-, sino por imposición, y el que dirán.


Abejita de la Vega dijo...

Nunca he llevado luto pero fui testigo en mi niñez de esos calderos donde se sumergía la ropa para teñirla. Mi tía enviudó y todavía tengo en la rutina como un alegre estampado de colores se volvía negro, negro, qué horror.

El qué dirán, qué horror.

Ahora sólo se ponen de luto los...de una etnia marginada, ya sabes.

Elvira se ahoga, no me extraña. El cine era una de las pocas salidas. Año y medio sin cine.

Un abrazo, Paco.

Gelu dijo...

Buenas noches, Paco Cuesta:

El luto, qué detalle tan bien narrado, y cómo se les escapa su gran importancia -en la actualidad- hasta a personas que, por edad o estudios, debían valorar su peso en las antiguas costumbres.
Recuerdo haber escuchado en la radio, con diferente letra, un anuncio musical de esta marca de tinte.

Abrazos.