Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

jueves, 29 de septiembre de 2011

A solas en la celda -Riña de gatos-




Tras la cita  en Chicote, abordamos los últimos capítulos, sin atrevernos a calificar Riña de gatos  como novela de intriga, costumbrista, tragicomedia, o de misterio. Como en el cierre de cualquier acontecimiento (evento, para estar al día), considero, conveniente -en un alarde de atrevimiento- elaborar el panegírico correspondiente, sin dejar de apuntar una opinión crítica, si hubiera lugar.

En anteriores entradas nos significamos sobre la profusión de comentarios políticos, abundancia de alusiones pictóricas, definición social de personajes, además de una “presentación folletinesca e irónica, caricaturizando la sociedad del 36”.
La caricatura folletinesca utilizada aporta -absteniéndose de razonamientos para no significarse en demasía- una cierta intrascendencia a la complicada situación social, consecuencia de la conspiración de los más poderosos contra la legalidad soberana de una, no muy firme república.

Sin apartarse de Tiziano, Velázquez y los diferentes personajes políticos, Eduardo Mendoza, gira bajo mi punto de vista hacia un final romántico-sensiblero. Veamos:

     Toñina con su bebé lactante, poco agraciado y hambriento, se arriesga ante la orgullosa Paquita para salvar al protagonista, amante, de ambas por muy diferentes razones, por cierto, haciendo un alarde de personalidad y filosofía de calle que para sí quisiera  la marquesa de Cornellá.

     Abrumada por la magnitud de su pecado que el padre Rodrigo no quiere absolver pero consiente  pregonar, la marquesa  confiesa su desliz a la adolescente Lili sin saber que comparten -sentimentalmente en el caso de esta-  un mismo príncipe azul.

     Guillermo del Valle herido de muerte por policías inútiles en un tiroteo absurdo  se recupera milagrosamente tras la visita de su madre y por lo que al final se sabe, el sacrificio de su hermana.

    Anthony, al que ya habíamos definido como ingenuo acude a una extraña cita en la explanada del pescado (frecuentada por algún que otro gato) donde se encuentra con un peculiar pelotón de ejecución con desenlace rocambolesco.

     Marujín, la duquesa, intercede ante su compañero de correrías en su localidad natal: (Priego, Córdoba)  Niceto Alcalá Zamora, a la sazón presidente de la República, para salvar la honra  de su hija mayor  ante el acoso de  tenorios de vía estrecha.

     ¿Qué más puede faltar? Sólo la destrucción del cuerpo del delito, que ocurre de modo fortuito.

Un cambio cervantino con raíces en El celoso extremeño, pone  broche monástico-salmantino  a la historia tejida en un Madrid convulso.

Me niego a dramatizar. No se si ahora el cielo y yo estamos en paz,  pero al menos yo se cual es mi camino. (Paquita del Valle)

Deliberadamente en los párrafos: Guillermo del Valle, Anthony, Marujín y ¿Que más…? he omitido el desenlace por no adelantarme al  interés del lector.



Imágenes: Superior, claustro de monasterio de Las Dueñas (Salamanca) 
                     Inferior, retrato de la madre Jerónima de la Fuente (Velázquez)

5 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Es un excelente análisis, Paco. Aunque algunos hubiéramos querido más, pienso que Mendoza ha hecho exactamente la novela que se había propuesto: llena de intrigas, contrastres y fácil de leer.

pancho dijo...

Una foto clásica del convento de las Dueñas (nada que ver con las que tanto odiaba Sancho)con el "alto soto de torres" de fondo. Y la puerta mudéjar tapiada.

Fueron ocho años de vapuleos constantes, demasiado duró para el castigo que unos y otros le infligieron. No hay régimen que lo aguante. La República, digo.

La novela hay que leerla en clave de relato superficial y amable , pero con ingredientes bien mezclados y ligados. No se puede buscar profundidad e intensidad literaria en esta novela.

Qué bien anotados todos los aspectos más destacables de la novela. Y con pocas palabras, que bastan.

Un abrazo.

MIMOSA dijo...

Finalmente, y como le dije a Pedro, tras haberla comenzado con brío, me ha ido faltando fuelle según iba avanzando.
Creo que es una novela para entretenerse, a la par me leí otra del mismo autor y creo que está más lograda.
Supongo que su objetivo era ese, entretenernos con la lectura para no profundizar demasiado.
En esa celda a solas...se piensa bien y de verdad (preciosa imagen del monasterio).
Besos Paco y feliz fin de semana!

Belkis dijo...

Muy buen análisis de la novela. A mi particularmente me resultó entretenido leer el libro, aunque reconozco que no llenó mis expectativas. Un abrazo Paco

Merche Pallarés dijo...

Estoy feliz leyendo vuestros análisis y por no haberme gastado 21.50€ en el tocho de tapas duras (es que no sale en versión bolsillo hasta este mes y también en mi biblio lo tenían prestado hasta este mes, total que estoy disfrutando con la Sonata de otoño de Valle Inclán) y con vuestros análisis, como digo, me voy enterando perfectamente de las aventuras y desventuras de Anthony White y demás personajes. Besotes, M.