Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

sábado, 3 de enero de 2015

El Náufrago y La Isla. La sonrisa robada, José Antonio Abella


Cuando se hizo necesario buscar referencias sobre La sonrisa robada, -como si de un viaje a Roma donde todos los caminos conducen- todos los indicadores señalaban un destino desconocido: La Isla del Náufrago. Tal vez porque uno a lo largo de los años va coleccionando manías que por suyas son queridas y a las que no está dispuesto a renunciar. Tal vez porque nunca fui demasiado adicto al dinero de plástico más práctico e higiénico que el manoseado papel moneda. Talvez porque a uno le gusta sufrir viendo como la billetera pierde prestigio tras cada pago al contado. O tal vez por fidelidad con el librero amigo; a punto ya de adquirir una tarjeta “prepago seguro”, el Pepito Grillo que uno lleva dentro sugirió:

  -Tanto que presumes de amistad, ¿por qué no consultas con Álvaro? (el librero amigo)-
Dicho, hecho y solucionado.
  -Hombre de poca fe –me dijo- ahora mismo pido algunos ejemplares.

Con ayuda de Google que facilitó las coordenadas, la localización de La Isla del Náufrago fue fácil y su exploración no exenta de sorpresa (una isla en tierra adentro. En Segovia) gratificante. Quien esté interesado en destinos culturales nuevos puede utilizar este enlace, más completo y expresivo que cuanto yo pueda aportar.

“Ambiciosa, difícil y conseguida” Gonzalo Santonja copresidente del jurado del XII Premio de la Crítica de Castilla y León. El Norte de Castilla 22-10-2014
“Una novela muy arriesgada que puede gustar a un público muy diverso” Pedro Ojeda Escudero portavoz del jurado del XII Premio de la Crítica de Castilla y León. El Norte de Castilla 22-10-2014

A estas opiniones sobre La sonrisa robada de José Antonio Abella añadiría yo, alguna reflexión de mi cosecha: el premio cuyo galardón consiste en una escultura de Venancio Blanco se sitúa entre los de mayor prestigio de Castilla y León y carece de dotación económica.

En mi opinión, si la novela estuviera amparada por un premio de “relumbrón” de los que fijan limpian y dan esplendor a la novela española y editada por la empresa que mantiene y dota el relumbre, en mi opinión –repito-  el autor sería mucho más conocido, la novela también y la tirada mucho más amplia. Cabe dudar si le hubieran dejado ser la misma.

La novela “historia de oro” como la define Abella derrocha frescura, autenticidad y realismo solo posibles desde la libertad de acción. Cuando no hay condicionantes al escribir; cuando uno cuenta lo que siente y quiere contar con total libertad sin ataduras sociales ni económicas y cuando como es el caso, se va a editar “sí o sí” dejando el juicio al lector y el beneficio a la gran causa de una asociación cultural sin ánimo de lucro.

José Antonio:

Desde  la indisciplina de la confianza que me otorgo, permíteme agradecerte el gran regalo de Reyes que supone La sonrisa robada, porque es una historia de amor que se lee de corrido, interesa y atrapa. Por las enseñanzas  que encierra. Porque en cierto modo obliga a continuar tu labor investigadora para comprender la historia también desde "el otro lado". 

¡Gracias!

José Antonio Abella es autor también de:
Yuda, La esfera de humo, Crónicas de Umbroso, La tierra leve,  y de un libro de relatos titulado Unas pocas palabras verdaderas.



2 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente entrada, querido Paco. En efecto, Abella apostó por su libertad como escritor. Y acertó.

Abejita de la Vega dijo...

Si fuera de "relumbrón" no sería tan bueno el regalo de Reyes.
Regalazo.
Besos, Paco.