Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 15 de septiembre de 2011

Los personajes en Riña de gatos.


     Higinio Zamora Zamorano, reponedor de las pertenencias de Anthony Whitelands, introduce al lector  por medio de charlas políticas en la  situación de la España del 36, un país no pobre sino de pobres, en el que el estallido de una revolución y la  posibilidad de un golpe militar presentan en ese momento, indicios de auténtica realidad.

     Gumersindo Marranón, de la misma forma y manera, retrata, por así decirlo la extinta DGS (Dirección General de Seguridad) al más puro estilo: guardias de asalto, coches negros, policías con sombrero, escalera lóbrega, ventanucos, secretaria gorda…,  más un perfil de José Antonio y la Falange con el sello inconfundible de los guardianes de la ley y el orden del momento: señoritos ociosos, pistoleros a sueldo, apoyados por la carcunda, niñas cursis y pollos pera de Puerta de Hierro. A mayor abundamiento añade  una pormenorizada descripción del  esquema organizativo de la asociación, partido político, o lo que fuere.
Por no dejar la DGS, avanzamos hasta el  capítulo 18. El elemento humano de la misma, reunido a alto nivel, expone con detalle la situación social en España: quema de iglesias, acto de la falange en el cine Europa con riesgo de altercados, agitación laboral, reforma agraria, cuestión catalana y  disensiones  en el ejército.

     Un inesperado salto en la narración nos lleva hasta la National Gallery,  cuyo regente Edwin  Garrigaw, alias Violet, antaño profesor, colega y antagonista de Anthony, transmite, en el curso de una reflexión personal, análisis y características del Retrato de Felipe IV en castaño y plata, autorretrato de Velázquez en Las Meninas y una introducción a la vida de Felipe IV.

     José Antonio y sus guardaespaldas, son los encargados de que los lectores, acompañando al protagonista conozcamos el centro de Falange Española y de las JONS su ambiente, la razón de su existencia y el respeto y servil obediencia que los afiliados tienen a su jefe. Nos son presentados  sus dirigentes: su hermano Miguel, Fernández Cuesta, Sánchez Mazas. En el transcurso  de esta reunión,  en un nuevo giro, la narración, vuelve, ¡cómo no! a Velázquez, sin olvidar a Quevedo, Gracián, Calderón, Lope, Tirso de Molina, Teresa de Jesús  y  Juan de la Cruz.

     Velázquez,  como el chirrido de una puerta en las películas de suspense se repite obsesivamente capítulo tras capítulo,  ni la bella Paquita consigue distraer los pensamientos del  protagonista  sobre la  identidad de la modelo del desnudo. La estancia en el sótano del palacete se salda con otra larga reflexión sobre el cuadro y un breve abrazo de Anthony.

Lo que el lector intuye  como una cita de pareja, auspiciada por la hija del duque preludio de “turbulentos amores” (cita de la contraportada), vuelve a convertirse en divagaciones  pictóricas  con Felipe II, Felipe IV, el Papa, Velázquez, Tiziano, Rubens,  las  Meninas o  La Venus y Cupido.

¡El desasosiego del lector es evidente!  ¡Riña de gatos!
El título no da ninguna pista sobre el contenido, aporta, eso sí pinceladas sobre el preludio de la guerra civil española, y generosas puntualizaciones sobre Velázquez y su tiempo.
Quedamos expectantes por descubrir que se oculta tras el telón de la obra de Eduardo Mendoza; mediada la lectura, es evidente que hay en ella un tanto de intriga, o dicho de otro modo, y para mostrar mi "dominio" de otras lenguas:  de trhiller político-pictórico.

Imágenes:  detalle de Las Meninas, Retrato de Felipe IV, y La Venus y Cupido (Velázquez.)

13 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Leyendo este libro ponemos la imaginación en marcha para imaginarnos un Velázquez que no existe, pero que nos gustaría que existiese.

El inglés es un inocentón que...hay que ver la que lía.

Besos, Paco.

Cornelivs dijo...

Imposible unirme a esta lectura, querido Paco, por falta de tiempo. No obstante, os mando a ti y a todos un fuerte abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

trhiller político-pictórico con gotas de humor, sin duda.
Excelente presentación de los personajes y de la clave del desasosiego.

Asun dijo...

Con las descripciones que hace de los personajes y de la época, uno se puede hacer una muy buena idea de lo que se cocía.

Besos

Myriam dijo...

Justamente lo que tú tan bien relatas en esta entrada es lo que me atrae de esta novela.

MIMOSA dijo...

Ja,ja,ja, me gusta la conclusión de trhiller político-pictórico....
Una gran presentación!!
Besos Paco.

Merche Pallarés dijo...

Suena muy interesante. Me gusta que Mendoza contraponga los tejemanejes de los falangistas con Velázquez y sus cuadros. Me iré enterando siguiendo vuestros posts. Besotes, M.

Ele Bergón dijo...

Lo siento Paco, pero estoy a punto de terminar el libro y a mi no me ha producido ese desasoeigo del que habláis. Ya haré una entrada al respecto.


Muy bien elaborados por tu parte los personajes, y el encganche con la pintura pero a mi, el libro se me cae.


Un abrazo

Luz

J. G. dijo...

Veremos a ver qué promete este libro. Un saludo.

marijose dijo...

Muy buena presentación de los personajes y de la época. yo estoy terminando el libro( no se me había ocurrido lo de 42 dividido entre cuatro, lo haré en el proximo). a mi me ha enganchado y estoy aprendiendo mucho,en ocasiones leo el libro a la vez que busco en internet los cuadros mencionado, aunque ya los conozca a veces no me acuerdo hasta verlos, y me han dado ganas de volver al Prado.
Un saludo

stella dijo...

Me encantó escubrir este blog, prometo volver y ponerme al dia
Un abrazo
Stella

Paco Cuesta dijo...

Gracias J.G.
Gracias marijose.
Gracias stella.
Las aportaciones de ánimo y satisfacción de nuevas visitas, hacen que la labor sea más gratificante.

Un abrazo

Aldabra dijo...

Vamos, que sigue la intriga ¿no?

biquiños,