En Sonata de primavera, Bradomín declara
abiertamente que siente amor por María Rosario. Pero, ¿es amor? Al realizar la lectura
por orden de publicación los antecedentes nos llevan a pensar que la herida
amorosa, no puede afectar al marqués. Los sentimientos que pueden asaltarle y el
recuerdo que ahora nos muestra a través de María Rosario: “al contemplarla
yo sentía que en mi corazón se levantaba el amor, ardiente y trémulo como una
llama mística”, se eclipsan con rapidez, es un actor desempeñando un papel.
En ocasiones las circunstancias pueden producirle un
enamoramiento, pero siempre es fugaz. Su pasado -seguimos considerando el orden
de la lectura- a poco que escarbe en él muestra
la realidad al expresar una vivencia: “El frío de comprender todas las perversidades” (Sonata de otoño).
El personaje, vencido en parte por el sufrimiento de
pensar en algo que ha tenido y ahora no tiene, refleja en la novela el
pasado (otoño-estío) en el momento actual (primavera). El mismo, afirma que han
pasado muchos años, sus ojos ya casi ciegos se llenan de lágrimas, y su
recuerdo le hace suspirar. Atrapado por la nostalgia del pasado considera a
María Rosario el único amor de su vida, al tiempo que considera tener
predilección por las grandes pecadoras.
Decididamente, no es amor, es nostalgia. Narración
del pretérito
Imagen: Nostalgia. Verónica
Zaror Daccarett






