Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 7 de febrero de 2018

INVITACIÓN A LA LECTURA ACTIVA. El hombre pez, de José Antonio Abella.

Escultura del hombre pez en Liérganes

Anécdota.- Relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento (Acepción 1 del DLE).

¿Cómo definir El hombre pez? Con permiso de José Antonio Abella, yo diría que es una anécdota amable, tierna, escrita y documentada cómo solo su autor sabe hacer. También, que por un camino de inocencia azul como los ojos del protagonista nos traslada al siglo XVII:una época de hambre y de miseria, cuando el pan de oro procedente de las Indias doraba los retablos de las iglesias y el pan negro de los pobres no era suficiente para alimentar a los súbditos de un rey en cuyos dominios no se ponía el sol (pág., 64).

Con una prosa clara, sencilla y asequible, hace Abella un guiño a la cuestionada segunda parte del Lazarillo, en que Lázaro se convierte en atún, se casa con una atuna, es pescado y vuelve a ser hombre.

La novela es un vergel léxico. Términos marinos (urca, bauprés, fanal, relinga); palabras en eusquera para –cuidado– un piropo: (zure begi urdinak gustoko ditut) y hasta clases de buceo arropan el relato en invitación obligada a la lectura activa.

¡Gracias José Antonio!

3 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Nace en el agua como Lázaro, en el siglo en que era en las Indias honrado para ser en Génova enterrado, el oro que no se convertía en pan.

Esos ojos azules como el mar apaciguan las tormentas.

Besos, Paco.

Myriam dijo...

¡Qué linda presentación que que invita a la lectura Paco!

Yo ya comenzado la lectura y está gustando mucho

Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente visión porque a través de esa anécdota nos adentramos en la mente humana y en los comportamientos sociales con el diferente. Y en el retrato de una época.