Reflexión

Cuando se tienen problemas de comprensión e ignorancia hay que resolverlos con lecturas nuevas y apropiadas. (Miguel Delibes).

miércoles, 31 de mayo de 2017

«Alas no evitaba espiar el amor de Juan y Ashma. Miraba a Juan y se veía a sí mismo.» Pasos en la Piedra, de José Manuel de la Huerga.

Semblanza gráfica de «Alas – Juan» carduelis adulto vigila a un juvenil

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 -¿Existe el escalofrío mental? (Olvídalo, no me hagas caso).

La sobrecubierta del libro y algunas reseñas previas –relámpago y trueno– provocan en el desocupado lector un escalofrío ¿razonable?

Barrio de Piedra pequeña ciudad de la meseta vive con intensidad la Semana Santa de 1977. Tras legalizarse el PC en Sábado Santo, aflora el larvado conflicto entre las tradiciones locales y las ansias de libertad.
Pasos en la piedra, José Manuel de la Huerga.

De la Huerga explica:

[…] el denominado «Sábado Rojo», día que «se legalizó el Partido Comunista, con lo que se vivían momentos de libertad y aires nuevos para la democracia», que se mezcla con las «tradiciones de la Semana Santa».
La Razón, Castilla y León (09 marzo 2017).

Semana Santa, «Sábado Rojo», PC legalizado…, con la Iglesia y el Gobernador Civil hemos topado, amigo Paco –me dije– ¿saldrá otra vez el 36?. Pensé apenas leída  la segunda cita en la portadilla:

«En España
todas las primaveras viene la muerte
y levanta las cortinas.»
FEDERICO G. LORCA / JOSÉ VAL DEL OMAR

 -Paco: respira hondo y vuelve a las reseñas. Con la precipitación, nunca buena consejera, has dejado la noticia principal en segundo plano. Lee:

El leonés José Manuel de la Huerga se ha alzado ganador de la XV edición del Premio de la Crítica de Castilla y León, con su obra Pasos en la piedra. El autor ya había estado nominado al mismo premio en cinco ocasiones anteriores.
El Norte de Castilla, Ávila (08 marzo 2017).

 -Pido disculpas al lector por  haber perdido «El Norte» y no traer al recuerdo los grandes momentos con Gamoneda, Esquivias, de Prada, Abella, hermanos de premio con de la Huerga y sigo leyendo.

Pasos en la piedra, no es solo una inmersión en la Semana Santa de un pueblo, es una crónica social y también una muestra de cómo la Iglesia podía transformar a su antojo durante esos días la vida de un pueblo y sus habitantes hasta en lo más íntimo.

Vuelven con Pasos figuras políticas como la  del Gobernador Civil, instituciones como la Falange, agrupaciones como la Extrema derecha, no tan distantes de la sociedad actual, ni tan diferentes de las actuales.

Trae a mientes el Vaticano II, la Teología de la Liberación y los curas contestatarios en la figura del padre Alas; en suma, un periodo de transición en la historia de España que de tan cercano se ha olvidado. Retomo de nuevo con tu permiso, lector amigo, las palabras de José Manuel:

Un día hablando con Rafa Vega, autor de la portada, me hacía una pregunta también muy interesante. ¿Cómo leerá la novela una persona completamente ajena a la Semana Santa, ajena a nuestra vivencia de la transición, a la legalización del Partido Comunista en el año 77? No tengo respuesta para esta pregunta. Y tampoco la tengo  para cómo la lee un joven de ahora mismo.
http://palabrasmenores.info/index.html 
(16 mayo 2016, Entrevista de José Luis Alcalde).

Llego a la conclusión de que la mejor manera de reseñar Pasos en la piedra es dejar que la novela hable de momentos tan delicados como:

La había imaginado desnuda cientos de veces; había tenido en incontables ocasiones en la punta de la lengua  la petición de que posara para él, por dinero incluso. Pero verla ahora, hermosísima a pesar del estado de demencia, destrozada su piel por aquella cantidad de heridas, le había producido tal impacto que se había llegado a marear. (Pág. 165).

Vivencias incomprensibles vistas desde fuera de Barrio de Piedra:

¿Qué gente era aquella que se rebozaba en la sangre derramada injustamente por un malhechor que era aclamado al mismo tiempo como Dios, mientras los poderes públicos se regodeaban en la imposición preceptiva de una sentencia injusta, emanada de la propia institución corrompida? (Pág. 181).

O naturaleza vívida:

El pájaro solitario. Así dicho sonaba a asunto legendario envuelto en un halo de misticismo […] El único elemento constante en la cita primaveral era su canto. […] Dulcemente modulado, más quejoso que el ruiseñor bastardo, con más variedades cromáticas que el verdecillo… (Págs. 60 y 62).

[…] Hasta un tejo sin tronco, cuyas ramas desde el suelo habían cerrado una cúpula espesa en la que Alas se escondía algún día de verano cuando jugaba a desaparecer del mundo. (Pág. 224).

 -Si de algo sirve (a mí me sirvió de mucho) yo sí sé cómo lee Pasos en la piedra alguien que, ahora mismo, no es precisamente joven.

Imágenes: 1/ http://waste.ideal.es/cardueliscarduelis.htm.
                    2/ José Manuel de la Huerga



7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Te sé más joven que a muchos otros de menor edad, Paco.
En cuanto a tu lectura, es cierta: crónica de una sociedad que fue y que estaba en cambio y trasformación por entonces. La recordamos con nostalgia -por lo de que éramos más jóvenes- pero no con ganas de volver a ella realmente.
Un abrazo.

La seña Carmen dijo...

Los pájaros que en estos días lucen sus mejores galas y trinos para atraerse a las pájaras, y la fiesta de Semana Santa, así la llaman los jóvenes al tradicional jolgorio del Sábado de Gloria ya Domingo, pues la fiesta dura hasta la madrugada.

El amor vuelve a surgir todas las primaveras.

jmdelahuerga dijo...

Paco, querido amigo, tendríamos que darnos un paseíto en dogedar, eh. Gracias por tanto cariño lector que te hace eternamente joven: mira tú, has encontrado y descubierto para todos la poción mágica. Te la vas a ganar como Prometedor, ojito, amigo.

jmdelahuerga dijo...

Paco, querido amigo, tendríamos que darnos un paseíto en dogedar, eh. Gracias por tanto cariño lector que te hace eternamente joven: mira tú, has encontrado y descubierto para todos la poción mágica. Te la vas a ganar como Prometedor, ojito, amigo.

Abejita de la Vega dijo...

¡Qué mejor escondite que el ramaje de un tejo!
Alas siente nostalgia y un poco de envidia...
Besos, Paco.

Myriam dijo...

Si, como que Alas los miraba pero a la vez, temía derretirse mirándolos.

Me gustan los fragmentos que has elegido, intercalando además dichos del autor en entrevistas.

Abrazos

Myriam dijo...

¡Ah, y siempre te mantienes joven de espíritu!

Ya ves, no soy la única que te lo dice.