Acompañados de nuevo por D. José Manuel Lara, (ya lo vimos en Riña de gatos) en ésta ocasión con Lorenzo Silva y la protección de una pareja de la
Benemérita, abordamos durante el mes de abril la lectura de otro “Planeta”. Y
lo hacemos atravesando un meridiano; línea que, une dos polos lógicamente opuestos.
Uno podría ser el reparo, duda o reserva ante
los premios comerciales a escritores u obras que de antemano son vendibles.
Otro, la certeza de que todo libro, tiene como objetivo principal ser leído por
la mayor cantidad posible de público.
Estamos ante otra entrega de una serie de relatos policíacos
con los que el autor ya obtuvo en el año 2000 el Premio Nadal.
La primera impresión es de frescura, los personajes
-al menos a ojos de éste lector- parecen
reales, próximos como un vecino con el que uno se otorga la posibilidad de encariñarte, o reñir con él.
La acción comienza en la Rioja -cuna de tan
buenos caldos como la Ribera del Duero- desde donde se apuntan algunas
referencias a “la txapela” y continúa en Barcelona.
Lorenzo Silva, apoyado en
la geografía introduce en los abundantes diálogos algunas referencias al
catalanismo y las policías autonómicas, dejando al lector el posible
enjuiciamiento.
El meridiano, sabido es, une dos polos. La novela de Silva al igual que
el arco que une los carriles de la A-2, tiene visos de establecer referencias
entre policías, jueces, mundo de la droga y ó la corrupción, por lo que debemos
estar atentos a los guiños del autor.
La reticencia hacia los premios que percibimos
al comenzar la lectura, queda eclipsada por la sensación de frescura que
desprende la narración.
Podemos conocer más de Lorenzo Silva en su página
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